Sergio Pazos es un clásico que siempre está ahí, bien sea a través de la televisión o sobre los escenarios. Su simpatía sigue intacta, 30 años después de alcanzar la popularidad con el programa 'Caiga quien caiga', mientras se encuentra ensayando el espectáculo ‘'Miguel Hernández Sinfónico', donde recitará versos del poeta, en una gira que comenzará en verano y que compaginará con un homenaje al folclore con 'Historia de Gaitas y Soplagaitas'. Le pregunto si se nace para hacer reír: "No lo sé. Pero supongo que la cosa gallega, el carnaval, el disfrazarnos… ayuda. Por parte de la familia de mi madre, los Huete, han sido todos artistas. A mí ya en el colegio me escogían delegado de la clase porque les contaba chistes cuando el profesor se ausentaba. Vamos, que no me elegían por ser el más listo, aunque tampoco era un crápula".
Sergio Pazos: "Mi perro es un terapeuta total"
Sostiene que sin humor lo llevaríamos todo muy mal: "Yo me levanto todos los días de buen humor y mi perro es un terapeuta total. Transmitir energía positiva a la gente ayuda muchísimo". Ahora se cumplen 30 años de 'Caiga quien caiga' y me cuenta cómo fue esa experiencia: "Era muy gracioso porque la gente te miraba por la calle y eras el del 'Caiga' y firmábamos autógrafos hasta en servilletas de papel, que yo no lo entendía. Pablo Carbonell, recuerdo que se ponía de mala leche y le gritaba a la gente que le dejaran en paz, y me decía: "Es mejor, porque así luego no te agobian". Luego había quien te daba el coñazo a las cuatro de la madrugada, pero siempre tuve mucha paciencia".
Sergio Pazos: "Los seguratas de Aznar nos las hacían pasar canutas"
De aquel programa como reportero recuerda que muchos intentaban escaparse y a la vez estaban deseando caer. Recuerdo perseguir a Carmen Posadas, que empezó a correr y, cuando por fin la cogí, me di cuenta de que con eso, persiguiéndola, ya tenía el reportaje. Con Aznar los seguratas nos las hacían pasar canutas, tiraban del cable del cámara o te agarraban de la chaqueta. Zapatero quería las gafas, pero le dije que aún no se las merecía, me tenía que responder dos preguntas para ganárselas". Sergio lleva tres años con su espectáculo (guía teatralizada) en el cementerio de la Almudena de Madrid y le flipa "porque tienes ahí cinco millones de espectadores, sin móvil, sin toser y sin hacer ruido. El público disfruta de ir encontrándose con Forges, Lola Flores, Fernando Martín o Ramón y Cajal. Es una obra de teatro, sin sustos y con bastante humor".
Sergio Pazos: "Me hubiera gustado ser cirujano de los de abrir vísceras"
Confiesa que no le teme a la muerte: "Me llevo muy bien con la muerte, lo veo como un ciclo y algo muy natural". Y asegura que "hasta me hubiera gustado ser cirujano de los de abrir vísceras; la sangre siempre me ha gustado. La muerte forma parte de la vida". Y mientras la vida sigue, el gallego no para; también está con la obra '¿Me entiendes o te lo explico?' repleta de equívocos humorísticos en torno a la homosexualidad, situaciones que él lleva muy bien "porque vengo de una familia donde siempre nos hicieron entender la diversidad, y mi madre era maestra y muy liberal, y eso ayuda. Y tenemos que ser conscientes de que estamos en un país que ha sido muy pionero en cuestión de derechos". De no haber sido actor, le hubiera encantado ser biólogo "porque me gusta mucho la naturaleza. Me gusta que empezamos a entender que los animales también sufren y sienten, y mira que yo era un amante de los toros, por la cuestión estética, pero me parece absurdo que una sociedad moderna sea capaz de disfrutar con eso".
Sergio Pazos: "Ya no hace falta contar chistes de gangosos ni de mariquitas"
Está preparando el espectáculo 'Historia de Gaitas y Soplagaitas', y le pregunto si él se ha encontrado muchos en su vida: "Como tengo memoria selectiva, olvido lo malo, y si me los he encontrado, ya no me acuerdo. Suelo estar libre de rencor. Va a ser un espectáculo muy divertido, gamberro y muy culto". Para él, en el humor no debería haber líneas rojas, pero puntualiza que "tienes que saber en qué momento estás y a qué público te diriges. Creo que no hace falta ya contar los chistes de gangosos ni de mariquitas; otra cosa es que tenga sentido dentro del contexto de una obra de teatro. Tenemos que ser más críticos con nosotros mismos". Para acabar, confiesa que los años le han dado serenidad: “Aunque sigo siendo un culo inquieto, he aprendido a tener más paciencia. Y me he dado cuenta de que no me gusta complicar la vida a los demás ni complicármela a mí".
La foto favorita de Sergio Pazos
"Debía tener 14 ó 16 años y es en el concurso de playbacks del colegio de los Salesianos, cuando decidí hacer yo solo de Raphael. Le pedí la camisa negra a mi abuela y estuve ensayando con un casete la canción 'Estar enamorado'. Fue mi primer escenario y me llevé el primer premio".
Agradecimientos: Asador Gonzaba C/Hermosilla, 103. Madrid
















