José Ortega Cano ha recibo el que quizás sea el homenaje más especial de toda su carrera, el descubrimiento de un azulejo en la Plaza de toros de Las Ventas. Una pieza que inmortaliza sus más de 50 años de trayectoria y, especialmente, aquel hito histórico de 1982 cuando se convirtió en el único torero en indultar un toro (Belador) en la primera plaza del mundo. Sin embargo, más allá de este reconocimiento en vida al diestro, la imagen que ha acaparado todos los titulares ha sido la de las lágrimas de su hija Gloria Camila. La joven se mostró muy emocionada por este reconocimiento a su padre. La complicidad entre Ortega Cano y su hija es innegable e inquebrantable. Gloria Camila, que no se separó de su padre en ningún momento, rompió a llorar de manera desconsolada, de orgullo y felicidad, en el momento exacto en que la lona cayó y el nombre del diestro quedó grabado para siempre en las paredes de Las Ventas. Estas lágrimas, lejos de reflejar tristeza, han sido el reflejo del orgullo de una hija al ver cómo se reconoce en vida y con los máximos honores la figura de su padre como torero. "Yo creo que ya se lo merecía, que ya había que hacerle este reconocimiento tan grande y público como este que le han hecho en la plaza de Las Ventas, que además, como bien se ha dicho, es el único torero que ha indultado un toro, y además de la ganadería de Vitorino Martín", explicaba Gloria Camila a las cámaras de Europa Press, muy halagada por este reconocimiento a su padre.

gloria camila
Agencias / Gtres
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Además se mostraba "súper contenta, orgullosa del padre que tengo. Con mi familia, mis hermanos, estamos súper orgullosos de él y nada, es súper bien merecidísimo". La joven también ha querido destacar la parte del discurso donde José Ortega Cano ha hablado de los errores que ha cometido en su vida: "al final yo creo que hay que reconocer a la gente por su carrera, su profesión. Como bien mi padre ha dicho, no siempre ha estado acertado, no siempre ha sido perfecto, porque nadie creo que sea perfecto. Los errores de cada uno los enmienda y los erra como puede. Mi padre ya ha hecho todo lo que tenía que hacer, ha dicho todo lo que tenía que decir y yo creo que al final ha sido un grandísimo torero, que ha sido de una trayectoria muy grande, muy bonita y muy larga, y ya es lo que hay que reconocerle. El resto, sinceramente, ahora mismo, hoy día, 5 de junio, no me interesa ahora mismo", ha expresado sobre las preguntas sobre la ausencia de su hermana Rocío Carrasco en este homenaje a su padre.

El gran amor de sus padre, Rocío Jurado y José Ortega Cano

Gloria también ha querido destacar las palabras de orgullo que ha dedicado su padre, Ortega Cano, a su madre en las que ha dejado claro que Rocío Jurado ha sido el amor de su vida: "bueno, la verdad que no me lo esperaba, pero le ha salido así y me alegro. Es un día muy importante y creo que también es importante la persona que esté a tu lado y que te apoye y te acompañe y hay muchísimos recuerdos de la finca de la Yerbabuena, donde vivió con mi madre y donde tenían esa ganadería y donde ella hacía los tentaderos con mi padre. Los anotaba como una buena ganadera y yo creo que también es importante el apoyo y el que mantengas y sostengas a alguien en una profesión tan dura y tan peligrosa y él a ella también en su carrera profesional".

El torero no solo estuvo arropado por la marea de aficionados y personalidades de la Comunidad de Madrid, sino por sus cuatro pilares: Gloria Camila, José Fernando y el pequeño José María. La estampa familiar se completó con la presencia de la pequeña Rocío, hija de José Fernando.

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