Juan Ramón Lucas: "No podría hacer lo que hago y vivir como vivo si Sandra no estuviera a mi lado"

El periodista va a mil por hora, como las motos que tanto le apasionan. La radio, la fundación contra el cáncer de su chica y ahora su última novela, 'La maldición de la Casa Grande' que acaba de publicar y en la que tiene todas sus ilusiones puestas. ¿Qué más le puede pedir a la vida Juan Ramón Lucas? En esta entrevista lo descubrirás.

Dice que le gustaría morir con las botas puestas, pero las de montar. Lleno de vida y de proyectos, Juan Ramón Lucas ha logrado conciliar su vida familiar con un programa de radio, el trabajo como secretario general de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad frente al Cáncer, la afición por los caballos y la escritura. Su último libro, una novela, 'La maldición de la Casa Grande', de reciente aparición. Una historia que llegó a sus manos por casualidad. Pero quién mejor que él para contarnos los pormenores de su día a día y de una historia que nada tiene que envidiar a algunas de las que han escrito sus autores favoritos que tanto han influido en su vida.

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Juan Ramón Lucas y Rosa Villacastín, en el Hotel NH de San Sebastián de los Reyes.
Ana Ruiz

Juan Ramón, ¿cuál es su secreto para mantenerse eternamente joven?.

Bueno, los años pasan para todos, para mí también. Últimamente noto que voy perdiendo memoria, lo que pasa es que tengo una buena herencia familiar. La genética de mi padre, de mi abuelo, de los Lucas en general es buena porque son gente longeva que se conserva muy bien. Si a eso le sumas que llevo una vida sana, parece que soy más joven de lo que en realidad soy.

Algún mérito tendrá su elección de vida en ese bienestar.

Por supuesto, para mí es fundamental que la gente que me rodea me trate bien y me quiera de verdad.

Tengo la impresión de que es muy 'disfrutón', ¿Me equivoco?

'Disfrutón' es una término que me gusta, Sandra lo emplea a menudo y yo también, porque a los dos nos encanta la gente que sabe disfrutar de la vida. En mi caso procuro vivir intensamente porque si lo piensas, la vida son instantes, por eso intento aprovechar todo lo bueno que me llega.

De las cosas malas dicen que se sacan experiencias positivas, ¿a usted le ha ocurrido?

Sí, porque la vida son también los paréntesis entre lo bueno y lo malo, por eso hay que vivirlo todo y disfrutar todo lo que puedas y lo que no, asumirlo. Yo he aprendido que cualquier tipo de dolor trae sufrimiento, mucho más si el sufrimiento es propio o de las personas que quieres, pero en mi caso cuando he tenido que enfrentarme a la adversidad o al dolor, he tratado de encontrar la fórmula de contrarrestarlo.

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¿En qué consiste esa fórmula?

Lo más útil en esos casos es pensar en los pequeños sorbos de vida que te ayudan a quitar el amargor de lo que estás viviendo.

¿Qué le proporciona alegría y esperanza?

El sonido del agua, un amanecer en silencio, la comunicación con un caballo o un perro, la sonrisa que logras arrancar a alguien que está triste, un momento de radio vivo e intenso...

"A Sandra y a mí nos encanta la gente que sabe disfrutar de la vida. Son instantes", confiesa Juan Ramón Lucas.
Ana Ruiz

¿Alguna fórmula que nos ayude a defendernos de los tiempos convulsos que vivimos?

Si te refieres a lo social y político, efectivamente estamos viviendo momentos muy convulsos, pero también es cierto que siempre hay personas dispuestas a encontrar una solución a los problemas. Lo que hay que intentar es pasar por estas situaciones sin que te amarguen ni te contaminen. En mi caso, como me toca contarlos en la radio, trato de asomarme a ellos con la mayor objetividad.

¿Lo consigue?

El problema es que si te planteas tu oficio como un escape a todo eso, corres el riesgo de pensar demasiado en ti y olvidarte de los demás. Yo siempre trato de ser lo más objetivo posible y contar las cosas para que los oyentes se puedan hacer una idea propia de lo que ocurre.

¿Qué ha aprendido de la gente que llama a 'La Brújula' para dar su opinión?

He aprendido a escuchar, porque todos tenemos cierta tendencia a pensar que escuchamos cuando en realidad estamos preparando la respuesta. A los oyentes hay que escucharles aunque solo sea porque no les puedes interrumpir, algo que suelo hacer en el tú a tú, pero con los oyentes he aprendido a tener paciencia. También he aprendido a conocer a la gente a la que me dirijo cada día, que unas veces piensan como yo y otras no.

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¿Dónde le han enseñado más, en la televisión o en la radio?

En la radio he aprendido de la vida porque es mucho más cercana, está más pegada a la gente, la televisión es un medio con el que disfruto mucho pero reconozco que esta más alejada del espectador, con tanto maquillaje, luces, todo es muy precipitado. En la radio te sientes y te sienten más cerca.

Ha trabajado en ambos medios, si se viera forzado a elegir, ¿con cuál se quedaría?

Con la radio por la cercanía, aunque bien es cierto que la televisión te permite jugar con la imagen, que es un elemento muy interesante, así como mirar a los ojos de la gente, pero la radio es más auténtica, quizá porque se escucha en solitario y eso hace que la sientas más.

Este curso ha pasado de la mañana a la noche en Onda Cero. ¿Ha cambiado su forma de trabajar?

Yo cuento cosas en la radio, puedo cambiar algunas porque la mañana es diferente, todo es más sosegado, o al menos lo era el tipo de magazine que yo hacía, por la noche en cambio son varios tramos, un informativo, la tertulia, pero al final lo que importa es que estás comunicando con un mismo lenguaje a un oyente que suele ser el mismo siempre y eso no me cuesta demasiado aunque lo haga a ritmos distintos. Lo importante es contar historias, y es lo que hago.

Por Juan Ramón Lucas no pasan los años. Él confiesa que tiene "buena genética".
Ana Ruiz

En su novela, 'La Maldición de la casa grande', narra una muy interesante ¿cómo llegó a sus manos?

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Si algún día tengo que contar la historia de mi vida, lo haré con los elementos de esta novela. Lo más difícil fue encontrar la historia, que me llegó en el transcurso de una cena en La Unión (Murcia), con Francisco Bernabé, el alcalde y la escritora María Dueñas. Son ellos los que me hablan de Miguel Zapata, apodado 'El Lobo', un personaje ilustre de la zona.

Totalmente desconocido para el gran público.

Así es, pero la historia que me cuentan me fascina tanto que fue María quien me da la primera documentación en la que se hablaba de El Lobo. Un personaje del que me impresiona su crueldad, lo mucho que sufrió, y que lo tuvo todo menos alegría, debido a una enfermedad por la que se le van muriendo sus hijos.

¿Por qué elige a una mujer como hilo conductor?

Elijo a una mujer, María la guapa, porque era la mejor manera de hincarle el diente a la historia. Una mujer, hija y hermana de mineros que existió, que cuidó de Zapata y terminó conviviendo con él.

Recrea un parto como si lo hubiera vivido.

Yo he estado en el parto de dos de mis hijos, pero no era yo el que paría, aun así conseguí meterme en la piel de esa mujer, en el dolor e incluso en los olores. Es un ejercicio que recomiendo a los hombres que lo hagan.

Quizá así logremos entendernos mejor.

Decía mi hija María que es más fácil que las mujeres se convirtieran en tíos, que los hombres en mujeres, y creo que tiene razón.

¿Los nombres de los personajes son reales?

Algunos me los invento, como el de María. Que ella ponga voz a la historia me permite una mirada subjetiva y un reto personal: ser mujer durante el tiempo que he empleado en escribir la novela. En la que se recogen aspectos como el de La manada, porque si te pones en la piel de una mujer del siglo XIX sometida y explotada, te das cuenta de que algunas cosas no han cambiado.

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¿En el plano de la igualdad?

En la habilidad que tenemos los hombres para someter y abusar de las mujeres. Abusos que se describen y que ocurrieron hace 150 años y que no se diferencian de los que se cometen hoy.

El periodista lleva 13 años de amor junto a Sandra Ibarra.
Ana Ruiz

Sin embargo, las mujeres estamos más preparadas que entonces.

Por supuesto, pero fíjate que aquellas mujeres eran fuertes e inteligentes, pero Visitación, la hija de Zapata, no hereda la empresa de su padre por ser mujer. Y esos son prejuicios que siguen soterrados, porque las mujeres siguen sin entrar en los centros de poder.

¿Qué otras asignaturas pendientes crees que tenemos?

La percepción que algunos tienen de que la mujer es un objeto que se posee, la posibilidad de abuso de la mujer o la infidelidad; en ese campo no se ha avanzado tanto. Lo curioso, en negativo, es cómo los adolescentes siguen repitiendo actitudes machistas, como no dejarles que se vistan de tal o cual manera, controlar sus móviles…

¿Eso no se podría haberse corregido en estos 40 años de democracia?

Se podría, pero el problema es que seguimos manejando, a veces de manera inconsciente, los mismos tópicos. En la publicidad siguen vigentes algunos estereotipos que no ayudan a despejar el camino de la verdadera igualdad.

¿La educación es el eje de todos los males?

La educación, la cultura, siguen anclados en los estereotipos machistas; es la razón de que no hayamos avanzado más. Hemos avanzado con respecto a cómo estábamos hace siglo y medio, pero que sigan pasando cosas, como los abusos colectivos, o se apliquen leyes que matizan si ha habido consentimiento o no de la mujer, es increíble.

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Habla con conocimiento de causa, como padre y como periodista.

Resulta llamativo que en algunos aspectos estemos dando pasos atrás, con las posibilidades de comunicarnos que tenemos ahora, incluso de enriquecimiento afectivo que te permite conocer a mucha gente. Si no avanzamos ahora es que se estamos retrocediendo. Por eso hay que tener cuidado.

¿A quién cree que gustará su novela?

A un hombre atento le ayudará a conocer a las mujeres en una época difícil. También nos enseña a entender un poco mejor a España, un país que ha cambiado en muchas cosas, en otras no, y cómo las relaciones del trabajo siguen estando pendientes de equilibrarse un poco más, porque a veces los empresarios mineros de aquella época les trataban mejor que nosotros a los inmigrantes.

Ana Ruiz

¿Qué nos enseña la historia?

En general, el pasado nos enseña a no repetir errores que tienen que ver con los demás. El flamenco, por ejemplo, habla de dolor, pasión, elementos comunes que siguen vigentes hoy, con la diferencia de que ya no pueden expresarse de la misma forma.

¿Cuáles son esos elementos?

A nadie se le ocurriría decir que posee a su pareja, a su trabajador, porque esa manera de convivir ya se acepta.

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¿Piensa seguir escribiendo novelas?

Estoy con la segunda parte porque me quedaron algunos flecos, algunos personajes, que he querido recuperar. Lo estoy disfrutando mucho, pero yo vivo del periodismo porque tengo muchas facturas por pagar.

¿En qué momento le gustaría jubilarse?

Mi aspiración es retirarme en un momento prudente. Cuando ya no tenga posibilidad de innovar me iré a Asturias con mis perros, mis caballos y mis libros. Lo que no quiere decir que me jubile, porque me gustaría morirme con las botas puestas, de montar.

¿En Asturias logra desconectar del mundanal ruido?

Totalmente, porque establezco una relación con la naturaleza y el propio animal que es difícil de entender si no lo has vivido porque te conecta con tu yo.

Cuando está con su caballo, ¿quién domina a quién?

Es un animal que cuando tiene a alguien encima es porque le domina y si nota a quien le domina que tiene miedo, se asusta, y hay que hacer algo para acabar con esta situación.

"La vida que tenemos no sería la misma sin el otro. Yo no podría hacer lo que hago y vivir como vivo si Sandra no estuviera a mi lado aconsejándome y criticándome también".
Ana Ruiz

¿Les susurra como hacía Redford?

Por supuesto, y procuro no gritarles. Sandra les habla, les susurra, les abraza, les relaja, porque a un caballo le puedes templar con la voz y las manos. El amor por los caballos lo compartimos lo que ocurre es que ella me ha superado ya.

¿Qué ha cambiado en su relación de pareja tras tantos años juntos?

La relación cambia, lo que no puede cambiar es el respeto, la capacidad de comunicación y dejar que la otra persona tenga su propio espacio.

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¿Usted cumple con los preceptos?

Por supuesto que sí. La vida que tenemos nosotros no sería la misma sin el otro. Yo no podría hacer profesionalmente lo que hago y vivir como vivo si Sandra no estuviera a mi lado aconsejándome y criticándome también.

¿Y ella?

No podría haber sacado adelante la Fundación y su proyecto vital sin que yo hubiera estado ahí sugiriéndola y apoyándola. Somos muy diferentes: Sandra es muy ordenada, muy disciplinada y yo, todo lo contrario: muy olvidadizo, en eso nos complementamos.

Mi foto favorita

Cedida

"Galopar por la playa de la Franca, en Asturias, es algo que solemos hacer a menudo Sandra y yo, porque nos da libertad".

¿Quién es Juan Ramón Lucas?

Nació. En Madrid el 2 de noviembre de 1958.

Estudios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Inicios. Empezó su trayectoria profesional trabajando en Radio Juventud de Madrid, así como en el diario 'Informaciones'.

Trayectoria. Su primer contacto con televisión se produjo en 1982, cuando se incorpora a TVE, al programa 'Informe Semanal'. Después de unos años en la Cadena Ser, ficha por Onda Cero en 1993. Esta temporada ha estrenado curso radiofónico presentando 'La Brújula', en la misma emisora.

Premios. Ha recibido numerosos premios, entre otros Mejor Comunicador de Programas de entretenimiento que concede la Academia de Televisión. El Micrófono y la Antena de oro por su trabajo en la radio. Además del premio Ondas por su dilatada y merecedora trayectoria profesional.

Familia. Tiene tres hijos de un primer matrimonio. Desde hace más de trece años, mantiene una relación sentimental con la modelo Sandra Ibarra.

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