Faltan unas horas para que España viva su segunda gran final en un Mundial de fútbol. La Selección Española de Fútbol se enfrentará a Argentina tras imponerse a Francia en semifinales y la Familia Real volverá a acompañar a la Selección en una cita histórica. Un evento en el que la emoción y los gestos del rey Felipe VI, la reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, serán observados con lupa, sobre todo después de las imágenes difundidas por Casa Real tras la semifinal, que han generado numerosos comentarios sobre la actitud de la reina Letizia mientras seguía el encuentro junto a su familia. ¿Por qué su lenguaje corporal parecía tan diferente al del su marido y sus hijas? Laura Jabalón, socia experta de la Asociación Española de Comunicación No Verbal y profesora del Máster en Pensamiento Crítico, Resolución de Problemas, Argumentación y Oratoria, analiza esos gestos y explica qué significan realmente esos gestos. "Su contención no indica necesariamente una menor implicación emocional", afirma. Además, le da un consejo de cara a la gran final.
Por qué la reina Letizia transmite más autocontrol que espontaneidad
Para Laura Jabalón, el aspecto más llamativo del vídeo difundido por Casa Real no fue la actitud de la reina Letizia de forma aislada, sino la diferencia respecto al resto de la familia. "Mientras el rey Felipe VI y sus hijas muestran una postura y gestos más expansivos —interaccionan entre ellos, comentan el partido y el Rey celebra levantando ambos brazos con los puños cerrados tras la victoria—, la Reina mantiene una expresividad más controlada. Durante gran parte del vídeo conserva una postura bastante constante, con la mirada dirigida hacia el televisor y una gestualidad relativamente contenida en relación con el desarrollo del partido", explica.
La experta en comunicación no verbal insiste en que ese comportamiento no debe interpretarse como una falta de implicación: "No son gestos negativos ni indican necesariamente una menor implicación emocional; simplemente reflejan una forma de expresar las emociones menos expansiva y más regulada que la del resto de la familia".
Jabalón pone el foco en su actitud con su hija pequeña, la infanta Sofía. "La Reina mantiene una proximidad física constante con la infanta Sofía y un contacto háptico continuado —apoya la cabeza sobre su hombro, le sujeta el brazo y permanece muy cerca de ella durante gran parte del vídeo—. Ese comportamiento transmite cercanía, afecto y una conexión muy evidente entre madre e hija, aunque su expresividad respecto al partido sea mucho más contenida", aclara.
El consejo de la experta en comunicación no verbal a Letizia: disfrutar
Con España ya clasificada para la gran final, Laura Jabalón considera que una comunicación ligeramente más relajada podría reforzar el mensaje que Casa Real pretende transmitir. "Si el objetivo comunicativo del vídeo es proyectar la imagen de una familia unida, cercana y disfrutando de un acontecimiento deportivo como cualquier otra, creo que sí le sería beneficioso mostrarse algo más relajada y espontánea", afirma.
La especialista aclara que no se trata de perder el autocontrol, sino de permitir que la emoción sea coherente con el contexto. Por eso, también habla de un equilibrio entre el papel institucional de la reina y su faceta más personal. Celebrar un gol, compartir una mirada de complicidad o mostrar una alegría espontánea durante la final no disminuiría la imagen institucional de la monarca. "En un acontecimiento deportivo internacional, celebrar un gol genuinamente o compartir un gesto de complicidad con la familia no resta institucionalidad; al contrario, puede reforzar la percepción de cercanía y autenticidad porque existe coherencia entre el contexto, la emoción y la conducta observable", explica.
Para la gran final, el reto de la reina no es elegir entre protocolo o pasión, sino buscar la naturalidad. El mejor consejo de la experta de la Asociación Española de Comunicación No Verbal para doña Letizia sería, sencillamente, centrarse en disfrutar: "Si dirige su atención al partido y permite que las emociones propias de ese momento se expresen de forma natural, su comunicación no verbal hablará por sí sola". Al final, una celebración espontánea "no resta institucionalidad; al contrario, puede reforzar la percepción de cercanía y autenticidad porque existe coherencia entre el contexto, la emoción y la conducta observable".

















