La investigación policial sobre el asesinato de Edwin Arrieta está concluida. El jefe de policía, Surachate Havparn, ha confirmado en una caótica rueda de prensa a causa de los problemas del idioma, en Koh Phangan que todas las pruebas encontradas apuntan en una única dirección y esta es la que van a pedir al juez: fue premeditado. Según la policía, "no hay ninguna prueba que diga que fue un accidente", y es que sostienen que las compras anteriores del material y evidencias de un supuesto apuñalamiento en el que pecho indicaría que todo estaba planeado. "Tenía un plan para el asesinato. Antes de que llegase la víctima, ya tenía todo el material comprado", ha sentenciado Havparn quien ha subrayado que tanto la declaración de Daniel como los exámenes forenses señalan que "ya tenía planeado" todo y ha indicado cuál podría haber sido el móvil del asesinato.

rueda de prensa daniel sancho
RTVE

"Antes de que llegase la persona que fue asesinada ya había comprado el material", señalaba otro de los jefes de policía de la investigación. De esta forma, la policía ha explicado que el motivo que llevó al chef a haberle matado "es porque no quería seguir atrapado". Aunque en un principio el dinero hallado en la habitación (80.000 euros en efectivo que, según la familia del colombiano era para comprar una máquina para su clínica médica, y 9.000 euros más en la caja fuerta) generó dudas, la policía se alinea así con el móvil que el propio Daniel explicó en su primera confesión, señalando que sí había sido él quien había asesinado a Edwin porque "era un rehén".

En este sentido, además, la policía ha subrayado en multitud de ocasiones que "solo hemos visto a Daniel en las cámaras de seguridad" por lo que descartan la implicación de un tercero en el crimen: "No puede haber otra persona porque tenemos grabaciones de cámara de seguridad que lo muestran y tampoco se han encontrado restos de ADN de otra persona".