Carlos Sainz Jr.: ''Tomo casi 100 vuelos al año''

El piloto de Fórmula 1 visitó 'El Hormiguero' para hablar de cómo tiene pensado afrontar la nueva temporada y desvelar algunos entresijos de su profesión.

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Antena 3

El fichaje de Carlos Sainz Jr. por el equipo Renault lo ha convertido en una de las figuras con más interés mediático de la Fórmula 1. El joven hijo del doble campeón del mundo de rallies, el aclamado Carlos Sainz, el pasado lunes visitó ‘El Hormiguero’ para hablar de cómo tiene pensado afrontar la nueva temporada y desvelar algunos entresijos de su profesión.

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Sonriente y relajado, el joven no dudó en confesar la posición que le gustaría alcanzar a finales del presente año. "Entre los ocho primeros, en un mundo real y sin ficción. Si todos los coches fueran iguales, me gustaría ganar. Pero en Fórmula 1 hoy en día hay tres equipos que están por encima de los demás", confesó.

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De hecho, reconoció que su escudería se enfrenta a tres pesos pesados y que el espionaje es una práctica habitual entre los equipos. "Hay que tener en cuenta que Mercedes, Ferrari y Red Bull están un paso por delante de todos los demás. Luego están McLaren y Renault, que están invirtiendo mucha gente y dinero para intentar a ganar como hicieron en 2005 y 2006 con Fernando Alonso. De ahí a que podamos volver a ganar necesitaremos un período de 2 o 3 años. Confío en Renault. Siempre hay espionaje en Fórmula 1, hay mucho", señaló.

"Hay gente contratada a sueldo por los equipos, fotógrafos profesionales que cobran mucho dinero, que se van a ciertas curvas del circuito e intentan hacer fotos de los rivales para que se vean ciertas partes de los coches, y luego nos las presentan al equipo. Hay espionaje".

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Sobre el reciente GP de Australia, en el que quedó en décima posición, Sainz contó una anécdota que podría haber provocado un desastre dentro del coche. Media hora antes de la carrera, se comió un plátano que no sabía muy bien, lo que estuvo a punto de provocarle un corte de digestión.

“En las primeras 20 vueltas de carrera no paré de beber agua. No podía mover el tubo del agua, porque si no, se mojaría el micrófono de la radio. Eso fue hasta la vuelta 20, que no aguanté más y me quité el tubo, así que acabé manchado del líquido rojo de la bebida isotónica que bebemos. Acabé la carrera sintiendo que me habían golpeado en el estómago".

Y menos mal que la cosa no fue a mayores, tal y como explicó el piloto: "Estuve a punto de vomitar. Prefiero no saber qué ocurriría si vomitas. Supongo que, por la velocidad, rebotaría en la visera y regresaría a mí. Yo intenté por todos los medios no hacerlo, espero nunca experimentarlo".

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Para un piloto es muy importante tener un cuello fuerte, por lo que se ve obligado a ejercitar esta parte del cuerpo de una manera muy peculiar. “Me da hasta vergüenza ir al gimnasio. Me pongo pesas en el cuello de 15 kilogramos y quizá estoy 45 minutos dando vueltas con el peso, y la gente me mira. Me hace mucha gracia las caras que me ponen".

Su profesión le lleva a estar continuamente de aquí para allá, lo que provoca que se pase mucho tiempo en el aire. "Estoy entre 220 y 250 días por año fuera de casa. Tomo casi 100 vuelos por año. En total de horas de vuelo debo acabar sumando entre 14 o 15 días seguidos subido en un avión. Hay mucho tiempo para ver películas", bromeó.

¿Le gustaría seguir los pasos de su padre y probar suerte en el mundo de los rallies? “Cada vez le doy más 'el coñazo' a mi padre, pidiéndole que me deje subir o hacer alguna prueba especial. Estoy intentado que mi padre convenza a Peugeot para quedarse el coche del Dakar y así lo puedo probar. Quizá algún día compita en el Dakar. Lo dejamos en el aire".

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