Pedro Ruiz puede estar orgulloso de la carrera que tiene a sus espaldas, porque a sus 78 años puede presumir haber hecho lo que le ha apetecido: presentador de televisión, locutor de radio, actor, cantante, humorista... todos esos trabajos le han dado la fama de icono de la que disfruta hoy, y aunque está retirado de la tele, sigue sin parar. Triunfa en el teatro con la función 'Mi vida es una anécdota', y ahora saca nuevo libro, '¡Paren el mundo, que me bajo!', editado por Almuzara, en el que hace una crítica del mundo que nos rodea con su particular sentido del humor. Y sin embargo, también ha sido muchas veces noticia en su vida, como el dice, 'por cosas de las que nunca ha hablado', como su vida personal, porque no ha podido evitar que la fama de mujeriego y ligón le persiga. "No soy un ligón para nada y la decisión la toma siempre ella", dice.

pedro ruiz entrevista con valeria vegas
Beatriz Velasco

En nuestra entrevista para DIEZ MINUTOS, Pedro Ruiz ha querido hablar sobre ese detalle de su vida, y asegura que, a pesar de su reputación, no se considera un ligón, y dice: "Nunca le he dado importancia". "He sido siempre muy respetuoso con las personas con las que he estado, y ellas también. Nunca quise tener hijos, ahí se quedó. No soy un ligón para nada y la decisión la toma siempre ella, pero no tengo que justificarme delante de la gente", añade.

ALMUZARA '¡PAREN EL MUNDO, QUE ME BAJO!'

'¡PAREN EL MUNDO, QUE ME BAJO!'
Crédito: ALMUZARA

Características

Páginas256
Fecha de publicación16 de septiembre de 2025

Pedro Ruiz, 78: "Tener razón es muy incómodo, y ese fanatismo por tenerla nos hace muy infelices"

A su edad, cerca de los 80 años, pero con una salud de hierro (como él mismo me asegura, "ahora mismo el hombre más rico de mi edad me daría su fortuna por mi salud"), afirma que ya no se mete en debates innecesarios, porque, como dice la popular expresión, "para ti la razón y para mí la calma". A estas alturas de su vida, dice no querer tener razón, así que le pregunto ¿qué le hace perderla?: "Tener razón es muy incómodo, y ese fanatismo por tenerla nos hace muy infelices. Nunca he perdido el control de mi persona, porque nunca me he emborrachado ni me he drogado".

Por cosas como esa, tampoco le gusta meterse en política: "No me interesa nada, desde hace mucho tiempo. Me parece un producto adulterado y ya no creo en ellos. Soy independiente, y eso hace que para la izquierda soy una molestia y para la derecha un sospechoso. O al revés. No me quiero sentir de ninguna tribu. Y como decía mi amigo Hermida, cuando a un círculo lo acaricias, se convierte en un círculo vicioso".