Luis Cobos homenajea a México en su último disco

El exitoso director de orquesta nos revela cómo ha sido su vida hasta lograr el éxito profesional y cómo se sintió en su último concierto en el Teatro Real de Madrid a beneficio de la Federación Española de Enfermedades Raras.

Luis Cobos
Ana Ruiz

Asistir a un ensayo privado de Luis Cobos con la Europe Symphony Orchestra, que cuenta con 200 músicos de diversos países, es una experiencia casi religiosa, por la calidad de los artistas y la pasión que pone Luis en todo lo que hace. Un director de orquesta que se ha ganado una merecida fama por parte del público, de toda clase de público, como bien pude comprobar en el concierto que ofreció en el Teatro Real, a beneficio de la Federación Española de Enfermedades Raras, en el que participaron grandes artistas como Raphael o Pitingo. Un concierto que lleva el mismo título que su nuevo disco, '¡Va por México!'.

Luis, ¿de dónde le viene la afición por la música?

Mi padre era aficionado, porque en mi pueblo, Campo de Criptana, con sólo 15.000 habitantes, hay 1.200 músicos, casi el 10% de la población lo son. Lo raro hubiera sido que yo no tuviera la tentación de ser músico, ya que mi padre nos envió a los 8 hermanos a estudiar música.

Podrían haber formado una orquesta.

Mis hermanos no estudiaron pero lo que hicieron fue aprender instrumentos; en cambio, mi maestro, cuando yo tenía 5 años, me dijo que tenía que estudiar música. Le estoy muy agradecido porque era algo que a mí me gustaba, creo que desde que nací, porque lo he mamado en mi casa.

¿Recuerda quién le dio su primera oportunidad?

Para grabar con una orquesta sinfónica fue la CBS. Yo había sido director musical y producido discos con Mecano, que fueron muy exitosos, pero el dinero que tenía que gastar la compañía en cubrir los gastos era muy importante, ya que como mínimo teníamos que vender cien mil discos. No salían los números.

¿Qué pasó después?

Que me invitaron a Marbella a una convención, fui y me sentaron al lado del Director General de CBS Europa. Una suerte porque, como bien dice Sancho Panza en el Quijote: “La suerte, enemiga de las más grandes desgracias, siempre deja una puerta abierta”.

¿Es lo que le ocurrió a usted?

Sí, yo sabía el suficiente inglés para escuchar y mantener una conversación fluida con ese Director General, que era sueco. Pero ocurrió que cuando me estaba dando las gracias por lo que había hecho con su compañía, me preguntó: “¿Y tú no tienes algún plan?” Yo le contesté que tenía varios proyectos, pero que a la compañía le parecían muy caros. En un momento, este señor sale de la sala, habla con alguien y cuando ya iba a acabar el acto, me dice: “El proyecto del que me has hablado, empieza el lunes”.

Nada como estar en el lugar apropiado en el momento preciso.

Tenías que haber visto la cara del Director General en España, cuando me pregunta: “¿Pero qué le has dicho?” Así empecé yo a hacer mis discos porque a pesar del éxito, el proyecto era muy caro, ya que la expectativa de la compaña eran 50.000 copias y vendimos un millón.

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Usted sí puede decir que se hace camino al andar.

Sí, porque yo era un compositor que tocaba varios instrumentos, porque empecé tocando de todo, rock, pop, hasta que tuve éxito y la gente empezó a pedirme cosas como las que hacía en mis inicios. En realidad fue la gente la que me fue modelando hasta que dejé la composición y me centré más en la dirección musical. Así empecé aprendiendo este oficio.

Desde abajo, que es la mejor manera de llegar lejos.

Sí, porque te obliga a hacer las cosas bien para que gusten a quien las encarga que, al fin y al cabo, lo que buscan es que tengan éxito.

¿Acercar la música clásica a los no entendidos, no fue un riesgo?

Sí, pero eso va en el temperamento de cada uno. Hay gente que opta por lo seguro y otros que somos más inquietos.

¿Es ahí donde se encuentra cómodo?

Sí, porque soy inquieto, porque me han ofrecido ser director de orquesta fijo y he dicho que no porque no me veo. En el mundo de la orquesta hay más desconcertantes que concertistas y algunos son las dos cosas.

“Mi padre nos envió a los 8 hermanos a estudiar música"

¿Prefiere la libertad a la seguridad?

Si te digo la verdad, nunca he pensado en el riesgo que corría y me ha ido muy bien. Ésa es una forma de pensar que me viene de mi pueblo, de Campo de Criptana, donde nací y donde me inculcaron la vocación por la música, no el oficio. Trato de que la profesión no me aparte de la vocación. Es una máxima que me dijo mi abuelo cuando él tenía ya 90 años y yo cinco. Me dijo: “No pretendas hacer sólo lo que te gusta porque te vas a frustrar, tú trata de hacer bien lo que tengas que hacer”. A esa edad yo pensaba que mi abuelo estaba loco.

Hablaba la voz de la experiencia.

También me dijo que tenía que mantener la vocación: hazlo bien y te gustará y, si te gusta, tendrás vocación y no caerás en manos de la profesión. Es algo que repito bastante para que los jóvenes aprendan.

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La moda es escoger el camino más corto para triunfar.

Todas las profesiones, y ésta también, son de largo recorrido, por eso hay que estudiar, entrenarse. Es la razón por la que a los jóvenes les recomiendo estudiar y practicar.

En otra ocasión dijo: “La fama es una novia infiel”.

El éxito y la fama son cosas muy diferentes. El éxito es cuando tú haces algo brillante, aunque sólo sepas tú que lo has hecho; en cambio, la fama es cuando lo saben los demás y te da una connotación social. De la fama decía Picasso que es el castigo de Dios sobre el hombre, y tenía razón.

¿Por qué?

El éxito te toma, te acepta y te rechaza cuando quiere sin que tú puedas hacer nada para evitarlo. A veces tienes éxito sin saberlo. Así surgió “¡Va por México!”, que es el título de mi nuevo disco.

Música que invita a la alegría.

Es muy colorista porque México tiene un folklore muy variado. Luego ocurre como con las personas: te enamoras de ellas, a veces no sabes por qué, pero en este caso, yo me enamoré de México porque es un pueblo muy acogedor y a los españoles nos quieren muchísimo.

¿Qué hay de nuevo en este disco?

Para empezar, me he traído a unos mariachis, que son los mismos que tocaron conmigo hace 20 años, con los que he establecido una relación personal. Algunos que ya están jubilados me pidieron tocar conmigo. ¿Sabes lo que esto significa para mí?

Que la admiración está intacta.

Una gran satisfacción porque significa que algo habré hecho medio bien.

¿Hay algo que le quede por hacer musicalmente?

No hago listas, pero la frase de Sancho me la he apuntado porque casi siempre he encontrado la puerta. Yo, como todo el mundo, he tenido fracasos profesionales, sentimentales, de todo tipo pero, sin saber cómo, algo en mi cerebro o en mi corazón ha hecho “pin” y he encontrado esa puerta y me he colado por ella.

¿Tiene cubierta su parte de ego?

Por supuesto que sí, ya que en mi pueblo me admiraban desde pequeñito, por eso al llegar aquí, a Madrid, no me sorprendió tanto que a la gente, a las chicas, a la prensa, les gustara lo que hacía.

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¿Qué tiene de especial dirigir en el Teatro Real de Madrid?

Piensa que todos los músicos queremos tocar en el Teatro Real, en el Liceo o la Escala de Milán, porque son lugares emblemáticos, en los que hay que estar ahí.

Que lo recaudado vaya a la Federación Española de Enfermedades Raras, le da un valor añadido.

Porque este concierto ha ocasionado muchos gastos y lo he hecho y ellos están encantadísimos, porque les da la oportunidad de que se hable de las enfermedades raras en la prensa, en las instituciones, entre los que investigan para ver si encuentran esa puerta que puede mejorar la vida de miles de personas y de sus familias.

¿Por qué estos temas no forman parte del programas de los partidos?

Porque hay falta de sensibilidad y de responsabilidad social de las autoridades, porque son ellos quienes deberían tomar las riendas para solucionar un problema que afecta a muchas familias. Hay miles de niños que están sin diagnosticar y esto es un drama.

“En mi pueblo me admiraban desde pequeñito"

¿No basta con la solidaridad?

No, investigar es muy caro y no puedes someter un problema tan grande sólo a la voluntad de la buena gente. Para eso están los gobiernos, que son los que deben responsabilizarse de solucionarlos, de ponerlos en sus programas, en sus mesas de trabajo como algo urgente.

¿Conoce a alguien con estos problema?

Una de mis cuñadas es autista y estoy muy motivado, porque como decía la Madre Teresa de Calcuta: “Hay que disfrutar de la alegría de dar”. Contaba una anécdota, la de una persona que fue a verla y le entregó las dos monedas que llevaba. Al entregárselas se quedaba sin nada y Teresa dudó, si cogerlas o no, pero si no las cogía, esa persona se iba a sentir defraudada: decidió aceptarlas para que pudiera sentir que sus dos monedas servirían para algo.

Un ejemplo de generosidad.

Esa persona, que era muy culta, entró después a colaborar con la Madre Teresa, porque se dio cuenta de que esas dos monedas servían para algo.

Los españoles somos muy solidarios.

España es un país muy generoso, lo que ocurre que somos muy quejicas.

Si volviera a empezar, ¿qué le gustaría ser?

Haría lo mismo, soy una persona corriente: lo que pasa, al menos en mi caso, es que no siempre puedes serlo.

¿Cómo controla las emociones?

A veces no puedes hacerlo, recuerdo que cuando murió mi padre yo tenía 18 años, y había dos lugares donde los hermanos queríamos ir: Valencia y Viena. Cuando grabé con la Sinfónica de Viena, lloré porque pensaba en lo que hubiera disfrutado mi padre viéndome ahí.

En el Bernabéu le recibieron como a un cantante de rock.

No sabes lo que es verte ante 80.000 personas, yo no me lo podía creer.

Los artistas están llenos de manías, ¿cuáles son las suyas?

Antes de los conciertos procuro no estar con nadie, aunque es difícil. Lo que sí hago es dar vueltas por dentro del escenario, para relajarme. No tengo fetiches ni cosas que me lleve conmigo al camerino, eso no.

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¿No lleva imágenes religiosas como los toreros?

No, pero respeto mucho a quien las lleva, porque he visto cosas muy sorprendentes entre la gente que cree, amigos que han estudiado en los Jesuitas y son personas maravillosas, que creen todo lo que predica la Iglesia.

El respeto es importante.

Sí, pero también he observado que la gente que tiene fe, cuando consigue algo, por muy pequeño que sea, lo celebra, debido a que tienen valores muy profundos. Yo he aprendido a valorar en la vida esas pequeñas cosas que compensan tanto o más que las grandes, porque si sólo esperas grandes éxitos y no los consigues, es muy decepcionante.

¿La música en España goza de salud?

Tenemos la mejor generación de la historia pero con menos trabajo y con menos dinero que antes. Eso es lo que nosotros tratamos de solucionar en la AIE, de la que soy presidente, dando 150 becas al año, ofreciendo 6.000 conciertos a más de mil artistas, además de organizar circuitos para que la gente de 60 o 70 pueda actuar en salas con las que tenemos acuerdos.

¿Qué banda sonora pondría a su vida?

El sonido del mar me encanta porque contiene de todo, también me gusta mucho navegar.

¿Su hija sigue sus pasos?

No, ella estudió Ciencias de la Comunicación, trabaja mucho y está contenta.

¿Quién es Luis Cobos?

Nació en Campo de Criptana, Ciudad Real, el 30 de octubre de 1948.

Trayectoria: Siendo un veinteañero, formó parte de Rock Conexión, con los que editó un LP y varios sencillos. Ya en los 80, trabajó y participó como arreglista en álbumes de solistas y grupos de la movida madrileña, como la Orquesta Mondragón, Tino Casal, Olé Olé y Mecano, entre otros. Su gran oportunidad le llega en 1982, cuando graba con The Royal Philharmonic Orchestra, un álbum de Zarzuela, en los estudios Abbey-Road de Londres, que vendió un millón de copias. Compaginó su actividad como director de orquesta con la de compositor. Ha dirigido las orquestas más importantes de Europa y EE UU, y ha compuesto temas para Plácido Domingo, José Carreras, Julio Iglesias, Ana Belén, Pantoja y Sabina. Desde 2004 es director del Festival Internacional de Música que se celebra en su tierra natal. Es presidente de la AIE, Entidad de gestión de artistas e intérpretes, y de la Academia Latina. Su último concierto en el Teatro Real, en beneficio de las enfermedades raras, lleva por título “¡Va por México!”, como su nuevo disco

La foto favorita de Luis Cobos

Luis Cobos


“Esta foto del concierto en el Real me gusta porque me emocioné al ver cómo una orquesta sinfónica seguía a un mariachi cantando”.

Entrevista realizada en la AIE Artistas Intérpretes o Ejecutantes Sociedad de Gestión de España. C/ Torrelara, 8. Madrid.

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