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El caso que se sigue en Tailandia contra Daniel Sancho Bronchalo, presunto asesino del cirujano plástico colombiano Edwin Arrieta, se encuentra en un momento álgido. Mañana 12 de diciembre tendrá lugar una nueva vista antes de que el juez fije una fecha definitiva para el inicio del juicio formal. La primera tuvo lugar el 13 de noviembre, después de que el hijo de Rodolfo Sancho solicitase un intérprete jurado del tailandés al castellano, en lo que ha sido interpretado como una estrategia por parte del equipo español de la defensa de Daniel, encabezada por Marcos García Montes, que ha criticado el sistema de justicia tailandés con unas declaraciones que no gustaron allí.
El pasado 27 de noviembre tuvo lugar la segunda vista, pero se solicitó un nuevo aplazamiento para que la defensa pudiera conseguir más pruebas. También ha retrasado el proceso la ausencia de un letrado tailandés de oficio, ya que ninguno de los tres abogados que había tenido hasta el momento eran del gusto del cliente o bien no querían hacerse cargo del caso.
La fiscalía, según adelantó Big Joke, podría pedir la pena de muerte para el nieto de Sancho Gracia, ya que este no está colaborando con la justicia al no declararse culpable. Ya es demasiado tarde, según ha manifestado. Si en un primer momento, de haber tenido un buen abogado tailandés, algo que no ha podido poderse pagar, no hubiera confesado ser el autor de la muerte y descuartizamiento, así como de la ocultación del cadáver, su situación sería mejor.
La estrategia de la defensa en el caso de Daniel Sancho
La estrategia de la defensa española era ganar tiempo, encontrar un abogado tailandés de su gusto (algo imprescindible) y lograr que un misterioso testigo pueda ofrecer un testimonio que sirva para que Daniel Sancho pueda librarse de la pena de muerte. Como se recordará Daniel y la víctima mantuvieron un encuentro en la isla de Koh Phangan a finales de julio. Fue el propio Daniel Sancho quien, tras denunciar la separación de su amigo, terminó confesando antes la policía que él era el autor de la muerte y lo había descuartizado. La situación era insostenible, llegó a decir: "Vivía con él en una jaula de cristal, pero una jaula al fin y al cabo", y según afirmó, el cirujano no estaba dispuesto a permitir que Daniel pusiera punto y final a la relación que mantenía con él. Confesó incluso que tenía miedo del entorno de Edwin, y el tipo de gente entre el que se movía. Sin embargo, también pidió perdón por su muerte.
Con posterioridad, y siguiendo los consejos de su defensa se declaró inocente de todos los cargos de los que le acusa la fiscalía salvo del de descuartizamiento y ocultación del cadáver. Según Daniel Sancho no hubo asesinato premeditado. La muerte de Edwin sobrevino accidentalmente tras una pelea en la que el colombiano intentó violarlo.
Se habría golpeado en la cabeza del baño al caer, lo que originó su muerte. Daniel tiene puestas todas sus expectativas en que en la lista de casi treinta testigos que participarán en el juicio sea incluido el nombre de un colombiano que solo se prestaría a declarar como "testigo protegido", según ha anunciado Caso Abierto, el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
La familia de Edwin Arrieta, que cuenta con asesoramiento jurídico en España, Colombia y Tailandia, está indignada. Al parecer, el supuesto testigo ha manifestado que tiene miedo de las consecuencias que podrían acarrearle sus declaraciones. Por este motivo, el equipo jurídico de Daniel Sancho, en el que también participan Ramón Chipirrás y Carmen Balfagón junto con Marcos García Montés, coordinado con el nuevo abogado de oficio tailandés, están luchando desesperadamente para que el tribunal le otorgue la condición de "testigo protegido" con el fin de que su integridad no corra peligro.














