Norma Duval: "Nunca voy a sobreponerme a la pérdida de mi hermana Carla"

A sus 63 años, Norma Duval sigue manteniendo un cuerpo envidiable, fruto de unos genes privilegiados y de muchos años haciendo ejercicio hasta convertirse en la gran vedette que fue.

Norma Duval
Guillermo Jiménez

Norma Duval fue la segunda española que conseguía ser cabeza de cartel del mítico Folies Bergère de París. Pero de eso hace ya tiempo, lo que no le impide mirar su presente y su futuro, sin añoranza, convencida como está de que lo mejor está por llegar. Empresaria del lujo, es imagen de una prestigiosa firma de ropa y propietaria de la empresa Expo Mujer, con la que organiza ferias en la que tienen cabida todo tipo de artículos. Un negocio que está pensando instalar en Madrid, donde conserva su casa.

Una vida llena, en la que no faltan los viajes y los paseos con su pareja, el empresario alemán Matthias Kühn, al que conoció al poco tiempo de divorciarse de José Frade, y con el que pasa largas temporadas en la isla de Tagomago, Baleares. Una relación que dura ya nueve años. Para hablar de su intensa vida profesional y personal, quedo con ella en la mansión que tiene en una urbanización de lujo madrileña, en la que vive con su madre, y hasta hace poco con las hijas de su hermana Carla, fallecida hace nueve años de cáncer.

Hace tiempo que no venía a su casa.

Años, la última vez fue cuando organicé la exposición de Carla.

Una mansión muy grande para usted.

Demasiado, pero es aquí donde quiero estar, porque en esta casa ha vivido mi familia, mis sobrinas, mis hijos, mi ex marido, mi madre... Es una casa llena de recuerdos.

Fiel reflejo de lo que es y de lo que ha vivido.

La única diferencia es que antes había una sala de baile en la zona del sótano en la que yo montaba mis espectáculos, y ahora hay una piscina de invierno.

La recuerdo con grandes armarios llenos de trajes de fiesta.

Los tengo en un trastero. Estuvieron aquí hasta que un día los metí en dos camiones y toda esa ropa maravillosa que viste, se la regalé a Pachi, un bailarín con el que trabajé mucho tiempo, para que siguieran teniendo vida.

¿No se ha quedado con algún diseño especial?

Sí, con los más personales y exclusivos, ya que son los únicos que guardo, además de los de un espectáculo en el que yo no intervenía pero que sí producía, se llamaba Mozart.

¿No le gustaría exponerla?

He pensado montar una exposición, incluso llegué a hablar con los del Museo del Traje, pero tengo tantas cosas que hacer, tantos viajes, que me falta tiempo. Pero sí, algún día retomaré el tema porque tengo trajes de grandes diseñadores como Paco Rabanne, que era quien me vestía en la época de París. Es una colección única.

¿No siente nostalgia de tiempos pasados?

Ninguna, no siento nostalgia de ningún tipo. Sólo de pensar que tuviera que volver a hacer todo lo que he hecho, me da angustia, porque era un trabajo maravilloso pero muy duro, tremendo.

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Guillermo Jiménez

¿En qué sentido?

La gente sólo ve lo bonito, pero no sabe el intenso trabajo que hay detrás de cada espectáculo, las horas de ensayos hasta que llega el día del estreno. Entonces empiezan las promociones, las entrevistas, todo muy bonito para cuando tienes una determinada edad, y yo ahora ya no tengo la fuerza de entonces.

Seguro que si le proponen una serie sobre su vida, diría que sí.

Yo creo que diría que no. Siempre he sido muy exigente conmigo misma, por eso creo que las cosas se deben hacer en el momento adecuado, y yo ya las he hecho todas.

¿No tiene asignaturas pendientes?

No, porque yo no salía al escenario sólo a mover la cadera, yo era una atleta, hacía acrobacia, de todo, por eso ahora tengo que vivir la madurez y estar feliz conmigo misma.

¿No se aburre?

Para nada: hago publicidad, soy imagen de una marca muy conocida de ropa, otra de bolsos y de una crema muy buena. Además, tengo mi propia empresa, Expo Mujer, con la que participo en ferias dedicadas al lujo. Y en el lujo incluyo coches, muebles, joyería, moda, de todo. Estoy viendo locales en Madrid para instalarme aquí porque lo que a mí me gusta es ser empresaria.

¿Qué es lo fundamental para usted?

Ser feliz, aunque tengo mucho sentido del ridículo.

¿Por eso pasa temporadas desaparecida?

Soy como el Guadiana, tienes razón, aparezco y desaparezco, pero es porque tengo una vida personal muy intensa. Me levanto a las 8 de la mañana y no hay un solo día en el que no tenga la agenda llena. Desde que murió Carla, mi hermana, me cambió la vida.

Estaban muy unidas.

Yo me retiré del espectáculo cuando me casé con mi segundo marido, José Frade, y al quitarme de los escenarios, me quité de la vida social, hasta que me divorcié. Por cierto, quiero que sepas que tengo una relación estupenda con él, nos llevamos súper bien.

¿Es después de su divorcio cuando aparece Matthias en su vida?

Sí, pero como vive fuera de España la mayor parte del tiempo, viajamos constantemente y, cuando no estoy de viaje con él, tengo que ocuparme de mi madre, de las hijas de Carla, de mis hijos, de manera que no tengo tiempo para nada más.

Norma Duval
Guillermo Jiménez

Habla de Carla con mucho cariño.

Nunca voy a sobreponerme a su ausencia, imposible, y eso que hace 9 años que murió. Y no voy a poder sobreponerme porque para mí Carla era como una hija.

¿Le pidió que se hiciera cargo de las suyas?

Yo he hecho lo que ella ha querido, lo que a ella le hubiera gustado que hiciera, pero la vida sigue y, aunque no lo parezca, soy una persona muy positiva.

Su madre también vive con usted.

Es lo que toca, ahora está mi hermano aquí, pasando unos días con ella, porque se rompió una cadera y le pedí que viniera porque a estas edades todo el apoyo que les puedas dar, es poco.

“Yo no quiero morirme trabajando como mi querido Arturo Fernández”

De niños ellos nos protegen y, de mayores, les protegemos a ellos.

Evidentemente, y lo hago con mucho orgullo porque es algo que les debemos y que todo el mundo debería hacer, ya que se está perdiendo el concepto de familia, que es la base de la vida. Mi madre está muy bien cuidada, pero la enfermedad sigue su curso.

¿Le preocupa la edad?

No, lo que sí que tengo claro es que con 63 años, no voy a montar un espectáculo o hacer una obra de teatro. Lo que tengo que hacer ahora es aprender a vivir. Jubilarme al cien por cien no sé si podría, pero morir en el escenario, no.

Eso me dijo Carmen Maura y ahí sigue.

Yo no, lo tengo clarísimo: me he pasado la vida trabajando, no sé lo que es irme con mi pareja a conocer mundo y es lo que quiero hacer, vivir sin obligaciones.

¿Matthias piensa igual que usted?

Igual que yo: no quiero morirme trabajando como mi querido Arturo Fernández, que a los 90 seguía en el teatro porque era lo que más feliz le hacía. Entiendo a la gente que no podrá jubilarse ni siquiera a los 65 y otros que, pudiendo hacerlo, no quieran, pero yo sí, para eso he trabajado mucho, he invertido, no he sido una derrochona y vivo muy bien. Nunca me ha faltado de nada, tengo unas casas estupendas, y no tengo necesidad de ir donde no me apetece.

¿Rebelde?

Lo he sido siempre, equivocadamente o no, pero lo he sido. Para mí, la vida tiene tres etapas. La primera es la del crecimiento, la de la formación, que va desde que naces hasta que empiezas a trabajar. Es la más bonita de mi vida, porque he tenido una familia maravillosa. Vivíamos en una casa con jardín, donde mi madre tenía conejos, gallinas y una escopeta que me regalaron a los siete años.

¿Llegó a disparar con ella?

No, me la regalaron para que aprendiera a tirar al plato, aunque yo tiraba a los higos de la higuera que había en casa. En esa época yo vestía como un chico, como vestía mi hermano, hasta que vino Carla.

¿Sus padres les educaron en libertad?

Totalmente, pese a que mi padre era militar y tenía un sentido muy estricto del orden, de los valores, de la dignidad y del honor, por eso cuando me atacaron tantísimo, yo jamás contesté a nadie.

¿Temía la respuesta?

No, yo me fui directamente a los juzgados, que es donde hay que ir.

¿En su caso quién ganó?

Gané yo, y gané muchísimo dinero. No guardo rencor a nadie: quien tenía que pagar, pagó, y borrón y cuenta nueva.

¿Sufrió?

Sufrí y lloré mucho, porque se dijeron barbaridades de mí.

Norma Duval
Guillermo Jiménez

¿Cuándo y por qué empieza a rebelarse?

Empecé pronto, no llegué a terminar el bachiller, me fui del colegio porque suspendí tres asignaturas y como mi padre se puso como una fiera, me puse a trabajar en un montón de cosas, hasta que le dije que quería ser artista.

Y se armó la marimorena.

No, simplemente me dijo que eligiera entre modista o peluquera.

¿Qué eligió?

Peluquera. Me matriculó en una escuela de la calle Espoz y Mina para que aprendiera el oficio. Cuando me dieron el título, le dije que no me gustaba pero me puse a trabajar y sólo duré un mes en aquella peluquería. Mi madre fue la que me ayudó, a escondidas me llevaba a clase de canto, de baile.

¿Cómo llega al Folies Bergere de París?

Yo trabajaba en el Lido y en el Calderón, y un día Vilma Ledesma contactó conmigo para decirme que habían venido unos señores de París que querían conocerme, para ver si encajaba en lo que estaban buscando. Me preguntó de qué color tenía el pelo, le dije que negro azabache, pero ellos querían una rubia. Total, que me fui a París, me hicieron una prueba y me contrataron.

Vaya suerte la suya.

La prueba fue de chiste. Me había llevado un traje espectacular, la mitad de pedrería hasta el suelo, y la otra mitad transparente, parecía una sirena. Alucinaron al verme. Y me quedé.

Del 1 al 10, ¿qué puntuación se da cómo madre?

No lo sé, porque a veces piensas que haces las cosas bien y no es lo mejor: es difícil valorarlo, sólo sé que tengo tres hijos estupendos y un nieto maravilloso.

Dicen que a los nietos se les mima más que a los hijos.

Tampoco me lo dejan tanto. Hoy los niños tienen una vida muy intensa.

¿Los nietos rejuvenecen?

Tener nietos es maravilloso pero además, es que a mí la palabra abuela, me gusta. Mi nuera le ha dicho que me llame nona, que es abuela en italiano, no me molesta lo de abuela, todo lo contrario. No tengo complejos en ese sentido.

¿Qué recuerda de la suya?

Sólo he conocido a la madre de mi madre, es más, ahora acabo de recuperar la casa que mis abuelos tenían en Segovia, la he rehabilitado, y ha quedado espectacular. Está cerca de Riaza, yo no quiero una casa en la ciudad, quiero la de mi familia.

De todas las que tiene, ¿en cuál se siente más a gusto?

En todas. La de Palma me encanta porque está cerca del mar y yo soy muy mediterránea, y con la de Segovia tengo el sentimiento de que ahí están mis raíces, pese a que yo nací en Barcelona, pero lo cierto es que yo no he tenido un pueblo donde pasar temporadas. Yo he tenido una vida profesional muy conocida y una personal ajena a la profesional.

¿Cuál le da más estabilidad?

Las dos, son dos vidas paralelas, que pese a serlo no me ha resultado difícil mantenerlas. Yo hago lo que me gusta. ¿Qué me gusta? Tener caballos, los tengo como la mayoría de mis amigos.

No hace vida social, ¿por qué?

No me gusta: como mucho voy a la Copa del Rey que se celebra en la Bahía de Palma. Este año he ido porque estos últimos años los hemos pasado navegando por el Mediterráneo, en un barco privado, con amigos.

“Me llevo muy bien con mi suegra y con los hijos y la ex mujer de Matthias”

¿Qué le aporta Matthias?

Es muy buena gente, eso es muy importante, porque si no fuera así no estaría con él. Es una persona muy noble, es por lo que nuestra relación es muy madura. Ten en cuenta que cuando empezamos yo tenía 53 años y él 51. A esa edad no tienes la relación de los 20, porque cada uno lleva llena su mochila. Él tiene unos hijos maravillosos y yo tengo a mi familia, a mi madre, él también tiene la suya.

¿Cómo se lleva con su suegra?

Muy bien, el otro día estuve en su cumpleaños, que ha cumplido 87 y estaba super contenta, estuvimos al borde del mar. También me llevo muy bien con sus hijos y con su ex-mujer, con la que hemos viajado, con eso te digo todo.

Eso sí es de nota.

Rosa, yo no puedo entender que alguien que ha formado parte de tu vida, al divorciarte lo conviertas en enemigo, siendo como es el padre de tus hijos.

¿Cómo es su relación con Mark, su ex marido?

He intentado tenerla pero no ha sido posible. En cambio, con Frade me llevo fenomenal, a veces salimos a cenar juntos, porque igual que Matthias se lleva bien con su ex mujer, yo me llevo bien con mi ex marido, sin problemas. ¿Por qué hay que desterrar a la gente que ha formado parte de tu vida?

¿Por qué?

Todo tiene su tiempo y cuando se termina una relación, lo mejor es que cada uno siga su camino.

Norma Duval
Guillermo Jiménez

¿Quién es Norma Duval?

Nació en Barcelona, el 4 de abril de 1956.

Inicios: En 1973 es elegida Miss Madrid, y Valerio Lazarov, que formaba parte del jurado, le propuso formar parte de su compañía de actores. Un año más tarde, debuta en Televisión en “¡Señoras y señores!”.

Trayectoria: Sus deseos de montar su compañía le llevan a presentar el espectáculo “Norma y su ballet”. A finales de 1969, sustituye a Bárbara Rey como vedette principal en el Teatro Lido. En 1980 el Folies Bergère la contrata como primera vedette. La segunda española, tras la Bella Otero, en ser cabeza de cartel. De vuelta a España, monta varios espectáculos con los que recorre España y parte del extranjero. A finales de los 80 deja el cine, donde triunfó con películas de destape para centrarse en el teatro y la televisión, donde presenta programas musicales y de entretenimiento. Actualmente es imagen de Punto Roma, de los bolsos Callagham, las cremas del Dr. Gray, y tiene su propia empresa, Expo Mujer, con la que organiza ferias.

Familia: En 1992 se casa con Marc Ostarcevic, con el que tiene tres hijos. En 2004 contrae matrimonio con José Frade. Desde 2010 tiene una relación con el alemán Mattias Kühn.

La foto favorita de Norma Duval

Norma Duval
Guillermo Jiménez

“Esta foto me gusta porque es de las pocas fotos que tenemos los tres hermanos juntos”.

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