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Lo terminé anoche y me quedé pensando en todo lo que acababa de leer. Jamás habría adivinado que me iba a enganchar así una historia que empieza en 1945, en un monasterio frente a los Dolomitas y con un hombre alemán que busca refugio tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Hoy venimos a recomendar un libro que avanza desde ahí hacia otro tiempo y otro lugar. De hecho, la acción se traslada a Dublín, más de una década después. Allí aparece el cadáver de una joven estudiante judía en un garaje. Todo apunta a un suicidio, pero el doctor Quirke y el inspector Strafford sospechan otras cosas. La investigación abre puertas con familias alemanas instaladas en Irlanda tras la guerra, negocios internacionales y decisiones tomadas en un contexto histórico que sigue siendo relevante hoy. La lectura es muy absorbente porque todo tiene un significado y toda revelación cambia ligeramente el rumbo de lo que creemos saber.
El libro del que hablo es 'Las hermanas Jacobs', primera entrega de la serie Quirke & Strafford, escrita por Benjamin Black, seudónimo del novelista irlandés John Banville. Publicada en España por Alfaguara Negra en 2023, ha aumentado la ambición literaria de su autor, quien ha declarado en distintas ocasiones su deseo de llevar la novela policiaca a un territorio exigente desde el punto de vista estilístico.
La ambientación posterior a la Segunda Guerra Mundial es un elemento estructural de la trama. El hombre que llega al monasterio en 1945 representa una pieza muy principal que cobrará sentido real a lo largo de la historia. El comienzo me situó como lectora ante un contexto histórico real, con ecos de huida y alianzas que han dejado marca en distintos países europeos. La novela plantea un recorrido que une Irlanda con Alemania y que introduce cuestiones sobre identidad y pactos heredados. El asesinato de Rosa Jacobs, joven estudiante judía, es el gran detonante narrativo. Su hermana, periodista, se involucra activamente en la búsqueda de la verdad. Es increíble la labor forense de Quirke y la mirada analítica de Strafford (en mi opinión, enriquecen el desarrollo del caso de manera muy notable).
Un thriller con trasfondo histórico
Si os gustan tanto como a mí las novelas de misterio y los episodios históricos, esta obra os va a parecer muy atractiva. Es una novela que construye su tensión sobre una base de historia, documentos de un pasado, familias con influencia económica y conexiones internacionales que cuenta un hecho aparentemente aislado y lo vincula a decisiones de otro país y tiempo. La referencia que he hecho en el titular a 'El código Da Vinci', de Dan Brown, ha sido por todo el suspense y trasfondo histórico europeo que tiene. También por haberme transmitido la misma sensación de estar ante un enigma que me ha forzado a moverme por escenarios diversos y a unir piezas que al principio parecían inconexas. He avanzado con la misma curiosidad constante y he sospechado que el origen de todo estaba más atrás de lo que parecía.
Un acierto brillante también considero que ha sido la elección de protagonistas. El doctor Quirke es un hombre marcado por la pérdida y por un carácter introspectivo que condiciona su manera de relacionarse. Tras la muerte de su mujer, se muda a casa de su hija Phoebe y vive en una situación de fragilidad emocional importante. El inspector Strafford, por su parte, aporta un enfoque distinto, más institucional y metódico. Las diferencias de personalidad se traducen en fricciones dinámicas muy originales. A lo largo del caso, como lectoras asistimos a una relación profesional que se define desde la desconfianza inicial y el reconocimiento mutuo de habilidades.
Las reseñas recogidas por la editorial destacan de forma recurrente la calidad de su escritura. Ángeles López, desde La Razón, ha hablado de una obra que va más allá del género policial y subraya el "don para las palabras" de Black. Otros críticos han incidido en la atmósfera brumosa y evocadora, así como en la capacidad del autor para crear personajes que parecen tener vida propia. La atención al lenguaje se percibe en la construcción de escenas y en la manera de describir los espacios. Dublín aparece dibujada con mucho detalle, con sus garajes, sus casas acomodadas y sus rincones discretos. Los diálogos están medidos y no deja de haber entretenimiento y una ambición literaria evidente. El avance de la investigación conduce hacia una familia alemana acaudalada instalada en el condado de Wicklow tras la guerra. Las conexiones económicas y los negocios internacionales introducen una dimensión de poder que eleva la tensión.
Las lectoras acompañamos a los investigadores cuando intentan desentrañar su entramado, conscientes de que sus pasos alteran equilibrios difíciles y delicados. El suspense aparece a través de la resolución del crimen y del descubrimiento de las relaciones ocultas. 'Las hermanas Jacobs' es una lectura que engancha por sostener el interés a lo largo de casi cuatrocientas páginas. El inicio en 1945 es una bonita ancla histórica y el caso de Rosa Jacobs y la relación entre Quirke y Strafford funciona fenomenal como eje humano que da cohesión al conjunto.
Al tratarse del primer caso conjunto de Quirke y Strafford, la novela también presenta una nueva etapa dentro del universo narrativo creado por Benjamin Black. El misterio, contexto histórico y profundidad psicológica dejan abierta la puerta a futuras investigaciones con una base sólida ya establecida. Si buscáis un thriller con trasfondo europeo, esta novela es vuestra mejor opción hoy. El misterio está plasmado de 10 y el contexto histórico regala densidad. Al acabar el libro, me ha dejado una sensación de haber recorrido una historia completa con capas y con un enigma que se resuelve tras un camino de mil matices. Lo volvería a leer otra vez.






