La herencia de Jaime Ostos sigue siendo foco de polémica dos años después de su muerte. Y es que la falta de un testamento del torero y un certificado de últimas voluntades ha generado un conflicto entre los hijos de las dos familias: Jacobo, hijo de María Ángeles Grajal; y Jaime y Gabriela, hijos de Consuelo Alcalá. Un conflicto en el que Gisela, hija reconocida de una relación extramatrimonial, queda como tercera en discordia.

Este conflicto ha abierto heridas que desde 'De viernes' han querido cerrar con un cara a cara para arrojar luz en el conflicto. Un conflicto que Jacobo ha calificado de interesado por parte de su hermana, señalando que es "un problema económico". "Esto empieza en el momento en el que se dan cuenta de que la venta del chalet de Villaviciosa no van a ver nada porque es un bien privativo de mi madre", explicaba Jaime Ostos. Una casa que, como él demostraba con las escrituras, compró María Ángeles Grajal en 1987.

jacobo y gabriela ostos de viernes
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Por su parte, Gabriela Ostos ha defendido que está "dispuesta a luchar por la voluntad de mi padre", subrayando que su progenitor le prometió ciertos bienes que no ha visto. "No es cierto que me llevé lo que quise, sino que esa casa ya estaba vacía", denunciaba. "Cuando vino mi hermana, después de 18 meses, decidimos de común acuerdo que se dividiera en tres partes", ha justificado Jacobo.

"No tienes derecho"

En este sentido, Gabriela reclamaba que Jacobo no hubiera hecho lotes de las pertenencias de su padre en lugar de repartirlo como "buenamente ha hecho las diferencias". "Porque aquí hay una gran perjudicada que es Gisela, que no tiene nada", añadía. "Tú no te puedes aferrar a lo que mi padre te dijo, porque ¿solo es válido lo que te dijo a ti?", explicaba Jacobo. "Tú no puedes venir a mi casa y pedir cosas que han estado colgadas en las paredes durante 40 años. Lo podías haber hecho si hay un testamento. Tú no puedes venir a casa de mi madre y decir 'quiero esto, esto, y esto'", llegaba a decir Jacobo, a lo que Gabriela respondía zanjando que "te pasas el derecho de sucesión por el arco". "Si ella quería esas cosas, que lo diga o que venga con un perito y haga lotes, y no espere 18 meses", añadía Jacobo.

"No podemos venir a un plató de televisión para decir 'mi padre me ha dicho...' cuando no hay nada demostrable. Es lo mejor decir tú en tu camino y yo en el mío y que esto se tranquilice", aseguraba Jacobo quien pedía a su hermana que no reclamara las cosas de su padre. "Me lo quedo, mi madre y yo, que somos los que hemos estado los últimos 40 años de vida con mi padre", añadía.

Entre estas cosas que se ha quedado Jacobo, había una que lucía en la solapa de su traje y Gabriela se lo afeaba: la medalla de la beneficencia. "¿Crees que me vas a provocar llevándola? Eso es un detalle muy feo que estás deshonrando a papá, eso es algo personal e intransferible de papá. Puedes guardarla en un cajón pero quien tiene derecho a llevarlo es él", afeaba.

"Un circo" que "adorna" una realidad

Por su parte, Jaime Ostos ha dejado claro su opinión sobre su hermana, y es que les acusa de "montar un circo" alrededor de la herencia de su padre. "No vengáis a montar un circo como estáis montando cuando no habéis venido a decir, ¿cuánto costó incinerar a papá?", les recrimina el joven. Así, Jacobo se adjudicaba el pago de los gastos de la incineración y el funeral en España, algo que Gabriela negaba: "Sácame las facturas, que sé quién lo pagó. No lo voy a decir porque él no quiere".

Además, ha criticado que Gabriela sostenga que su relación con su padre era muy buena, olvidando los años de conflictos anteriores a la muerte del torero. "Hemos querido adornar una realidad y es que dice mi hermana que tiene una relación fantástica con mi padre, algo que es falso, esa es la realidad", añadía Jaime. Una afirmación que Gabriela negaba, apuntando que en los últimos años había sido muy estrecha, mostrando un mensaje de su padre: "Ojalá viviera más para poder quererte todo lo que te quiero", le escribía el torero.