Javier Fernández: ‘‘Tengo pareja, es japonesa y estoy muy enamorado’’

El deportista está considerado el mejor patinador de la historia de España.

Javier Fernández
Diego Puerta

El deportista Javier Fernández cuenta en su haber con importantes trofeos: dos veces campeón del mundo y siete de Europa, además de haber conquistado un sinfín de medallas que se ha ganado a pulso, superando grandes retos y dificultades. La más difícil, cuando a los 17 años, se trasladó solo y sin saber inglés a EE.UU. para que le entrenara uno de los mejores, Morozov. Un excelente deportista sin empatía ninguna. De ahí que Javier tomara la difícil decisión de marcharse a Toronto, para cambiar de entrenador. Brian Orser le dio la estabilidad que necesitaba, y que ha sido decisivo en su carrera como patinador.

Javier es humilde, cercano, tímido, un chico que podría pasar por uno más si no fuera porque tiene el currículum de un fuera de serie. Apartado de las competiciones, vuelve a Madrid, al Palacio de Vista Alegre, los días 28 y 29 de diciembre, con un espectáculo único en su género: 'Revolution On Ice', que ha paseado durante tres años por varios países.

¿Cómo se ha adaptado a la vida civil después de tantos años compitiendo?

Ha habido de todo, he pasado por momentos fáciles y por otros difíciles porque ha sido un periodo de adaptación. Cuando sólo te has ocupado de entrenar y de competir y llega la retirada es cuando te das cuenta de que tienes que preocuparte de muchísimas otras cosas.

¿Como cuáles?

Una de las cosas que más me ha costado son los cambios de horario, tan diferentes a los que he tenido durante tantos años. Piensa que cuando competía me levantaba o muy de mañana o de madrugada.

Sin embargo, ahora disfruta de una libertad que no tenía.

Aún estoy en un periodo de adaptación. Hay fines de semana que no sé si los voy a tener libres o no, ya que los planes pueden cambiar en función de mis obligaciones. Es otra vida muy diferente.

Javier Fernández
Diego Puerta

¿Qué sintió cuando decidió retirarse?

Desde que anuncié mi retirada y en este tiempo no he sentido que quisiera volver, tampoco tristeza por haberlo dejado.

¿Qué ocurrió para dar un paso tan difícil?

Tomé la decisión por un sentimiento personal. Creía que había llegado el momento y lo hice. Y ahora tengo tantos proyectos, disfruto tanto con lo que estoy haciendo, que no he tenido tiempo de arrepentirme.

¿Soñaba con presentar un espectáculo como 'Revolution On Ice'?

Sin duda, es un sueño hecho realidad. Para mí lo importante es ver que, año tras año, el espectáculo va creciendo, y eso me produce un sentimiento que no sabría definir pero que me resulta increíble, porque en 'Revolution On Ice' están implicadas muchas personas, muchos profesionales. Y en mi mano está que todo salga bien, que el público salga contento con lo que ha visto, esa es una gran responsabilidad que tengo.

Le acompañan grandes artistas.

Imagínate: Carlos Jean, 'Taburete', Blas Cantó y Belé Aguilera, pero además también están los mejores patinadores del mundo.

“Las personas humildes, aunque tengamos mil comentarios buenos y uno malo, nos centramos en el malo"

¿Es consciente de que el Palacio de Vista Alegre es una plaza que exige el máximo?

Sé que Madrid es la capital, que mueve a muchísimas personas, y es una gran responsabilidad para todos los que se han implicado conmigo en este espectáculo, pero teniendo en cuenta que llevo patinando muchísimos años, que conozco Vista Alegre, y que he hecho varios espectáculos alrededor del mundo, ya he sopesado lo que puede ocurrir.

Le veo muy confiado.

Lo estoy porque cuando pones tu nombre, tus energías, tus ilusiones en algo, todo lo bueno o malo que pase repercute en ti. Tenemos que ser muy cuidadosos con todos los detalles, porque al final de lo que se trata es de que los que vayan a vernos disfruten y salgan con una sonrisa.

A toro pasado: ¿qué ha sido lo más duro a nivel personal en tantos años en activo?

Fue difícil separarme de mis padres, irme solo a los 17 años a un país donde no conocía a nadie, sin saber el idioma, pero tenía un proyecto de vida, y como todo era nuevo para mí, lo viví como una aventura, una experiencia única. Lo duro vino después.

¿A qué se refiere?

A que cuando ya te has acomodado y te vas sintiendo mejor, es cuando te das cuenta de que te faltan cosas. Por ejemplo, me faltaba estar en mi casa, con mi familia, con mis amigos, porque al final todo eso es lo esencial para ser feliz.

Su madre cuenta que era muy revoltoso de pequeño. ¿De mayor también?

Ahora soy más calmado, posiblemente porque tengo otras responsabilidades

¿Hay mucha diferencia entre el Javier campeón y el Javier más íntimo?

Yo soy muy natural, me gusta salir con los amigos, hacer planes con ellos por Madrid, me gusta practicar todo tipo de deportes: futbol, pádel... aunque no sea profesional ni se me dé bien. Me da igual, yo disfruto haciendo deporte. Y lo más importante, intento que mi trabajo no afecte a mi vida personal.

¿Lo ha conseguido?

De momento sí.

¿Qué otras aficiones tiene?

Voy al cine, al teatro y al ballet, de vez en cuando, porque soy súper activo, necesito moverme, hacer cosas, pensar en proyectos nuevos, como ser embajador de la firma japonesa Uniqlo, que patrocina, además de otros más, este espectáculo que presentaré en Madrid.

¿El patinaje requiere cuidados especiales?

La alimentación es importante. Yo como bien, tomo de todo, tengo una dieta bastante equilibrada y variada. Cuidarme para mí es bastante normal, lo hago desde pequeño.

Javier Fernández
Diego Puerta

¿Sigue alguna dieta en especial?

No. No me gusta llevar al extremo el tema de la alimentación.

¿Hay que tener un peso ideal?

En absoluto. Patinar se puede hacer de todas las maneras, independientemente de lo que hagas y lo que peses.

Me decía Raphael que ahora, cuando sale al escenario, sale a disfrutar.

Yo me sigo poniendo un poquito nervioso, sobre todo al principio, después me voy relajando, pero en la primera aparición sí siento mariposas en el estómago.

¿Se ha acostumbrado a vivir sin aplausos?

Sí. Todo depende de cómo sea tu vida después. Yo creo que los aplausos no tienen que ser esenciales en tu día a día, ni para tu vida, porque cuando ya no los escuches puedes tener un problema.

¿Le prepararon para ello?

Personalmente yo estaba preparado, otros no sé. Se trata de asumir que en tu vida tiene que haber diferentes etapas, aunque siempre echas algo de menos, lo que no quiere decir que sea peor. En una ocasión me preguntaron si, suponiendo que quisiera ser entrenador, si estaba preparado para estar al otro lado.

“Actuando me han dicho de todo. Desde ‘Quiero acostarme contigo’ a ‘quiero tener un hijo tuyo”

¿Qué les contestó?

Que por supuesto que sí lo estaba, porque es algo que quiero hacer.

¿Le veremos entonces de entrenador?

Sí, en verano ya doy clases en campamentos de niños y niñas, de todas las edades; también a personas adultas, de iniciación. Y entre mis proyectos está tener mi propia escuela, no sólo de patinaje, también de otros deportes.

Después de ir a Estados Unidos, cambió de entrenador, ¿qué ocurrió?

La diferencia entre Morozov y Brian, era que tenían diferentes formas de trabajar. De Morozov no me gustaban los viajes, no tener un sitio fijo desde donde llamar a mi familia, no tener una base. Vivía en hoteles o residencias, y eso me quemó por dentro. Me di cuenta de que necesitaba un cambio, estaba sufriendo mucho.

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Diego Puerta

¿Cómo fue su vida al dar con Brian?

Cuando fui a Canadá, vi que ese país podía ser el mejor sitio del mundo para entrenar y prepararme. Y Brian ha sido un padre para mí. Con él aprendí los saltos cuádruples, tan difíciles.

¡Qué importantes son las personas!

Así es. A mí me gusta tener conexión con quienes tengo que trabajar. No entrenar y ya está, no. Me gusta charlar, hablar con ellos, tener una amistad con mi entrenador porque es la persona con la que paso más horas. Brian me facilitó todo eso, tanto, que me hacía fácil los entrenamientos, la convivencia... Llegué a sentirme como si estuviera en mi casa.

¿Qué consejo daría a un joven que sueña con llegar donde ha llegado usted?

Lo primero que éste es un deporte muy difícil, que requiere paciencia, pero al mismo tiempo es uno de los deportes más bonitos que existen. Es muy complicado, porque involucra muchas cosas, físicamente es muy exigente, pero también es un arte saber escuchar música para poder interpretarla.

¿En qué país se aprecia más el patinaje artístico?

Japón es el que más deportistas tiene y más apoyos también, y el que lleva las riendas del patinaje mundial ahora mismo.

Imagínese que le nombran Ministro de Cultura y Deporte. ¿Cuál sería su primera medida?

En el mejor de los mundos, en el de los sueños, haría tres cosas: apoyar el deporte base porque es nuestro futuro, seguir apoyando el deporte de élite y luego a los deportistas cuando se retiran.

El pilar de su vida han sido sus padres y su hermana Laura. ¿Se lo ha agradecido?

Por supuesto que sí, ellos saben que son una parte muy importante de todo lo que he hecho; sin su apoyo, no hubiera podido llegar donde he llegado.

¿Le gustaría tener hijos y que se dedicaran al patinaje artístico?

Claro que me gustaría tener hijos y que ellos eligieran lo que quieren hacer, pero sí, me gustaría que se dedicaran al deporte o a la música.

¿Qué le inculcaron sus padres que inculcaría a sus hijos?

La humildad no, porque se puede manipular, pero sí una manera de comportarte porque es lo que te va a acompañar en la vida seas lo que seas y hagas lo que hagas. Eso se lo tengo que agradecer a mis padres.

Imagino que habrá habido gente que ha intentado aprovecharse de su fama, ¿cómo se defiende de los oportunistas?

¿Sabes qué pasa? Las personas humildes aunque tengamos mil comentarios buenos y uno malo, nos centramos en este malo. Yo era de esos, me fijaba más en lo negativo, pero de los errores se aprende, y ahora ya no lo veo así, en absoluto.

¿Recuerda el piropo más bonito que le han dicho?

¡Ostras! Quiero acostarme contigo, quiero tener un hijo tuyo... De todo....

¿Le envían muchas cartas de amor?

Muchas, sobre todo en Japón, donde hay una gran tradición de escribir a los deportistas. También en las redes sociales me mandan muchos mensajes, los suelo leer casi todos, cosa diferente es que se enteren quienes los envían.

¿Enamorado?

Sí, muy enamorado, tengo pareja, es japonesa, no tenemos la misma profesión y creo que eso es fundamental, estoy feliz.

Tener una vida sentimental plena, ¿le ayuda profesionalmente?

Tener una buena y satisfactoria vida personal depende de lo que tú hagas también, de lo que hagas día a día, no sólo de la otra persona. Es una de las cosas más importantes cuando una de las partes es muy mediática o conocido, como soy yo, que además estoy siempre de viaje. Tiene que ser alguien que te entienda, que no se interponga entre tu trabajo y tú, porque para mí, por ejemplo, el trabajo es muy importante. Tiene que entenderte a ti y entender tu profesión.

Javier Fernández
Diego Puerta

Ha pasado por el quirófano para operarse de miopía.

Sí porque empecé a patinar con gafas, hasta que años después me pasé a las lentillas. Un instrumento que llevaba siempre conmigo, a todas horas, pero con este deporte y debido a la velocidad que exige, se me secaban muchos los ojos y eso, en las competiciones, era un problema.

Que el doctor Fernando Llovet ha solventado.

Así es. Decidí que tenía que operarme, y ahora estoy genial, genial. Diría que en ese sentido, que me ha cambiado la vida.

¿Quién es Javier Fernández?

Nació En Madrid el 15 de abril de 1991. Hijo de militar y funcionaria de correos, fue su hermana, Laura quien le metió el gusanillo del patinaje artístico. Comenzó a patinar en el Club Igloo de Majadahonda, hasta que se traslada solo y, sin saber inglés, a EE.UU. para entrenar con el ruso Morózov.

Pareja: Sale con una joven japonesa.

Inicios: Por primera vez un patinador español compite en los Juegos Olímpicos de invierno de Vancouver. En 2011 queda décimo en el Mundial de Moscú, y cambia de entrenador. Se instala en Canadá y su carrera sigue en ascenso.

Medallas: Consigue numerosas medallas de plata, entre ellas la del Europeo de Zagreb, en 2012. Ese año gana el bronce en el Mundial de London, Canadá, y en 2015 el oro en el Mundial. Un año después ganó la Copa en China, más tarde triunfó en Boston y Paris.

Actualidad: Retirado desde 2018, sigue patinando en exhibiciones. Los próximos 28 y 29 de diciembre, en el Palacio de Vista Alegre de Madrid, actuará con su espectáculo “Revolution On Ice”. Le acompañarán Carlos Jean, Taburete, Blas Cantó y Belén Aguilera.

La foto favorita de Javier Fernández

Javier Fernández

“En esta foto estoy con el doctor Fernando Llovet, que me ha operado de miopía en la Clínica Baviera, lo que ha supuesto un gran cambio para mí”.

Entrevista realizada en el Palacio Vistalegre de Madrid.

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