Anne Igartiburu nos habla sobre la maternidad

La presentadora vuelve a incorporarse a su faceta como coach tras pasar más de dos años criando a su pequeño Nicolás y se estrena con su primera charla sobre autoconocimiento y aceptación en Barcelona.

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MJ RASERO

Anne Igartiburu impartió en el hotel Hesperia Tower en Barcelona una charla sobre la motivación y la superación personal en “Invencibles”, el único tour nacional de ponencias motivacionales organizado por Mentes Expertas que inauguró la temporada en Barcelona el pasado lunes 25 de marzo y que recorrerá doce ciudades españolas durante el 2019 con cerca de cuarenta conferencias. Durante la charla, que duró aproximadamente unos 40 minutos, Anne desveló que se convirtió en coach a raíz de acudir como oyente a unas charlas sobre comunicación. Tras la experiencia, hace más de diez años, quiso poner en armonía su “persona” con su “personaje”, algo que consiguió a base de trabajar las claves para “reconocer lo que somos a través de los valores ya que la clave del éxito personal es la aceptación de uno mismo”. Después, decidió utilizar sus conocimientos y su propia experiencia para ayudar a los demás y convertirse en coach profesional, se certificó internacionalmente y ahora que está formada en psicología transpersonal, trabaja en sus ponencias la identidad desde los valores y las emociones.

En todo momento, la presentadora se mostró tranquila, segura y muy cercana, y para conectar con el público, no dudó en hablar de temas muy íntimos y personales como su relación con su padre y la muerte de su madre cuando ella tenía dieciocho años. Su padre, era constructor y su madre formaba parte del Salvamento de la Ertzaina como guía canina, falleciendo en un accidente aéreo en 1987 cerca del Lago Enol cuando buscaban a un niño desaparecido.

La presentadora también habló sin tapujos sobre la adopción y su faceta como madre de tres hijos: Noa (18), Carmen (8) y Nicolás (2), este último fruto de su relación con el director de orquesta Pablo Heras Casado.

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MJ RASERO

Acudiste a un coach para superar el conflicto entre tu persona y tu personaje. ¿En qué momento lo necesitaste y por qué?

Fue por casualidad. Una amiga asistía a unas clases sobre cómo nos relacionamos con nuestro entorno y detecte que a pesar de que con el entorno todo estaba bien, tenía una duda de identidad que no terminaba de solucionar. Probé un proceso que me vino muy bien sin grandes dramas, por encajar, fue muy bien y a raíz de allí empecé a ir a charlas, me certifiqué y soy PCC por ICF que no lo tiene mucha gente en España.

¿Cuál fue el detonante?

Mi persona y mi personaje eran como dos islas, como dos mundos y quería conciliarlos para que todo fuera mejor. Recomiendo saber hacia dónde estamos yendo y detenernos un poco para saber lo que nos apetece hacer y cuestionar muchas cosas que nos pasan que damos por hecho que están bien.

¿Cómo encajabas antes las críticas?

Bien, cuando me di cuenta de que no podía caer bien a todo el mundo, fui bastante más feliz. Esto lo digo ahora con 50 años, pero imagínate con 25, recién llegada.

Te pasó antes de que existieran las redes sociales, ya venías preparada.

Sí, también tengo unos antecedentes en la familia que me fueron preparando como mi padre.

¿Qué opina de tu faceta de coach?

Él no sabe que le menciono, tampoco le pido permiso, pero tengo muchas ganas de que lo vea porque en las charlas también hablo de mi madre y en casa hay cosas que se han quedado ahí por no ir rascando y creo que va a ser muy bonito.

Hubo un momento que te planteaste quedarte en la India de cooperante y cambiar de vida, pero decidiste volver.

Sí, entendí que podía ayudar a recaudar más fondos desde aquí que desde allí. Cambié mi punto de vista sobre los eventos solidarios, antes no quería que me malinterpretaran y pensaran que quería colgarme medallas y luego iba a todos y era yo quien les colgaba medallas a todos.

¿No te gustaría que la gente conociera más a la persona que eres en lugar de al personaje?

Lo he aceptado. No me preocupa. Me centro en llegar a la gente a través de mis charlas. Me llena mucho saber que ayudo a la gente a través de mi experiencia. Hay personas que después vienen a hablar conmigo y me aseguran que han llorado durante la sesión.

¿Qué sientes?

Que la magia existe y todo es posible. Y que es bonito, siempre que lo hagas con educación, con delicadeza y con ganas de remover lo que tenemos dentro los seres humanos.

¿Dónde das las charlas?

En empresas. Pero entonces hago ponencias más a medida, de la gestión de la comunicación. Pero los tips más técnico para comunicar mejor, que también los doy, sino desde donde tu estas contando la historia, desde qué emoción estás utilizando para convencer.

¿Tienes tiempo para todo?

Cuando estaba embarazada de siete, hice mi último proceso con una clienta. Paré hasta que el niño ha cumplidos dos años. Durante este tiempo, aproveché para formarme más y preparar este tipo de charlas. Cuando estás embarazada, en mi caso, he sido de hacer mucha disociación y sentir muchas emociones y sentía que no era el momento adecuado. Sentía que tenía que descansar y criar al enano, que está precioso, y mis niñas estás encaminadas y ahora empiezo de nuevo con Mentes Expertas y otras empresas.

¿Cómo llevas la conciliación?

Si tienes un hijo es para criarlo y hoy en día nos animamos a tener hijos como que es fácil. Siendo dos ya es complicado porque tenemos vidas complicadas, y decidí en su momento que tenía que criar y eso supuso dejar de hacer deporte, salir con mis amigas, dejar de viajar y cuidar de mis hijos. No encuentro otra forma mejor de criar que estar presente.

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MJ RASERO

¿Cuál ha sido el mayor reto de ser madre?

Cuando somos padres o madres lo que queremos es ser los mejores y que todo salga bien. En mi caso fueron momentos diferentes de mi vida, tres etapas distintas. En el caso de una adopción, lo primero que quieres es que te quiera y más cuando vienen de unos entornos tan complicados donde hay patologías y muchos problemas. El reto es que este sano, bien y que te quiera. Luego hacer el día a día bien, supone estar muy pendiente y presente. En mi caso, mi hija mayor me dice: “mamá, tú no me has adoptado, te he adoptado yo a ti”, y me gusta dejarme adoptar también.

Has dicho que tu gran ilusión era ser madre y ni si quiera te habías dado cuenta.

Sí, un día me di cuenta de que lo que quería de pequeña era ser madre y formar una familia. Y fui buscando sin darme cuenta ese compromiso y ese entono agradable hasta conseguirlo. A veces buscamos la felicidad fuera y la tenemos delante.

¿Cómo llevas la adolescencia?

Tengo mucha suerte. Cuando adoptas esta ese gen en el aire que no sabes muy bien si se va a repetir y no sabes ni quieres saber cuáles son los antecedentes y es interesante saber cómo se va a replicar eso. Casi siempre se repiten los patrones, buenos y malos. Muchas veces, mis hijas me dicen que son iguales que yo y es que es cierto, una frase frecuente es cuando yo digo, “no te he parido” y ellas contestan, “pero casi”. Al final has trabajo mucho para tenerlas, que lleguen, has vivido con ellas, la responsabilidad que tienes con ese bebe, con el entorno y con los padres que no han podido cuidar de ellos. Los niños necesitan saber todo eso y trabajarlo para saber lo mucho que les queremos, sentirse parte del clan y saber que nunca van a ser rechazados. Los niños son distintos y pasan por diferentes etapas, pero es importante que estén armados de recursos para afrontar la vida.

Durante las charlas hablas de la importancia de la aceptación para la superación, ¿Qué es lo que te ha costado más de aceptar de ti misma?

Justamente, lo que me ha costado más es trabajar la aceptación para disfrutar de cada cosa, pase lo que pase. A veces, si las cosas no salen como queremos sentimos que hemos fracasado y no es así, eso lo he aprendido con mi pareja. Cuando salimos a correr, cambia la ruta, me lleva para otro sitio y de repente hay cosas más chulas.

¿Ha venido tu familia a alguna charla?

No, hoy iba a venir Pablo, pero venía de Munich y no ha llegado a tiempo.

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