Que Violeta Mangriñán es una chica sensible a pesar de su genio es algo que todos sabemos, y lo pudimos ver en su edición de 'Supervivientes', donde lloraba y se peleaba a partes iguales. Pero para lo que una no está preparada nunca es para separarse de sus hijos durante una temporada, o en su caso de su perrita Canela. Ni siquiera para hacer un viajazo a las islas Maldivas como han hecho ella y su novio, Fabio Colloricchio: no se podían llevar a su mascota... y ha habido drama.
Precisamente ha sido Fabio el que ha querido dejar constancia del dramón que Violeta ha montado al despedirse de Canela: ya en el ascensor, antes de partir al aeropuerto, la joven ex tronista no podía evitar convertirse en un mar de lágrimas a pesar de que la perra se quedaba en muy buenas manos, concretamente en las de la madre de Fabio, que será la encargada de cuidarla estos días en los que se van a ausentar.
A estas horas, la pareja ya está en la otra punta del mundo, concretamente a 4 usos horarios de distancia, pero la llegada a las islas en mitad del océano Índico ha sido toda una aventura y casi se quedan sin viajar: a pesar de llevar todo el papeleo preparado (incluido todo el referente al covid), a la hora de facturar les faltaba un código QR necesario para la entrada en las islas, y sólo lo ha conseguido 5 minutos antes de que saliera el avión. ¡Por poco se quedan en tierra! Desde luego, las horas previas a viajar han sido un cúmulo de tensiones, pero menos mal que todo ha quedado en un disgusto y, por fin, la pareja ya puede disfrutar de sus merecidas vacaciones... aunque el accidente no se lo ha quitado nadie a Violeta y ha acabado con una herida en el tobillo poco después de aterrizar. ¿Les persiguen las desgracias?
Violeta y Fabio se encuentran en un gran momento: no les falta trabajo, y se han aventurado a construirse una casa propia en Valencia (lugar de nacimiento de ella) para dejar atrás el alquiler continuo en el que viven. El siguiente paso podría ser tener hijos o incluso casarse, pero de momento eso se lo toman con más calma...
















