Si eres de los que disfrutan de las series mexicanas de suspense como 'El otro padre', creo que 'No tengo miedo' es uno de esos estrenos de Netflix que no deberías dejar pasar. A mí me conquistó porque no se limita a contar un misterio, sino que construye una historia donde el suspense nace de los personajes, de sus silencios y de los secretos que esconden. Es una de esas series que consigue atraparte desde el primer episodio y mantener la tensión hasta el final. Parecido a lo que ocurre con 'Te encontraré' o 'Él y ella'.
La trama nos traslada al verano de 1986, en un pequeño pueblo cafetalero de Veracruz, mientras todo el país vive la emoción del Mundial de fútbol. En medio de ese ambiente, Miguel, un niño de diez años, descubre a Felipe, un chico secuestrado y encerrado en un hoyo oculto en el bosque. A partir de ese momento, la historia cambia por completo y el protagonista se ve obligado a enfrentarse a una realidad mucho más oscura de la que imaginaba. Lo que más me gustó es que el verdadero enemigo no son monstruos ni asesinos en serie, sino la corrupción moral de los propios adultos, un planteamiento que hace que el relato resulte mucho más inquietante.
Las claves del éxito de 'No tengo miedo'
Uno de los mayores aciertos de la serie es cómo retrata la pérdida de la inocencia. Todo está contado desde la mirada de Miguel, lo que permite descubrir el horror poco a poco, con la misma confusión y el mismo miedo que siente él. Esa perspectiva infantil convierte cada descubrimiento en un golpe emocional y hace que el espectador empatice rápidamente con el protagonista. La ficción cuenta, además, con actores de peso como Fátima Molina.
También me parece un acierto la decisión de trasladar la novela de Niccolò Ammaniti al México rural de los años ochenta. El contexto funciona de maravilla porque refleja las dificultades económicas de una comunidad cafetalera que intenta sobrevivir mientras el resto del país celebra el Mundial. Ese contraste entre la alegría colectiva y el drama que viven los personajes aporta mucha personalidad a la serie y demuestra que el suspense también puede servir para hablar de desigualdad, desesperación y decisiones extremas.
En el apartado técnico también encontré muchos motivos para recomendarla. La dirección de Ernesto Contreras, Alba Gil y Alejandro Zuno apuesta por una puesta en escena sobria, donde la fotografía, los paisajes rurales y los silencios generan una tensión constante sin necesidad de abusar de los sobresaltos. Además, el reparto, con Luis Alberti, Fátima Molina y Humberto Busto, ofrece interpretaciones muy sólidas que ayudan a que la historia resulte todavía más creíble. Por todo ello, pienso que 'No tengo miedo' es una de las propuestas mexicanas más interesantes que ha estrenado Netflix recientemente. Si buscas una serie de suspense diferente, con una historia cargada de emoción, misterio y crítica social, esta merece una oportunidad. Estoy convencido de que, una vez descubras el secreto que esconde ese bosque, te costará dejar de verla hasta llegar al último episodio.
Pilar Martínez es periodista especializada en contenidos de televisión y cultura, se graduó en la carrera en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid) en el año 2018. Desde entonces ha pasado por las redacciones de Ecoteuve (El Economista), donde realizó sus primeras prácticas durante el verano del 2016.
Posteriormente, concretamente, en el año 2017 se pasó al grupo Hearst España, donde comenzó su andadura en las revistas de televisión: Supertele, Teleprograma, Telenovela. Ahora colabora con Diez Minutos, en su versión web, donde se encarga de realizar los avances semanales de las ficciones diarias de moda, así como entrevistas y artículos sobre los melodramas o telenovelas que aterrizan en nuestro país y aquellos que están por venir.
Toda una cazadora de exclusivas. A esto, se suma su puesto como redactora jefe de la sección de novela narrativa en la revista Culturamas, medio digital de alto impacto al que lleva unida desde el año 2013. Ávida lectora, cinéfila y seriéfila de primer nivel, ha hecho de su vocación su oficio.














