El triste fallecimiento de Harald V de Noruega supone para su familia no solo un enorme dolor, sino también una gran responsabilidad con la corona. Para su hijo, Haakon, su sucesor en trono, y para la hija de este, Ingrid Alexandra, convertida ahora en la heredera, se abre, además, un enorme desafío. Pese a la tristeza y a la pena, tanto Haakon como Ingrid Alexandra tienen que responder con fortaleza ante los retos que su país espera de ellos y mostrar la mayor entereza posible al asumir sus responsabilidades. Para Haakon asumir su cargo como rey lleva una presión añadida, ya que su padre era un soberano muy respetado y querido en su país, y ahora le toca a él ganarse su confianza, sobre todo tras las polémicas que les han rodeado a su mujer, Mette-Marit, salpicada por los archivos de Epstein, y a su hijastro, Marius, condenado por la justicia. Pero para su hija, Ingrid Alexandra, esta situación supone un gran paso hacia adelante en sus obligaciones oficiales. Sobre la figura de Ingrid Alexandra hemos preguntado a Leticia Martín Enjuto, Psicóloga General Sanitaria. "Una identidad madura no significa tenerlo todo resuelto, sino ser capaz de asumir responsabilidades y reconocer las propias limitaciones", explica la experta.
Leticia resalta que "la muerte de Harald V de Noruega, el pasado 28 de agosto a los 89 años, ha supuesto un cambio importante para la familia real noruega. Su hijo, Haakon, ha pasado a ocupar el trono como Haakon VIII y, con ello, su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, se convierte en princesa heredera. De hecho, ya hemos podido verla acompañando a su padre en sus primeras obligaciones como rey. Este momento resulta especialmente interesante porque hablamos de una joven que entra de lleno en una etapa de mayor responsabilidad precisamente mientras continúa construyendo su propia identidad adulta".
"A los 22 años, la identidad todavía está en proceso de consolidación. Es una etapa en la que normalmente una persona va definiendo con mayor claridad quién es, qué quiere, cuáles son sus valores y qué lugar quiere ocupar en el mundo", explica la psicóloga. Por ello, insiste que "en el caso de Ingrid Alexandra, ese proceso ocurre en unas circunstancias muy diferentes a las de la mayoría de los jóvenes de su edad: desde su nacimiento ha sabido que algún día tendría que asumir un papel institucional de enorme relevancia. Ahora ese futuro ha dejado de ser algo lejano y empieza a formar parte de su presente".
Pero los retos están en compatibilizar lo profesional con lo personal. "Uno de los grandes retos en situaciones así es conseguir compatibilizar la identidad personal con la identidad que viene asociada a un determinado rol. Cuando una persona tiene unas expectativas tan claras sobre lo que se espera de ella, puede resultar especialmente importante conservar espacios en los que pueda sentirse simplemente ella misma. No significa rechazar las responsabilidades, sino conseguir que el cargo no termine ocupando todo el espacio de la identidad. Para cualquier persona es saludable poder responder a una pregunta fundamental: "¿Quién soy además del papel que desempeño?".
Ingrid Alexandra y las polémicas de su familia
Por ello, la Directora del Centro de Psicología Leticia Martín Enjuto habla de los desafíos a los que se enfrenta la hija de Haakon y Mette-Marit. "No se trata solamente de aprender a representar a una institución, sino de desarrollar un criterio propio y una personalidad suficientemente sólida como para hacerlo sin perderse dentro del personaje. Una identidad madura no significa tenerlo todo resuelto, sino ser capaz de asumir responsabilidades, reconocer las propias limitaciones y mantener cierta coherencia entre lo que uno piensa, lo que siente y la manera en la que actúa".
En todo ello, según la experta influye mucho la situación especialmente delicada que ha vivido la familia real noruega en estos meses. "Además, Ingrid Alexandra llega a esta nueva posición en un momento especialmente complejo para la imagen pública de la familia real. Las polémicas relacionadas con Marius Borg, su hermanastro materno, han situado a la familia bajo una enorme atención mediática. Marius no forma parte de la línea de sucesión, pero su pertenencia al entorno familiar ha hecho que sus problemas tengan inevitablemente una repercusión sobre la percepción pública de la familia real".
Pero Leticia insiste en que no se puede adjudicar a Ingrid las polémicas de su familia, desde los escándalos de su madre a las polémicas de su tía Marta Luisa. "Aquí es importante hacer una distinción psicológica que trabajo mucho en consulta: una persona no es responsable de las conductas de otro miembro de su familia. Sin embargo, cuando existe una familia muy expuesta públicamente, los problemas de uno de sus integrantes pueden terminar afectando emocionalmente a los demás y también a la manera en la que son percibidos socialmente. Puede existir una presión añadida por mantener una determinada imagen familiar o por demostrar que las circunstancias de otros no definen a la propia persona. En el caso de Ingrid Alexandra, no podemos saber cómo vive internamente esta situación si ella no lo expresa, pero sí podemos entender que crecer dentro de una familia sometida a un escrutinio tan intenso requiere recursos personales importantes".
Ingrid Alexandra debería diferenciar la parte externa de su parte personal
"Otro aspecto que probablemente cobrará cada vez más importancia es la gestión de la mirada externa. Para una persona que va a desempeñar un papel público durante toda su vida, las críticas, las expectativas y las opiniones de los demás pueden convertirse en una fuente constante de presión. Psicológicamente, resulta fundamental diferenciar entre la valoración externa y la propia valoración personal. Tener una autoestima estable no significa que las críticas no nos afecten, sino que nuestra percepción de nosotros mismos no cambia completamente cada vez que recibimos aprobación o desaprobación", asegura Leticia Martín Enjuto, consciente del papel que Haakon tendrá también en los nuevos rumbos de la monarquía noruega.
Analiza también su responsablidad, vulnerabilidad y compromiso aclarando que "también será vital para ella que pueda desarrollar una relación saludable con la responsabilidad. A veces confundimos madurez con no mostrar vulnerabilidad, cuando en realidad una persona madura es aquella que puede asumir obligaciones sin exigirse ser perfecta. Ingrid Alexandra no necesita convertirse de repente en una mujer que tenga todas las respuestas por el hecho de haber cambiado su posición dentro de la familia. Tiene 22 años y seguirá necesitando aprender, equivocarse, pedir consejo y construir su propio criterio. Asumir responsabilidades no debería implicar renunciar al proceso normal de crecimiento personal".
Rosa Prieto es Directora Digital de Diez Minutos, experta en prensa del corazón, en contenidos de celebrities, royals o casas reales y personajes televisivos. A través de la guía más completa en series y programas del momento te abre una ventana donde divertirte, llorar y emocionarte.
En su larga experiencia como periodista ha cubierto alfombras rojas, la boda de los Reyes, funerales de Estado y se ha adentrado en las casas de muchos famosos. Pero también es especialista en contenidos de maternidad y está al día de todo aquello con lo que puede ayudarte a disfrutar más de la vida: moda, belleza, cocina… Su trabajo en la web Crecer Feliz y Woman’s Day Spain han contribuido a ello.
Licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense, comenzó a trabajar antes de terminar la carrera en uno de los periódicos nacionales más importantes del momento, el diario Ya.
Los tiempos y las herramientas han cambiado, pero las ganas no. Por eso, mucho más de 20 años después (tampoco es necesario decir la fecha exacta), conserva la misma pasión y curiosidad del principio. Así que ahora se ha convertido en una adicta a los podcast, las redes sociales y cuantas herramientas le permitan descubrir cosas nuevas cada día en el mundo de la información.

















