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Apuntad esto. Dos artistas, dos autores con trayectorias muy distintas han coincidido en recomendar un mismo libro. El punto de encuentro lo protagonizan Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, 1949) y Elvira Lindo (Cádiz, 1962), dos figuras que han construido su carrera desde lugares creativos muy diferentes y que han compartido una misma reacción al leer una novela reciente de emoción real. La opinión de Almodóvar, directo, en su línea habitual, recomienda la lectura como una forma de entender el sufrimiento que implica crecer sintiéndose fuera de lugar dentro del propio cuerpo. Un libro que, según él, sirve "para hacerse una idea de cuánto sufrimiento, cuánto dolor, cuánto riesgo hay en el hecho de nacer en un cuerpo equivocado". Lindo, por su parte, introduce otro matiz, centrado en el poder de la literatura como entrada a la complejidad de la experiencia humana. Según ella, si "entendemos que la literatura posee la cualidad de adentrarnos en el alma humana, este libro te permite entender que nada es fácil, ni frívolo ni caprichoso". Dos enfoques diferentes que llegan al mismo sitio. Ambas declaraciones (ambas recogidas por el material promocional del grupo Planeta) coinciden en que la novela toca una fibra profunda.
Estamos seguras de que ya habéis escuchado el nombre de esta novela en algún sitio. 'La mala costumbre', de Alana S. Portero (Madrid, 1978), publicada por Seix Barral dentro de Planeta. Un debut en narrativa que ha sido fenómeno antes incluso de consolidarse como clásico contemporáneo, con una recepción crítica muy sólida y una circulación que ha traspasado fronteras desde sus primeras ediciones.
Todo ocurre en el barrio madrileño de San Blas durante los años 80, un contexto marcado por la precariedad, la heroína y una realidad social compleja que forma parte de la memoria de la ciudad. La novela construye la voz de una niña que crece con una sensación de desajuste en su propio cuerpo. Con ella, intenta entender quién es. Siente una incomodidad que no siempre sabe nombrar y que atraviesa su forma de relacionarse con el entorno, con su familia y con el resto de personas que aparecen en su vida. A través de su mirada, el lector entra en un recorrido que va desde la infancia en el barrio duro hasta la adolescencia, cuando se abren otros espacios en el centro de Madrid, donde encuentra referentes, refugio y nuevos riesgos. Este punto de vista es vital para entender por qué la novela ha generado el impacto que describen Almodóvar y Lindo. La obra está narrada en primera persona, con una voz que avanza desde la infancia hacia la adolescencia y que se enfrenta a cada etapa con intuición, desconcierto y ansia y necesidad de comprensión.
El Madrid de los 80 da paso al de los 90. Aparecen sus noches, sus espacios clandestinos y una red de relaciones que abre, poco a poco, otras posibilidades de vida. El recorrido urbano forma parte del crecimiento del personaje.
La voz como elemento central en 'La mala costumbre'
Alana S. Portero trabaja con una primera persona que busca y sigue una escritura directa, en momentos dura, y que mantiene una coherencia muy clara a lo largo de todo el libro. Su voz es la que permite que la historia funcione. El interés está en cómo se cuenta, en la manera en que la protagonista interpreta lo que le ocurre y en cómo su proceso de comprensión se desarrolla. Es evidente que la novela encaja dentro de una tradición de narrativa española contemporánea que hoy apuesta por el punto de vista como eje central del relato.
Alana S. Portero ha llegado a la narrativa con un recorrido previo vinculado al teatro, la escritura ensayística y el activismo cultural. Su perfil responde al de alguien que lleva tiempo trabajando en distintos formatos y que ahora encuentra en la novela un espacio en el que integrar todo su recorrido.
Portero ha desarrollado una trayectoria ligada a la escena teatral y al pensamiento crítico, con un interés especial por las cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria y las estructuras sociales. En esta novela, parece que sitúa su experiencia dentro de un contexto amplio que afecta a la forma en que el personaje se desarrolla. Su vinculación al activismo y a espacios culturales en los que se debate sobre identidad, representación y memoria histórica también es importante. Es una autora que ha irrumpido en el panorama literario con una propuesta que busca desarrollar un discurso personal. Su escritura se sostiene por la coherencia interna y por la claridad de su punto de vista.
Por qué Almodóvar y Lindo coinciden
La opinión de Pedro Almodóvar encaja de forma bastante natural si nos fijamos el tipo de historias que ha contado a lo largo de su carrera. Su cine ha girado durante décadas alrededor de personajes que viven en los márgenes de lo normativo. En películas como 'Todo sobre mi madre' o La mala educación', el conflicto interno es el eje que sostiene la narración. Encontrarse con una novela que aborda el crecimiento desde casi la misma tensión, ha debido activar una conexión directa con su universo creativo.
En el caso de Elvira Lindo, el punto de entrada es distinto. El resultado, sin embargo, es el mismo. Su trayectoria como escritora y periodista se ha construido sobre una mirada muy atenta a lo cotidiano y a lo que ocurre en los márgenes de la vida diaria. Lindo ha trabajado con frecuencia sobre personajes que viven situaciones complejas sin grandes artificios narrativos. Se ha apoyado en una escritura directa y con una capacidad notable para explicar emociones. Ha detecado en la escritura de Portero una palabra que respeta la complejidad de lo que cuenta.
Almodóvar y Lindo parten de lugares creativos distintos, con referencias y recorridos muy diferentes, y aun así han encontrado un punto común en la novela. El libro funciona en varios niveles al mismo tiempo. Como historia personal, porque sigue el crecimiento de una protagonista que intenta entenderse a sí misma. Como retrato social, porque sitúa la experiencia dentro de un contexto que influye en todo lo que ocurre. Y como ejercicio literario, porque se apoya en una voz muy definida que sostiene el conjunto.
'La mala costumbre' propone una lectura que requiere cierta implicación. Avanza sin prisas y confía en el lector para acompañar el proceso. La recomendación, en este caso, se apoya tanto en la experiencia de lectura como en el consenso que se está generando alrededor del libro. Cuando voces como las de Pedro Almodóvar y Elvira Lindo coinciden en señalar una obra, es sugerente que prestemos atención.













