Ya lo avanzaba ella misma: "Dificultad gastronómica, cero. Éxito, asegurado". Esta receta de Samantha Vallejo-Nágera, siguiendo sus pautas, se hace perfectamente asequible. Pero incluso los platos aparentemente más sencillos tienen su enjundia y, en el caso de esta crema de remolacha, desde luego, tiene mucha, principalmente si pensamos en su ingrediente principal, uno que muchas veces olvidamos en nuestra dieta habitual. Pero, además, el principal interés de este plato está en su aporte nutricional. Por eso, repasamos algunas de las dudas que genera el cocinado con remolacha, las propiedades que tiene y los beneficios que aporta para animaros a prepararla este verano.

¿Qué tipo de alimento es la remolacha?

La remolacha es una hortaliza. Al proceder de la especie botánica Beta marítima, conocida popularmente como 'acelga marina', se enmarca en las quenopodiáceas, a las que pertenecen también las espinacas y las acelgas, con las que tiene orígenes comunes pese a la diferencia de aspecto. En su caso, tiene una forma esférica y puede pesar entre 80 y 200 g, pero lo más especial es su característico color. El sabor, debido a que se trata de una raíz en la que se acumula gran cantidad de azúcares, es dulce.

¿Qué beneficios tiene el consumo de remolacha?

Como explica la Fundación Española de la Nutrición, "la remolacha es un alimento de bajo contenido energético. Tras el agua, los hidratos de carbono son el componente más abundante. Estos son en su totalidad azúcares (de los más altos junto con la zanahoria y el puerro)". Sin embargo, que nadie piense que esto la convierte en un alimento poco saludable, ya que también tiene otras propiedades: "Es buena fuente de fibra. De sus vitaminas destacan los contenidos en folatos. (...) En relación con los minerales, es una hortaliza fuente de potasio. (...) Este mineral contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos.

¿Cuándo y dónde se consume más la remolacha?

Aunque en origen se cultivaba en la zona costera del norte de África, en la actualidad, su consumo es habitual en los países de clima templado, en especial en Europa. De hecho, Francia e Italia son sus principales productores. La que se emplea para el consumo humano, la común o roja, suele estar disponible en el mercado durante todo el año, aunque si atendemos a su estacionalidad en España, "durante el invierno se producen en las regiones del norte, centro y Levante, mientras que en primavera y verano su producción se centra en la zona de Andalucía", como recoge en su web la Fundación Española de la Nutrición.

¿Es mejor comprar remolacha cruda o cocida?

Esta decisión es muy personal y depende del uso que quieras dar a esa remolacha. Como habéis podido ver, Samantha escoge la versión cocida por ser muy práctica, ya que ahorra tiempo. Viene lista para consumir, por lo que podría haberla usado directamente. En su caso, no podemos olvidar que, al tratarse de una crema, solo ha querido saltearla un poco para potenciar su sabor y posteriormente la ha cocido con el resto de ingredientes para integrar los sabores, pero no es porque el producto lo requiera, sino para mejorar el gusto de la receta.

Sin embargo, también podría haber empleado remolacha cruda, ya que permite controlar al consumidor el punto de cocción, aunque eso conlleva entre 35 y 50 minutos más de preparación. La ventaja es que, en caso de no usarla toda, reservar una parte para ensaladas, en las que conservará al máximo la intensidad de su sabor. Los amantes del batch cooking, por ejemplo, apreciarán esta opción por la versatilidad que les ofrece el producto.

Cómo preparar una remolacha cruda en casa

Dado que la cocida no presenta dificultades, abordamos cómo cocinar una remolacha cruda para integrarla en nuestros platos. Para que esté blanda y se amolde a cualquier receta, lo habitual es cocerla para, posteriormente, emplearla en el plato que queramos. Por tanto, la primera duda que se presenta es qué hacer con su piel y, en este caso, es preferible conservarla durante la cocción. Este es el sencillo truco para conservar mejor el color, el sabor y parte de sus jugos. Según el tamaño, cocerla nos llevará entre 35 y 50 minutos, como hemos citado anteriormente, y solo entonces optaremos por pelarla e integrarla en la receta que más nos guste.

¿Qué sabores combinan bien con el de la remolacha?

Dado que se trata de un alimento con cierto dulzor, si la empleas en recetas saladas, lo ideal es compensar ese regusto. De modo que la sugerencia de Samantha vuelve a sernos útil, y el toque ácido del vinagre, como ella usa en su receta, puede sernos útil, aunque sin pasarse, para no tapar el sabor del producto principal. Además, este truco también sirve para eliminar ese sabor terroso propio de la remolacha.

Hay más cosas que combinan con el sabor de esta hortaliza, y es que también es bueno identificar las especias que mejor empastan con ella. La pimienta negra es un clásico, especialmente si la servimos en crema como la chef, pero también funcionan muy bien el comino, el tomillo, el eneldo, el jengibre, la nuez moscada o, incluso, una pizca de pimentón ahumado.

Cómo conservar la remolacha

Samantha Vallejo-Nágera ya nos ha demostrado que la remolacha es versátil. Preparada en crema, se puede tomar fría, su versión más fresquita para el verano, aunque lo cierto es que caliente también es muy apetecible en invierno. Pero, como con todos los alimentos frescos, plantea más dudas respecto a su conservación, y depende de en qué estado lo hagamos.

Si es cruda, lo ideal es no lavarla antes de guardarla, para que no tenga humedad, por lo que conviene mantenerla en un recipiente con ventilación en el cajón de las verduras. Eso sí, si viene con hojas, retíralas dejando unos 2–3 cm de tallo, para evitar que la raíz pierda humedad.

Si es cocida en casa, con guardarla en un recipiente hermético en el frigorífico, hasta un máximo de 3 a 5 días, seguirás pudiendo aprovecharla. Este límite también puede emplearse para la que compres ya cocida una vez abras el envase.

Si ya la has cocinado, como es el caso de la crema propuesta por Samantha, en un recipiente hermético puede aguantar hasta 3-4 días en la nevera, pero la mejor noticia es que se puede congelar. Eso sí, recuerda apuntar la fecha; lo ideal es mantenerla un máximo de 3 meses.