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Pablo Pisa sufría un incidente mientras colaboraba con los afectados por la DANA. La desgracia marcó este pasado martes la Comunitat Valenciana. Son muchos los damnificados por esta catástrofe y todo ayuda es poca, por eso muchos rostros conocidos con un buen altavoz en la sociedad no han dudado en ponerse manos a la obra para ayudar. Belén Esteban, la presentadora Lara Álvarez, la influencer Sofía Suescun o el cantante Pablo Alborán ponían a disposición de sus miles de seguidores teléfonos de contacto para emergencias, para dar información sobre desaparecidos o sencillamente mostrando mensajes de apoyo, aunque sin duda quienes peor lo han pasado han sido las celebrities que son naturales de Valencia, como Violeta Mangriñán -a la que se le caía el alma a los pies al ver su tierra completamente inundada y viendo el desastre vivido por su familia- o el escritor Máximo Huerta, al que la DANA pillaba en plena carretera al intentar llegar a un acto al que se había comprometido, pero que tenía que cancelar a última hora al no poder atravesar una riada.
El novio de Steisy tampoco ha querido quedarse de brazos cruzados y con su mejor intención cogía carretera y manta y se plantaba en Valencia para ayudar, pero el destino tenía otros planes para él. Un bloque de hormigón, oculto entre el lodo, terminó estropeando una de sus ruedas, dejándole atrapado en medio de la carretera. “Creo que no lloro porque estoy tan cansado que no tengo ni fuerzas para llorar”, confesaba, agotado, mientras compartía la situación desde su coche.
"No sé muy bien qué hacer porque no quiero que me ayuden a mí, siendo yo el que viene a ayudar”, continuaba diciendo desde su coche. Después de varias horas, un taller móvil llegó hasta donde se encontraba Pablo para cambiarle la rueda. Pero los mecánicos no le dieron buenas noticias: el golpe había dañado seriamente la dirección del coche, volviéndolo inestable para el largo viaje de regreso a Madrid. “Me dicen que me he cargado la dirección del coche y que me puedo estampar”, relataba. Aquella misión de ayuda acababa llevándole a un centro de alquiler de coches, donde pudo gestionar su regreso a casa.













