Hay trucos contra los mosquitos que pasan de generación en generación mucho antes de que existieran los difusores eléctricos o las pulseras repelentes. En mi familia conocemos uno gracias a mi abuela, que pasó buena parte de su infancia en el antiguo Protectorado español de Marruecos, donde su familia, vinculada al ejército, vivió durante varios años en Tetuán. En aquella época, entre las décadas centrales del siglo XX, era habitual que muchas familias españolas residieran allí, adaptándose a las costumbres locales y aprendiendo pequeños remedios cotidianos que los marroquíes llevaban utilizando desde hacía siglos.

Mi abuela siempre contaba que, al caer la tarde, cuando empezaban a aparecer los mosquitos, en muchas casas era habitual encender pequeños braseros o incensarios con resinas naturales y maderas aromáticas. No se hacía únicamente para perfumar el ambiente: también era una forma sencilla de mantener alejados a los insectos mientras cenaban, recibían visitas o tenían las ventanas abiertas para refrescar la casa en verano. Aunque hoy la citronela sea el repelente natural más conocido, este método tradicional sigue utilizándose en muchas zonas del norte de África.

Mi abuela nos enseñó este truco marroquí contra los mosquitos

Consiste en quemar lentamente resinas naturales —como el incienso o el benjuí— junto con maderas aromáticas, de forma que desprendan un humo suave y perfumado. Ese humo libera un olor que ayuda a dificultar que los mosquitos permanezcan en la estancia, al tiempo que deja un aroma cálido y agradable en toda la casa. El uso del humo como medida tradicional para reducir la presencia de mosquitos está documentado en distintas culturas y algunos estudios han comprobado que puede tener un efecto repelente, aunque su eficacia depende de los materiales utilizados y de la especie de mosquito.

mujer encendiendo un incienso
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La clave está en utilizar siempre productos naturales y de calidad, evitando las varillas de incienso muy perfumadas con fragancias sintéticas. Las resinas vegetales y las maderas aromáticas, utilizadas desde hace miles de años tanto en el Mediterráneo como en el mundo árabe, producen una combustión más limpia y un aroma mucho más agradable. Para poner en práctica este truco solo hace falta un pequeño quemador o incensario resistente al calor y un carbón vegetal específico para incienso.

Una vez encendido el carbón, se coloca encima una pequeña cantidad de resina o de madera aromática y se deja que el humo se extienda por la habitación durante unos minutos, siempre en un espacio bien ventilado y sin dejar el quemador desatendido. El resultado es un ambiente perfumado que, además de resultar agradable, puede ayudar a mantener a raya a los mosquitos de forma completamente natural.

una mujer se aplica un repelente de mosquitos
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Eso sí, conviene recordar que este remedio no sustituye a los repelentes homologados cuando existe riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos o cuando se necesita una protección elevada. En esos casos, sigue siendo recomendable utilizar productos específicamente autorizados para uso sobre la piel o mosquiteras. Como complemento para las noches de verano o para disfrutar de la terraza, este antiguo truco marroquí continúa siendo una alternativa sencilla, natural y con un agradable valor añadido: deja la casa con un aroma cálido y acogedor.