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El verano es clave para las parejas. Más horas juntos, más planes juntos, más planificación a la vuelta de septiembre. Los rumbos no siempre suelen coincidir y esto pasa a todo tipo de parejas, también entre los royals. Así le ha ocurrido a las sobrinas del rey Felipe VI. A punto de que se termine el verano se ha podido conocer que las primas reales, Irene Urdangarin y Victoria de Marichalar, han comenzado una nueva etapa personal. Las jóvenes han roto con sus parejas, Juan Urquijo y Borja Moreno Oriol, y ahora toca seguir caminos diferentes tras varios meses haciendo planes por separado y rodeadas de su círculo más cercano.
Mientras que Victoria de Marichalar supera su ruptura en la playa a solas, hemos conocido en los últimos días cómo está haciéndolo Irene Urdangarín. La joven, quien se enfrenta por primera vez a un desamor (al menos públicamente), se ha refugiado en su familia, y concretamente en su madre, la infanta Cristina, y su hermano Pablo.
Hace unos días, Cristina e Irene llamaron la atención en el partido del Granollers, el club donde milita Pablo. Habitualmente es fácil ver a Irene, a sus padres o a la abuela Claire en la grada, volcados con su trayectoria. Pero este día era diferente: era la final de la Supercopa, en la que Pablo llegaba como uno de los jugadores clave de su equipo. Aunque el resultado del partido no acompañó a la familia Urdangarín, el plan salió redondo. Pablo hizo un buen partido e Irene, despejada, pudo desconectar y pensar en otra cosa que no fuera su reciente ruptura. Todo en uno.
Cuando terminó el encuentro se vio cómo no solo Pablo se acercaba a la grada para agradecer a su hermana, su madre y su novia, que estaba junto a ellas, el apoyo, sino que también aprovechó para fundirse en un abrazo con Irene, consciente de que estaba en un momento bajo. Un apoyo mutuo que de seguro habrá gustado mucho también a su madre, testigo que propició la escena.
Este es tan solo uno de los planes que la Infanta Cristina está haciendo con su hija. Y es que son muchos los planes que están haciendo madre e hija aprovechando los últimos días de Irene en España, puesto que la joven se marchará a Oxford a continuar sus estudios este mes de septiembre. Un cambio de aires obligado pero que de seguro le irá bien.











