Cada verano me pasaba lo mismo. Bastaba con cenar en la terraza o dormir con la ventana entreabierta para convertirme en el blanco favorito de los mosquitos y lo que más me molestaba es que había otros niños a los que, a lo largo del verano, solo les habían picado un par de veces. Mis padres probaron de todo, desde pulseras hasta velas, pero no daban grandes resultados por más que se esforzaron en darle brío a la citronela.
Al fin y al cabo, su aceite esencial está presente en pulverizadores, velas, roll-on y otros productos comerciales. También puede cultivarse en macetas para colocarla cerca de puertas y ventanas. Sin embargo, su eficacia depende mucho de la concentración del producto y de la forma de uso, por lo que no fue hasta que mi abuela apareció con su truco cuando todo cambió.
El truco de mi abuela contra los mosquitos
Es tan sencillo que lo llevaba usando décadas y ni nos habíamos dado cuenta. Consiste en cortar un limón por la mitad e introducir varios clavos de olor en la pulpa. Después, solo hay que colocar las dos mitades cerca de las ventanas, en la mesilla de noche o en las zonas donde solemos pasar más tiempo. La combinación del aroma cítrico con el intenso olor del clavo resulta desagradable para los mosquitos, por lo que ayuda a mantenerlos alejados de forma natural.
Tiene la ventaja de ser económico, fácil de preparar y dejar un olor mucho más agradable que otros trucos caseros, como colocar recipientes con vinagre. Ahora bien, hay quien lo combina con otros métodos como utilizar ropa de manga larga y colores claros, instalar mosquiteras, mantener las ventanas protegidas y emplear repelentes que contengan principios activos como DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol cuando sea necesario. El aire acondicionado también dificulta la presencia de mosquitos en el interior de las viviendas.
Por último, si pese a todas las precauciones aparece una picadura (las personas con grupo sanguíneo 0 son muy propensas a sufrirlas a pesar de todos los remedios), lo más recomendable es lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío para reducir la inflamación y evitar rascarse. En caso de una reacción intensa o si aparecen síntomas como fiebre, dolor de cabeza o malestar general, es importante acudir al médico.
Por tanto, te aviso. puede que el limón con clavos que mi abuela nos instaló en cada estancia, no haga desaparecer por completo a los mosquitos de tu vida, pero después de tantos veranos poniéndolo en práctica entiendo perfectamente por qué se ha mantenido década tras década como una costumbre familiar. A veces, los remedios más sencillos siguen siendo los que mejor funcionan para disfrutar de las noches de verano y a mí me salvó de mucho picar para luego rascar.












