La Familia Real noruega está atravesando su peor momento, porque si su imagen ya estaba denostada tras las acusaciones y la condena a Marius Borg -hijo mayor de Mette-Marit- y la aparición de la ahora reina consorte en los papeles de Epstein, el pasado 28 de agosto fallecía el cabeza de familia, el rey Harald V, sumiendo en una profunda tristeza a toda la familia. Haakon, ya convertido en rey, está asumiendo su nuevo papel con entereza, pero con la pena de quien ha perdido un padre, aunque quien está en un duelo mucho más complicado es su hermana mayor, la princesa Marta Luisa, que suma muchos más frentes.
De hecho, la ausencia de Marta Luisa en la ceremonia conmemorativa que se hizo en la iglesia de Asker (con varios ciudadanos que quisieron acercarse a darle su último adiós) este pasado domingo fue de lo más comentada. Se esperaba que Mette-Marit no acudiera, y efectivamente no lo hizo, al estar aún convaleciente tras su trasplante de pulmón, pero no que Marta Luisa no fuese. Donde sí la vimos por última vez fue en la comitiva fúnebre que trasladó el féretro del rey al Palacio Real de Oslo. Y, según se ha sabido en las últimas horas, allí es donde permanece, al lado de su padre, sin parar de llorar, y apoyada en sus tres hijas, Maud Angelica (23), Leah Isadora (21) y Emma Tallulah (17), todas ellas fruto de su relación con Ari Behn, que falleció en la Navidad de 2019 tras quitarse la vida. La princesa se divorció de él en 2017, pero siguió siendo una pieza fundamental en su vida como padre de las tres hijas que tenían en común.
Si aquel adiós fue duro, el del rey Harald también es especialmente doloroso para la princesa por todos los frentes que tiene abiertos: acaba de fallecer su padre; este 31 de agosto su segundo aniversario de boda con Durek Verrett (que, evidentemente, no podrá celebrar) se ha convertido en el más amargo de su vida, y además Durek fue operado hace solo unos días de un trasplante de riñón del que sigue recuperándose. Todo ello ha hecho que Marta Luisa esté al límite y no quiera ser vista más que lo necesario.
El rey Harald, un padre cariñoso y entregado: "Gracias por ser un padre tan bueno"
La relación del rey Harald con sus hijos era excepcional, estuvieron de lo más unidos hasta el final, y es por ese motivo que Haakon quisiera agradecérselo públicamente en sus primeras palabras tras la muerte del monarca, incluyendo en ellas a su hermana: "Querido padre, gracias por ser un padre tan bueno para Marta y para mí. Cariñoso y protector. También fuiste un abuelo cariñoso y divertido. Un esposo amoroso y atento. Un suegro generoso. Un hermano y tío con quien todos eran felices. Fuiste el cabeza de familia, quien, junto con mi madre, nos acogió y nos unió a todos con una autoridad natural de la que quizás ni siquiera eras plenamente consciente".
















