Lola Herrera: "Cuando sales al escenario, se te quitan todos los males"

Es una de las grande damas de la interpretación en nuestro país. Ha hecho cine, tele y teatro pero con este último mantiene un idilio tal que ha llegado a interpretar una misma obra, 'Cinco horas con Mario', hasta en cinco ocasiones. Se confiesa una mujer vitalista y satisfecha con la vida que ha llevado, porque ha sido la que ella ha elegido.

Lo dice el público y la crítica: Lola Herrera es una de las grandes actrices de este país. Una vez más, se sube al escenario para interpretar 'Cinco Horas con Mario', de Miguel Delibes. Estrenada por primera vez el 26 de noviembre de 1979, en el Teatro Marquina de Madrid, la obra supuso un antes y un después en la carrera de la actriz. Han pasado más de 50 años de la publicación del libro y las realidades de un siglo pasado quedan plasmadas en un sorprendente presente reconocible para el espectador. La sinergia interpretativa de Lola Herrera con Carmen Sotillo es tan estrecha que a veces se llega a confundir quién de las dos dio protagonismo a esta obra de Delibes.

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Lola Herrera con Rosa Villacastín, muy cómplices durante la entrevista.
Daniel Dicenta Herrera

Durante casi 40 años se ha subido en cinco ocasiones al escenario a interpretar a Carmen Sotillo, protagonista de 'Cinco Horas con Mario'y ahora vuelve al Teatro Bellas Artes. ¿Será la última vez?

Yo me despedí de Carmen hace mucho, en 2004. Con el 50 aniversario de la publicación de la novela de Miguel Delibes, y no puedo explicar el por qué, me vi nuevamente haciendo 'Cinco Horas con Mario'. Pero cuando me subí al escenario nunca pensé que iba a producirme tanto placer. Estaremos hasta finales del próximo año.

En la obra, se hacen muchas reflexiones, ¿cuántas siguen vigentes?

Son insatisfacciones, cosas que esperas que van a llegar en la vida a través de la persona con la que lo compartes todo y que no se cumplen. Carmen Sotillo es una mujer del quiero y no puedo, todo es humo. Y ahora más, porque entonces la gente disponía de unos ingresos fijos y aparentaba lo que podía, podía organizarse, pero ahora no sé cómo se organizan. Está vigente la soledad, la insatisfacción sexual, la afectiva, la de estar con un marido que no se ocupa de ella ni de sus hijos. Se ocupa de otras gentes que parece que necesitan más que ellos. Carmen se calla las cosas y tiene muchos motivos de insatisfacción. Todo estaba presente en su época, y ahora sigue presente.

¿Quiere decir que la sociedad no ha cambiado en los sentimientos?

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Aparentemente sí, pero yo creo que en el fondo, en lo más importante para el ser humano, no ha cambiado mucho. Las mujeres sí hemos dado pasos de gigante en estas últimas etapas, sobre todo en este último año. Yo vengo de los años en que no teníamos derecho a nada, éramos como muebles, ahora tenemos leyes que nos amparan. Pero cuando veo que hay chicos que maltratan y controlan a las mujeres, y que las chicas de 16 años se dejan controlar, me asusta muchísimo, no sé si es un retroceso.

Cuando le ofrecen por primera vez 'Cinco Horas con Mario', ¿qué es lo que más le atrajo?

-El libro lo había leído. Cuando me llegó el guión, recuerdo que me lo leí, me fumé un cigarro y lo volví a leer y dije: "No sé cómo se puede hacer esto". Porque Carmen, al mismo tiempo que me chocaba, sentía por ella una atracción muy grande. Fui descubriendo lo que había detrás de esas palabras. Lo que tenía Carmen oculto y silenciado y que se deja ver a través de todo lo que cuenta.

¿Qué le ha dado como actriz?

Todo: a mí me lo ha dado y me lo sigue dando. Carmen es un sinfín, nunca la siento igual, es como un arsenal de sugerencias, de una riqueza infinita. Ahora la hemos dejado en la esencia total, ha subido a la superficie el humor de Miguel. La primera vez que se estrenó fue unos días después del 23F y creíamos que no podríamos hacerla, pero se hizo.

Ahora se está haciendo una revisión de la Transición, ¿cómo lo ve usted?

Después de estar con Franco 40 años, llegar a una democracia con diálogo fue un éxito. Yo creo que en su momento se estrecharon demasiados lazos por la situación. A nadie en aquellos momentos se nos hubiera ocurrido pensar que Carrillo iba a estar en el Congreso de los diputados. Fueron pasos de gigante, seguramente no se pudo ir más allá. Se establecieron diálogos y todo el mundo tuvo que ceder. Si no hay diálogo hay una postura dictatorial, unilateral, como está ocurriendo en Cataluña. Enjuiciar es fácil, pero habría que ver a los críticos en aquellas circunstancias.

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"He tenido que trabajar y ser la madre y el padre y he tenido que ausentarme mucho y no he podido disfrutar de mis hijos. Es un cuelgue con el que me iré al otro mundo", declara la actriz.
Daniel Dicenta Herrera

¿Falta en estos momentos diálogo entre personas con ideologías diferentes?

Ahora hay protagonismo y partidismo dentro del partidismo y cada uno tira para un lado, pero no tiran para el pueblo, para España: para nosotros es una bronca entre ellos. Me asombran, no todos, pero hay mucha gente con bajo nivel. Si te dedicas a criticar, has estudiado, tienes una carrera, altura de miras, entonces sé un parlamentario serio. Si ves tres telediarios, ves lo mismo en los tres, te aburren y no se dan cuenta.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos?

Hay poca protesta por todo lo que está pasando. Tendríamos que estar todo el día en la calle protestando por cosas. Pero no se puede hacer (tenemos que trabajar, vivir...), como lo han podido hacer los jubilados.

¿Cree que los jóvenes piensan que lo tienen todo conseguido?

No creo. Tienen muchos problemas, es su mundo, no el mío, yo estoy terminando. El de ellos está empezando y las bases están endebles.

¿Qué le empuja cada mañana a trabajar?

La vida, me gusta vivir, me gusta lo que hago, soy vitalista.

¿Trabajar le da energía?

Ahora tengo menos, pero he aprendido a administrarla, la administro muy bien. Como todo en la vida te va disminuyendo.

Hace muchos años me comentó que tenía miedo a la muerte y que estaba aprendiendo a quitárselo.

Tenía muchísimo miedo, no podía vivir bien con ello. Un día empecé a hacer una terapia y me enseñaron a digerirlo como una cosa más. Nacemos, vivimos y nos morimos: lo asimilé y ahora no me causa miedo.

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Entonces, ¿recomendaría terapia a las personas que tienen miedo a la muerte?

Se tiene que preparar uno mismo. Viviendo te das cuenta de que eso le pasa a todo el mundo (risas), que no te vas a quedar aquí. Lo de morirse es una cosa que la veo con normalidad. Es una realidad, lo que no quiero es que me enchufen a ninguna máquina, cuando me toque, me tocó. Alargar la vida con sufrimiento y dar la lata no tiene sentido.

"Después de estar 40 años con Franco, llegar a una democracia con diálogo fue un éxito".
Daniel Dicenta Herrera

La he oído decir que cuando sube al escenario se le quitan todos los males.

(Risas) Por eso estoy aquí. Hay profesiones que apasionan, en la mía te metes en un personaje que no eres tú. Cuando sales al escenario y te duele la cabeza, se te quita.

Ha interpretado papeles de grandes mujeres, ¿ha aprendido algo de ellas?

He aprendido de todas. Los personajes te enseñan mucho: están tan lejos de tu mundo, que tienes que averiguar a través del texto la dirección para darles vida. Es enriquecedor.

¿Qué ha aprendido de sus personajes?

He aprendido de todo, a comprender, a asimilar muchas cosas que no asimilaba. Me han ampliado la mente.

¿Cómo ejercita la memoria?

Llevo ejercitándola años: la memoria es como un músculo, me he pasado toda la vida estudiando, hay que echarle codos. Empezar a estudiar un texto es horroroso, es un trabajo duro. La etapa en la que no te entra, en la que dices esto no me lo voy a aprender, pero insistes (risas). Es la única forma.

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Con toda la experiencia que tiene, ¿qué le queda por hacer a Lola Herrera?

Muchas cosas, una vida es muy corta. Además, con el tiempo se empieza a perder trabajo, y solo hay dos o tres que trabajan: al resto no las quieren porque tienen que ser recién nacidas.

¿Quiere decir que se valora la juventud?

A mí me parece muy bien que se valore la juventud, pero el reflejo en la televisión o el cine, es el reflejo de la sociedad, y en una sociedad hay gente de todas las edades y todas las caras; feos, guapos... Es una contradicción que todo se haga para gente joven, cuando en este país hay mucha gente mayor.

"El personaje de Carmen Sotillo me lo ha dado todo, es de una riqueza infinita", confiesa Lola.
Foto: Daniel Dicenta Herrera

¿Qué importancia le da al tiempo?

Últimamente mucha, porque no estoy para perderlo. Cada vez te queda menos y lo perdemos en cosas estúpidas. Trato de administrarlo, como las energías.

Tiene una gran energía y un buenísimo aspecto, ¿cuál es su secreto?

Tengo mil goteras, pero buena salud y buena genética. Siempre he cuidado la alimentación, no he hecho grandes excesos. El alcohol no me gusta, he sido fumadora pero lo dejé en los años ochenta. Empecé a fumar por el teatro, con compañeros, los cigarros eran mentolados. Recuerdo que nos mareábamos y Pepe Bódalo decía: "Están pálidos perdidos". Tuve que aprender porque tenía que fumar en una obra de López Rubio.

¿Hace ejercicio?

Yo soy de la época de no ejercicio, lo he intentado pero siempre termino diciendo: por qué tengo que hacer una cosa más que no puedo (risas). A los cuarenta intente hacer gimnasia rítmica…, pero salía y fumaba.

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¿Ha pasado alguna vez por el quirófano?

A mí me hicieron el cuello y con ese motivo me hicieron un poquito de 'lifting'. Tenía 50 años, yo era de sobre barbilla, me lo hizo Antonio Tapia, me dejó lisa para el resto de los años, para que no se me cayera al suelo.

Mucha gente dice: Lola sabe vestirse para la edad que tiene...

Es una exigencia. Nunca he querido parecer más joven, nunca he ocultado mi edad. Respeto que cada uno haga lo que quiera, pero me parece un engaño a uno mismo. En relación a la ropa, con lo que yo me veo bien es lo que me pongo. Casi nunca lo encuentro en las tiendas: a partir de una edad el cuerpo te cambia y no encuentras la que quieres. A veces compro, pero la mayoría de las veces me la hacen. Elijo mi tela, la forma, hago el dibujo.

La luminosidad que tiene en los ojos, ¿de dónde sale?

Ya se va perdiendo. Yo creo que es la vida, la curiosidad.

¿Ha vivido como quería?

He vivido lo que he querido vivir, pero siempre te quedan cosas que no has vivido. Lo negativo siempre te trae algo positivo, la enseñanza. Cuando uno no cae fulminado en la dificultad, renace con más fuerza y su cabeza funciona hacia un sitio positivo. La vida es sabia, te da una de cal y otra de arena.

¿Su principal papel ha sido el de madre?

No, parir fue un placer, porque en aquella época casi todas queríamos ser madres. Ahora pienso: "Con la situación que teníamos, cómo me arriesgaría a tener hijos, con lo que cuesta salir adelante". Pero lo cierto es que luego he tenido que trabajar y ser la madre y el padre y he tenido que ausentarme mucho y no he podido disfrutar de mis hijos. Es un cuelgue con el que me iré al otro mundo.

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"Tengo mil goteras, pero buena salud y buena genética. He cuidado mi alimentación y no he hecho grandes excesos".
Foto: Daniel Dicenta Herrera

¿Pero le ayudó su madre?

Mi madre fue la primera madre, yo les parí y ella es la que estaba con los dos. Me decía: pero, hija, si los niños están muy contentos. Yo le decía: están muy bien, pero yo estoy muy mal, echo en falta a mis hijos.

Antes las madres se dedicaban a ser amas de casa, ¿ahora hay más frentes abiertos?

Es el precio de incorporarnos al trabajo. Con el trabajo, dices: soy independiente como Virginia Woolf: ella me ha enseñado todo lo que hago, pero me he perdido otras cosas.

¿Se arrepiente?

No, te tienes que desarrollar como persona y yo como mujer tenía que llevar el pan todos los días a mi casa, y tenía que trabajar en mi profesión y muchas veces me mandaba fuera. Estoy muy satisfecha de mis hijos, tienen los dos mucho talento para lo que hacen. No son exhibicionistas.

Si tuviera que dar una nota a su carrera profesional, del 5 al 10 ¿Qué se pondría?

Puedo poner una palabra: constancia y ser una actriz querida.

La veo con fuerza para seguir en la brecha.

Voy a seguir mientras esté bien, mientras pueda salir y dar lo que tenga que dar. De momento, me siento fuerte, camino sin echar cuentas.

Mi foto favorita

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"Esta fotografía me encanta porque se trata de la vuelta a un personaje que me había despedido de él. Es una vuelta muy gratificante y satisfactoria".

¿Quién es ella?

Nació. En Valladolid, el 30 de junio de 1935.

Inicios. Son musicales, hasta que a mediados de los cincuenta viaja a Madrid y comienza su andadura como actriz. Su primera película, 'El pórtico de la gloria', se estrena en 1953. A partir de los sesnta le ofrecen teatro.

Trayectoria. En TVE colabora con Ibáñez Serrador en 'Historias para no dormir'. Realiza una veintena de 'Estudios 1'. A lo largo de los años setenta interviene en una serie de doblajes. En 1981 protagoniza 'Función de noche', una innovadora propuesta de la directora Josefina Molina. En 1982 junto a Alfredo Landa coprotagoniza 'La próxima estación', de Antonio Mercero. En 1996 da vida a la suegra de Juanjo Puigcorbé en 'El amor perjudica seriamente la salud'. Ha protagonizado varias series de televisión: 'La casa de los líos', 'Un paso adelante', y 'Fuera de lugar'.

P.remios. Max de las artes Escénicas por 'Solas'. Dos Fotogramas de Plata por 'Cinco horas con Mario' y 'Solas'. Dos Antenas de Oro. Tres TP de Oro. Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Familia. Estuvo casada con Daniel Dicenta (1960-1967) con el que tuvo dos hijos, Natalia y Daniel.

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