Yo me considero una lectora empedernida, en todos los sentidos. Para mí, la lectura es más que un hábito, es una forma de vida. Aprovecho cada momento de mi día para dedicarle un ratito a los libros. Da igual la situación, tanto si voy en el metro como si estoy esperando en la sala del dentista. Siempre me vas a encontrar con un libro en las manos.

Suelo leer un poco de todo: romance, thriller, poesía… Pero hay algo en la novela negra que me cautiva especialmente. La novela negra tiene la capacidad de presentar un misterio con muchos cabos sueltos. Yo creo que esa es la clave, porque la intriga se mete en el cerebro y provoca el sentimiento de querer saber más y cada vez más.

Así me pasa, que me he terminado en apenas unos días un libro que no paraba de ver por todas las librerías de Madrid. Al principio, no entendía muy bien toda la expectativa que se estaba creando a su alrededor, pero está claro que tienes que “leerlo para creerlo”. No es una novela negra al uso, sino que sus personajes —que conocemos de sobra— se desenvuelven en un ambiente que siempre nos ha causado curiosidad a la mayoría de los españoles. Ahora, una vez que he disfrutado de cada punto y coma, puedo decir que es realmente adictivo.

La mejor novela negra del año

No podía ser otro que el mismísimo ganador del Premio Internacional de Novela Histórica. Luis García Jambrina ha escrito “una de las premisas más originales del año”, según Esquire. El último caso de Unamuno es la nueva novela del experto en novela negra que continúa la serie de los casos de Miguel de Unamuno después del éxito arrollador de El primer caso de Unamuno. Esta nueva entrega tiene todo el poder de misterio de sus libros anteriores, consagrando a Unamuno como “el Sherlock Holmes español”.

Negra Alfaguara El Último Caso de Unamuno

El Último Caso de Unamuno

Características

MarcaNegra Alfaguara
Número de páginas376
Año de publicación2026

La historia se sitúa en la Salamanca de 1936, justo después del nombramiento de Franco como jefe de Estado. Miguel de Unamuno se encuentra en sus últimos días, investigando la misteriosa muerte de un catedrático de derecho. Un par de meses más tarde, Unamuno fallece repentinamente y Teresa Maragall, amor eterno del escritor, y Manuel Rivera, amigo de Unamuno, se aúnan para intentar acabar la tarea que Unamuno comenzó: destapar las mentiras relacionadas con el misterio del catedrático de derecho.

El fallecimiento de Unamuno —no es spoiler— en la novela es clave para su transcurso. Teresa Maragall y Manuel Rivera llevan a cabo la investigación que dejó a medias el célebre escritor, sin saber que está más relacionada de lo que piensan con la Guerra Civil y Unamuno. Ambos misterios se entrecruzan y se retroalimentan mutuamente, creando un “multimisterio” de lo más interesante.

Luis García Jambrina da rienda suelta a su imaginación para redefinir a un Miguel de Unamuno que no se muestra como un detective clásico que persigue criminales, sino como un intelectual que investiga desde la moral y la filosofía. Por eso, no es una novela negra al uso. Sin embargo, García Jambrina no deja de lado el rigor histórico, sino que es fiel a la realidad tan oscura de aquellos años. Como dice el propio escritor, el contexto histórico es “fundamental”, ya que no se puede entender la muerte de Unamuno sin una Salamanca ocupada territorial y moralmente.

miguel de unamuno y jugo.
Universal History Archive//Getty Images

La atmósfera de la ciudad es clave en la historia. Está presente continuamente como si fuera un personaje más. Es el puro reflejo de Unamuno: se va apagando y volviendo gris al mismo tiempo que la ocupación nacionalista se hace más fuerte. Esa sensación de amenaza constante está detrás de las bambalinas, esperando a aparecer en cualquier momento.

El estilo del escritor zamorano acompaña el ambiente intelectual y apagado de Salamanca con una prosa sobria y elegante, digna de la sobriedad típica de Unamuno. Eso sí, es totalmente accesible para seguir la historia con claridad. Las investigaciones se llevan con pausa y reflexión, tal y como imaginamos que lo haría el círculo cercano del escritor salmantino. La intriga es lenta, perfecta para que el lector vaya reflexionando y asimilando las pruebas, como si fuera un investigador más.

La maestría de Luis García Jambrina para hacer novela histórica se mezcla con un misterio muy potente que da lugar a una novela negra totalmente única. La obra de Unamuno nunca había estado tan de moda, y mucho menos detrás de la “niebla” espesa de esta adictiva investigación.