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Alguna dirá que ahora la memoria histórica está de moda. En realidad, nunca dejó de estarlo. Lo podemos comprobar en el muro de Goodreads y de cualquier red social en la que haya intercambios entre lectoras. Desde que 'La península de las casas vacías' situó a David Uclés (Úbeda, 1990) en el centro del panorama literario, muchas lectoras se han empezado a interesar por novelas de nuestro país que miran de frente a la Guerra Civil y a sus consecuencias. La clave está en encontrar un relato personal e incluir buen contexto histórico. También en saber narrar una memoria familiar y una reflexión colectiva (y mantener el interés intacto). Uclés ha hablado en varias ocasiones de la necesidad de escuchar las historias que nos preceden antes de que desaparezcan con quienes las vivieron.
En reseñas culturales publicadas en medios como Babelia o El Mundo se ha insistido en que existe una corriente narrativa interesada en reconstruir el pasado desde la experiencia familiar, alejándose de la épica y centrándose en la vida cotidiana.
Asimismo, un título publicado en septiembre de 2025 por una editorial con larga tradición en narrativa española ha recibido el respaldo de la crítica y de autores contemporáneos que distinguen en sus páginas una mirada honesta, arraigada al paisaje. 'El viaje de mi padre', de Julio Llamazares (Vegamián, 1955), publicado en la colección Hispánica, es uno de los mejores libros de 2025, según Babelia (así lo recogió la propia editorial en su comunicación oficial). Incluso David Uclés lo definió como "verdadero, inspirado y real" y añadió que sabía que le iba a dejar "un poso grande".
Llamazares propone volver sobre el viaje que su padre realizó durante la guerra y repetirlo décadas después, en los mismos meses del año, para sentir el clima, recorrer los mismos caminos y escuchar a quienes aún conservan memoria de aquel invierno terrible y de la primavera y el verano que le siguieron. La historia sigue el arrepentimiento del hijo que escuchó sin atención los relatos paternos cuando aún estaba a tiempo y que, tras la muerte del padre, intenta reconstruirlos con los retazos que quedaron flotando. Es una obra de memoria personal y memoria colectiva en la que Llamazares atraviesa la espina dorsal de la península ibérica y escribe sobre el paisaje, dotándole de protagonismo.
El autor atiende a los pueblos casi abandonados y a las personas que siguen transmitiendo recuerdos de aquel tiempo. La crítica ha destacado ese enfoque. Raúl Conde (Madrid, 1973), en El Mundo, ha destacado la prosa aparentemente sencilla que caracteriza a Llamazares y que, bajo esa apariencia, esconde un trabajo minucioso sobre el lenguaje. Santos Sanz Villanueva (Segovia, 1948), en El Cultural, ha hablado de la emotividad que impregna la doble estampa de la barbarie bélica y de la soledad rural. Juan Marqués (Zaragoza, 1980) ha destacado el placer de su historia. Estas valoraciones, recogidas por la editorial, aportan un refuerzo sobre la lectura muy sugerente.
Por qué te gustará este libro si te enganchaste a 'La península de las casas vacías'
Si habéis leído 'La península de las casas vacías', vais a encontrar en la obra de Llamazares una preocupación similar por la herida abierta en la España interior y por el diálogo de pasado y presente. En ambos casos, el viaje físico es una forma de comprender lo que quedó pendiente. Uclés exploró la memoria desde una perspectiva generacional más joven, mientras que Llamazares lo hace desde una madurez y experiencia acumulada. La diferencia de edad y de mirada enriquece la comparación. En 'El viaje de mi padre', el territorio pasa por la narración como un personaje más. Miguel Ángel Artigas Gracia (Teruel, 1977), en Diario de Teruel, ha hablado de un diálogo con la historia reciente de España y con la realidad de su territorio rural. Israel Viana (Madrid, 1982), en ABC, se ha referido a la búsqueda de la herida abierta por la guerra en la llamada España vacía. Estas lecturas críticas señalan que el libro trasciende la evocación honda y abre un espacio de meditación sobre el país y su memoria.
Memoria familiar, territorio español, Guerra Civil y una escritura que prioriza la honestidad sobre el artificio. Llamazares aporta la perspectiva de quien ha dedicado buena parte de su obra a explorar la relación entre paisaje y recuerdo, consolidando una voz que la crítica considera fundamental para entender la literatura contemporánea española. Un libro de época ambientado en España que dialoga con el presente desde la memoria y que, respaldado por la crítica y por autores contemporáneos, es una lectura imprescindible para quienes quieren seguir explorando la España interior que la literatura ha devuelto al centro del debate cultural.





