No fue nada sencillo para muchos españoles subsistir en el franquismo, y la cantante Ana Belén y su familia lo saben bien, y aunque la polifacética intérprete cumple ya 75 años y aquello ya es solo un recuerdo, lo que no olvida son sus orígenes. Nacida en el céntrico y castizo barrio de Lavapiés el 27 de mayo de 1951, Ana Belén, cuyo nombre real es María del Pilar (que se cambió por motivos meramente artísticos en los años 60) se crio en el seno de una familia muy humilde. Su familia paterna se dedicó durante muchos años a la hostelería, y su madre era portera en una finca, por lo que todos en esa familia saben lo que es el trabajo duro.
En sus primeros años de infancia, Ana Belén, cuando era sencillamente 'Mari Pili' para su familia y amigos, estudiaba en el colegio de las Damas Apostólicas de Embajadores, y fue precisamente en él donde descubrió su pasión por el mundo del artisteo, cuando le tocó actuar en una obra del cole sobre el cuento infantil 'El enanito saltarín', y desde entonces todos sus movimientos y metas estuvieron enfocados en dedicarse a ello. Su éxito no fue de la noche a la mañana, pero consiguió tocar el éxito cuando le apodaron durante su juventud 'la Novia de España' y 'la Musa de la Transición' por su ferviente defensa de la democracia.
La humilde familia proletaria de Ana Belén entre hoteles
Si bien ahora la cantante y actriz es una mujer que acumula éxitos cinematográficos, teatrales y musicales (tiene 1 Goya de Honor que recogió en 2016, 2 Ondas, 8 Fotogramas de Plata entre incontables nominaciones o un Premio de la Unión de Actores que le concedieron por toda su trayectoria en 2025), su infancia fue de lo más corriente, pero siempre ligada al mundo de la hostelería, un trabajo muy común, pero para el que no todo el mundo vale. Su familia, como tantas otras, encontró en este sector la forma de ganarse la vida, y mientras su padre trabajó en las cocinas del lujoso hotel Palace, los dos hermanos de éste también se ganaron la vida entre hoteles, uno de ellos también trabajando en el Palace, y otro, Manolín, en el Ritz. Su madre trabajaba como portera en una finca.
Su primer contacto con el mar: "Casi me da un ataque"
Como niña nacida en la capital en los años 50, lo de ver el mar era casi una fantasía, hasta que su tío Manolín cambió de trabajo y se fue a las cocinas de la base naval americana de Rota (Cádiz). Siempre muy unida a su tío, éste se la llevó a pasar unos días de verano allí, y a pesar de que, como cualquier niña pequeña, se marchó con el permiso de sus padres (pero, eso sí, entre fuertes avisos y consejos de que se portara bien), en cuanto llegó allí y se despistaron, se marchó sola a ver el mar: "Fue lo primero que hice al día siguiente. Me fui sola. Sí, la impresión de alguien que no ha visto el mar antes es grande. Casi me da un ataque. No era comparable a nada. Y se trataba, además, de una playa salvaje", contó en 2019 en una entrevista en La Vanguardia. Desde entonces, ha sentido una fuerte conexión con la costa, y siempre que puede se escapa cerca del mar.
El primer amor de verano de Ana Belén
Precisamente aquel viaje a Rota fue de lo más fructífero, porque aunque solía pasar los veranos en Segovia, fue entre las dunas de Cádiz donde conoció a un chico del que se quedó prendada. Sin embargo, no cuajó: "Él era un chico mayor. ¡No pudo ser!", contó en el citado medio. Actualmente vive feliz y casada, desde 1972 con el también cantante Víctor Manuel.
Su impactante primer contacto con una persona LGTBIQ+
Desde hace décadas, Ana Belén es una de las divas y grandes iconos LGTBIQ+ por su defensa del colectivo cuando no muchos artistas lo apoyaban públicamente —y mucho menos lo defendían de los ataques de algunos energúmenos—. Pero mucho antes de que llegara ese momento, la primera vez que Ana Belén conoció a alguien que no escondía su condición de persona trans se quedó completamente hipnotizada: un joven andaluz que estaba contratado como parte del servicio en una casa de americanos (como tantos otros que se instalaron en Rota por la apertura de la base en 1958), en el que tenía total libertad para vestir de mujer o depilarse. "Eso era impensable en una familia española. Me impresionó mucho", contó en La Vanguardia.
Ana Belén: una niña prodigio antes de cumplir los 15 años
Desde bien pequeña, 'Mari Pili' demostró tener un don para eso de cantar, y en cuanto pudo comenzó a presentarse a concursos a la vez que estudiaba solfeo y piano. Vivir en el centro de Madrid facilitó mucho las cosas, y es que con solo 11 años ganó el concurso de radio 'Vale todo', dirigido por Bobby Deglané en la Gran Vía madrileña, y a los 14 ya era conocida entre las radios y muchos oyentes como una nueva 'niña prodigio' de la música española, aún conocida como Mari Pili Cuesta. Con 13, ya estaba grabando sus primeras canciones, y una de ellas, 'Qué difícil es tener 18 años' tomó bastante notoriedad, hasta que la productora 'Época Films' se fijó en ella y le ofreció su primer contrato para protagonizar películas musicales infantiles. A partir de ahí, el resto fue historia.












