Parece que la tensión que había entre Javier Ungría y Elena Tablada está desapareciendo. Tras seis años de amor y una hija en común, Camila, que llegó al mundo dos años después de su romántico 'sí quiero' en Cuba, la pareja sorprendían con su inesperada separación en el verano de 2022. Una ruptura marcada por la tensión y una mala relación que no tardaba en desatar una larga batalla judicial por la custodia de su pequeña.
Una guerra que se trasladaba a los platós y las páginas de las revistas, donde la expareja no dudaba en hacerse duros reproches dejando claro que, lejos de un entendimiento por el bien de su niña, la paz entre ambos era imposible. Hubo acusaciones mutuas, indirectas muy fuertes y reproches nada velados, como la frase que colgó Elena en Instagram junto a la foto de sus dos hijas: "Por fin, después de tanta incertidumbre e inconvenientes innecesarios, las tengo juntitas (...) qué caro se paga no elegir bien a una persona". Aunque Elena ganó buena parte de esta contienda legal, fue el empresario madrileño el que ganó a la diseñadora de joyas. Concretamente la demanda que interpuso Tablada a Ungría en la que solicitaba el pago de la pensión alimenticia de su hija correspondiente al periodo comprendido entre 2022 y 2024 con carácter retroactivo.
Pues tras esta larga batalla judicial, parece que el tiempo ha servido para 'calmar las aguas' y, después de que Elena venciese en los tribunales a Javier y lograse mantener la custodia de Camila -aunque su padre la ve habitualmente y por su lado logró que el juez no cediese a las pretensiones económicas de la diseñadora-, su relación ha mejorado considerablemente. El exconcursante de 'Supervivientes' reapareció este pasado miércoles, 13 de mayo, en Las Ventas y fue él el que contó que todo se está arreglando. "Todo muy bien. Cuando las cosas ya no pueden ir a otro sitio tienen que volver a su cauce, o sea que todo bien", contó evitando sin embargo entrar en detalles sobre su acercamiento con Elena.













