Rosanna Zanetti y David Bisbal han demostrado tener una relación muy sólida. La pareja, que contrajo matrimonio en 2018, vive muy feliz junto a sus dos hijos. Sin embargo, parece que no todo es color de rosas dentro de su relación, y es que hay algo que la modelo venezolana no lleva nada bien, tal y como ha confesado a los medios un año después de haber dado la bienvenida a su segunda hija en común con el cantante.
Justo cuando David Bisbal ha anunciado que se encuentra muy feliz tras haber podido retomar su gira en Estados Unidos desde el gran parón que sufrió por la pandemia, su pareja ha hablado reconociendo que no lleva nada bien que él tenga que marcharse. La modelo ha confesado que, aunque profesionalmente es una gran alegría, se le está haciendo "muy duro" tener que estar separados durante tanto tiempo.
"Cada vez que tocan el timbre, Matteo sale corriendo y grita '¡papá!' Y cuando le cuento eso, se nos parte el corazón", ha contado Rosanna. Para ella, sin duda, esta es la peor parte de estar casada con un cantante con tanto éxito nacional e internacional como el que tiene su pareja. "Se lleva mal la distancia. Me reconforta que por los menos estoy con los niños y hablamos mucho", ha explicado.
Sin embargo, pese a este pequeño inconveniente, la modelo ha querido dejar claro que su marido es un "padrazo" y que la distancia no impide que esté siempre muy pendiente de sus hijos. "Lo pude ver antes con Ella (la hija que el artista tiene con Elena Tablada) y era una de las cosas que más seguridad me daba. Es muy responsable y cariñoso", ha indicado recalcando que ambos están en "sintonía". Además, ha reconocido que Ella se ha convertido en una "hermanaza" para sus hijos, una situación con la que no puede estar más feliz.











