‘Fe de etarras’: cuando la polémica llegó a Netflix

Miren Ibarguren, Javier Cámara, Gorka Otxoa y Julián López protagonizan esta comedia de los creadores de ‘Ocho apellidos vascos’ sobre un comando de ETA durante el Mundial de Sudáfrica.

 

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En plena crisis de identidad territorial, Netflix estrena la película Fe de etarras, un título que ya provocó 
reacciones desde su anuncio. Arreciaron en el Festival de Cine de San Sebastián al presentar un cartel con la palabra “español” tachada, que obligó a la Fiscalía de la Audiencia Nacional a desestimar una denuncia de enaltecimiento del terrorismo. Y ahora la plataforma ha elegido el 12 de octubre para lanzarla a sus más de 100 millones de suscriptores en todo el mundo. Pero detrás de tanta provocación publicitaria, solo hay una comedia que firman los autores del éxito comercial de Ocho apellidos vascos.

Hemos podido hablar con su director, Borja Cobeaga; su guionista, Diego San José, y los protagonistas, Miren Ibarguren, Gorka Otxoa, Javier Cámara y Julián López, que encarnan a los miembros de un comando etarra que permanece encerrado en un piso franco esperando órdenes en el verano de 2010, justo cuando España gana el Mundial de Sudáfrica.

La idea surgió hace más de una década, cuando sus creadores triunfaban en ETB con Vaya semanita. El libro sobre la Operación Ogro, nombre clave del atentado de Carrero Blanco en 1973, les sirvió de inspiración. Desde entonces el conflicto vasco ha sido la obsesión de este tándem, que califica la polémica como “la definición de un prejuicio”.

“Tenemos la sensación de haber vivido esto antes. Vaya semanita, que hablaba de lo mismo, fue un bálsamo para la sociedad vasca. El chiste no tiene naturaleza dañina”, declara Cobeaga. 

Para ambos es su mayor reto creativo: “Hemos buscado un estilo más soterrado y sutil, a veces alocado y otras melancólico. Es el punto intermedio entre Ocho apellidos… y Negociador, que abordaba las conversaciones con ETA durante la tregua de 2005”.

El sello euskaldun se refuerza con Gorka Otxoa y Miren Ibarguren, pareja en crisis, que lamentan la reacción de la gente: “Con las redes sociales se ha disparado la crueldad. Hay que buscar un equilibrio”. “No estamos burlándonos de la situación en ningún momento”, añade Gorka.

Los chistes son para el antisistema de Chinchilla, Albacete –“En ETA no hay ninguna fea, todas están buenas”–, a quien encarna Julián López. Y el cuarteto se completa con un líder riojano torturado con su origen. “Si faltáramos el respeto yo no estaría aquí”, dice Cámara.

Aunque se haya rodado para Netflix, no es un simple telefilme, y sus creadores coinciden en su carácter universal: “No habla de política sino de nuestra mediocridad”.

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