Hace mucho tiempo que Mario Casas ha dinamitado la imagen que le convirtió en fenómeno. Lo ha hecho muchas veces, en películas muy distintas y con resultados desiguales, pero pocas veces con una propuesta tan rara, libre y estimulante como 'Escape', la película de Rodrigo Cortés que acaba de llegar a Netflix y que, tras lograr tres nominaciones a los Premios Feroz, entre ellos a Mejor Película, ha entrado entre las más vistas, estando a punto de destronar a 'Romper el círculo', la película que en menos de 24 horas alcanzó el número 1, o a la nueva película de Candela Peña que me ha gustado más que 'La chica de nieve'.
La película parte de una idea sencilla : N., el personaje interpretado por Mario Casas, no quiere salir de la cárcel, sino entrar en ella. No busca huir de la justicia, ni esconderse del mundo. Quiere justo lo contrario: que el sistema lo encierre, que le quite de encima la obligación de decidir y que la prisión funcione como una especie de refugio definitivo frente a la libertad. Esa premisa, que en otras manos podría haberse convertido en un capricho de guion, aquí funciona como motor de una película inclasificable de uno de mis directores favoritos. 'Escape' es una comedia negra, una fábula judicial, un drama carcelario al revés, una sátira sobre la libertad y un thriller absurdo sobre un hombre que ha decidido abandonar el mundo por la puerta más contradictoria posible. Si normalmente el cine carcelario se construye alrededor del deseo de fuga, Rodrigo Cortés invierte la lógica: su protagonista no quiere escapar de prisión, quiere escapar hacia ella.
Mario Casas se atreve con un papel incómodo
Lo mejor de 'Escape' es que Mario Casas no intenta hacer simpático a N. Tampoco lo convierte en un héroe torturado de manual ni en un antihéroe de postal. Lo interpreta como un hombre roto, opaco, a veces irritante, a veces profundamente triste, que ha llegado a una conclusión que nadie a su alrededor puede aceptar: vivir en libertad le resulta insoportable.
Es uno de los trabajos más arriesgados de su carrera porque le obliga a renunciar a casi todos los automatismos que podrían hacerle más cómodo para el espectador. N. no seduce, no explica demasiado, no busca empatía. Mario Casas trabaja desde un bloqueo emocional que va volviendo cada vez más inquietante. Quien siga pensando en Mario Casas solo como el rostro de 'Tres metros sobre el cielo' hace tiempo que no está mirando bien. En los últimos años ha ido construyendo una filmografía mucho más interesante de lo que a veces se reconoce: 'No matarás', 'El practicante', 'Bajo la piel de lobo', 'Adiós' o 'Mi soledad tiene alas' muestran a un actor que ha entendido que su carrera no podía vivir eternamente del carisma.
Rodrigo Cortés vuelve al cine español más libre
La película está escrita y dirigida por Rodrigo Cortés, que adapta libremente la novela homónima de Enrique Rubio. Cortés no es un director fácil de encasillar. Su carrera ha ido saltando entre ejercicios de precisión formal como 'Buried', propuestas de suspense como 'Luces rojas', relatos de atmósfera como 'Blackwood' y una película tan especial como 'El amor en su lugar'. Con 'Escape' vuelve a rodar en español y recupera algo del espíritu de 'Concursante', su ópera prima: el gusto por el absurdo, la desconfianza hacia los sistemas, el humor negro y una mirada muy poco complaciente sobre la sociedad. Aquí hay algo de Kafka, algo de sátira española.
La película tiene a Martin Scorsese como productor ejecutivo. El dato puede sonar a reclamo promocional, pero también encaja con el tipo de propuesta que plantea Cortés. 'Escape' no es una película de encargo ni un thriller al uso. Es una obra con una idea formal muy clara, dividida casi como una fábula, con capítulos, cambios de tono y una voluntad evidente de no parecerse demasiado a nada de lo que se estrena cada semana.
Un reparto secundario que juega a favor
Aunque la película pertenece en gran medida a Mario Casas, el reparto que lo rodea es uno de sus grandes placeres. Anna Castillo, que acaba de estrenar una de las series más divertidas del año, interpreta a Abril, la hermana de N., y aporta el ancla emocional que la historia necesita. Su personaje intenta entender, sostener y salvar a alguien que parece decidido a desaparecer dentro del sistema.
A su alrededor aparecen nombres enormes: José Sacristán, Josep Maria Pou, Blanca Portillo, Guillermo Toledo, Juanjo Puigcorbé, Albert Pla, José García y David Lorente, entre otros. Sacristán, en particular, está magnífico como juez implacable. Sus escenas en el tribunal son de lo mejor de la película, porque ahí Escape se convierte en una especie de duelo absurdo entre un hombre empeñado en ser castigado y una institución que no sabe qué hacer cuando alguien desea exactamente aquello que debería temer.
Ese bloque judicial conecta con una tradición muy española: la de mirar la burocracia, la ley y el poder como mecanismos solemnes que pueden rozar el ridículo cuando alguien los empuja fuera de su lógica habitual. En ese sentido, la película puede recordar, salvando todas las distancias, a El verdugo de Berlanga al convertir una cuestión moral tremenda en una maquinaria de absurdo cotidiano. También puede dialogar con 'Amanece, que no es poco', por esa manera disparatada de retratar a un país.
Una película rara en tiempos de thrillers repetitivos
Lo fácil habría sido vender 'Escape' como "la nueva película de Mario Casas" y esperar que el nombre hiciera el resto. Pero lo interesante está en que no es una película complaciente con el espectador que busque un thriller directo. No tiene la ingeniería de giros de Oriol Paulo, ni la tensión criminal de 'Contratiempo', ni la textura televisiva de muchos éxitos recientes de plataforma. Tampoco juega en el mismo territorio emocional que 'Romper el círculo', aunque pueda competir con ella por atención en un fin de semana de estrenos.
'Escape' tiene altibajos y no todos sus tramos funcionan con la misma fuerza. Su segunda mitad puede resultar más irregular que su arranque, y la apuesta por el absurdo exige aceptar un pacto muy concreto. Pero cuando la película encuentra su tono, tiene algo que escasea: personalidad.
Me quedo con 'Escape' porque es una película que no tiene miedo a equivocarse, arriesga antes que repetir una fórmula y obliga a Mario Casas a moverse en un registro poco agradecido. En un panorama donde muchos thrillers parecen escritos para encajar en el algoritmo, Rodrigo Cortés propone una película incómoda, sardónica y profundamente singular. No es una recomendación para quien quiera una historia transparente o una película de domingo sin sobresaltos.
Mario Casas ha hecho películas más populares, más fáciles y probablemente más redondas para el gran público. Pero pocas me han parecido tan valientes como esta.
Ignacio es experto en cultura, pero desde hace más de 10 años se ha especializado en cine y series, tanto las que se estrenan en la gran pantalla como en las plataformas de streaming. Lo mismo te habla de los estrenos de Netflix, HBO Max o Amazon Prime Video, como que te cuenta la última hora de ‘Masterchef’ o de cualquier otro programa de televisión.
Con ya una larga experiencia como crítico, conoce las mejores series y películas y le encanta verlas antes que tú para poder decirte si merecen la pena o no. Conoce todos los estrenos de la semana y le encanta recomendar series y películas a sus amigos, familiares y a los lectores, algo que ha ido haciendo en diferentes blogs personales y a través de las redes sociales. Le gusta todo: sigue a grandes directores como Martin Scorsese, Quentin Tarantino o Steven Spielberg, y se sabe de memoria todo el universo de Marvel, Star Wars, El señor de los anillos y el mundo Disney.
La cultura es su principal hobby y aunque se considera un cinéfilo, también le encanta la música, sobre todo internacional, y los videojuegos, a los que dedica todo el tiempo que le deja el cine y las series, claro. El deporte es su otra pasión, que desarrolló en sus inicios en el diario deportivo MARCA. Ignacio Herruzo es Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2012. Desde entonces no ha parado de escribir desde que comenzó en 2013 en el grupo Hearst, donde ha ejercido de redactor en diferentes webs y revistas como Teleprograma, Supertele y Diez Minutos.

















