Después de dirigir El País y de una larga etapa en la Cadena SER, Pepa Bueno ha recuperado una presencia diaria ante las cámaras como presentadora del 'Telediario' en TVE. Pero lejos de los platós, Pepa Bueno conserva una relación muy intensa con su origen. La periodista nació en Badajoz, vivió en Plasencia y ha hablado muchas veces, además de para recomendar libros como este de Almudena Grandes, de Extremadura. En una entrevista en el programa 'A esta hora', de Canal Extremadura, lo explicó así: "El olor que atraviesa mi vida es el de la jara y el jamón".
Pepa Bueno nació en Badajoz en 1963 y creció en una familia extremeña que ha aparecido muchas veces en sus recuerdos. En la entrevista de Canal Extremadura, la periodista hablaba de su padre, de su madre y de una identidad que siempre ha sentido muy ligada a esa tierra. "Me acuerdo mucho de mi padre". La periodista también vivió en Plasencia, pero la mayoría de recuerdos de su infancia son de Villar del Rey, el pueblo al que iba de niña con sus padres y sus hermanas. "Íbamos dos veces al año a Villar del Rey", recordaba. "Cuando éramos muy pequeñas, íbamos a la romería de la Virgen de la Rivera, de la que mi madre era muy devota, la rezaba y le pedía muchas cosas, y era un día precioso y divertido para los niños".
El viaje de cada año de Badajoz a Villar del Rey
El segundo viaje llegaba en verano. "Íbamos luego en agosto a las fiestas de Santa María de Agosto, en un 600, cuatro hijas, alguna amiga de cada hija, ellos dos delante. Mi madre le decía a mi padre: 'Pepe, que vas a 80', y nos reímos mucho recordando". La imagen es la realidad de una familia de la época: el coche lleno, las niñas detrás, los padres delante y un trayecto que se recuerda por la felicidad de volver.
Pepa Buena explica que su familia eran urbanitas de un barrio de pisos de Badajoz· Por eso, los viajes a Villar del Rey tenían para ella y sus hermanas algo de descubrimiento. "Mi padre nos contaba que cuando eran pequeños, el día de Resurrección, los niños del pueblo iban a resucitar a Jesucristo con cencerros. Nos llamaba mucho la atención de pequeñas. Era un día de fiesta estupendo para nosotros, todo el día al aire libre". Ese contraste entre la ciudad y el pueblo, entre Badajoz y Villar del Rey, entre la vida cotidiana y las fiestas familiares, ayuda a entender por qué sus recuerdos de Extremadura son tan sensoriales.
La comida ocupa un lugar central en su infancia. Pepa Bueno contó que, incluso viviendo ya en Madrid, mantuvo muy presente esa parte de Extremadura. "En mi casa, en Madrid, hemos hecho matanzas. Tengo una hermana que me traía productos de la matanza y se apuntaba todo el mundo. Es una nostalgia muy rica y sabrosa". En sus palabras aparecen el jamón, la presa ibérica, el lomo embuchado y la caldereta. "Cuando me hablan de Extremadura, yo sé bien de qué me están hablando y entonces viene la nostalgia, pero siempre digo que es la mejor del mundo, porque se cura con jamón, con presa ibérica", decía también. Y añadía otro recuerdo muy concreto: "Yo soy mucho de lomo embuchado, es uno de mis platos favoritos. Eso siempre iba en la maleta. A mi padre le gustaba mucho la caldereta y nos metía en tuppers cuando íbamos a Madrid".
El recuerdo a sus padres al recibir al Medalla de Extremadura
En 2009, Pepa Bueno recibió la Medalla de Extremadura, uno de los reconocimientos más importantes de la comunidad. Al hablar de ese momento, volvió a situar a sus padres en el centro de su identidad. "Mis padres eran extremeños de pura cepa e hicieron de mí una extremeña indisolublemente ligada a su tierra", dijo entonces.
Para la periodista, aquel premio tenía un valor familiar evidente. "Me acuerdo mucho de mis padres, porque ellos te hacen como eres, es el típico reconocimiento que para ellos hubiera sido de mucha importancia", explicó. También contó que guarda la medalla en su dormitorio y que quiere que su hija entienda lo que significa: "Me gusta que mi hija, que se llama Manuela y que nació en Madrid, sepa lo que es".
La ausencia de sus padres aparece en su relato con mucha naturalidad. "Mi madre murió cuando éramos pequeñas y mi padre murió relativamente joven, se les echa mucho de menos, y con mis hermanas es una conversación muy recurrente: es qué pensaría papá o mamá".
La reivindicación de Pepa Bueno del tren extremeño
Pepa Bueno también ha utilizado su voz pública para denunciar una de las grandes heridas de Extremadura: sus conexiones ferroviarias. En Canal Extremadura recordó los viajes que hacía de Badajoz a Madrid en el expreso nocturno. "Yo cogía un tren en Badajoz, el expreso de la noche, a las 22 y me dejaba en Atocha a las 8. Diez horas para salvar 400 kilómetros".
La anécdota que contó después resume la precariedad de aquellos viajes. "Una noche el tren se paró en mitad de la nada, y el revisor me dijo que el tren estaba agarrotado". Su indignación no se quedó en el recuerdo personal: "Es tan indignante que Extremadura tenga esta conexión ferroviaria con Madrid, y luego entre nuestras principales ciudades. No tiene ninguna explicación. Es de las situaciones que más me indignan, los extremeños no se lo merecen, y llueve sobre mojado".
Rivas, el refugio madrileño de Pepa Bueno donde vive desde hace años
Aunque su infancia y sus raíces están en Extremadura, Pepa Bueno lleva más de dos décadas instalada en Rivas Vaciamadrid, una ciudad a las afueras de Madrid que se ha convertido en su refugio fuera de la televisión. Según recogió El Televisero, la periodista se instaló allí a principios de los años 2000 por una razón muy práctica: la cercanía con Torrespaña, donde trabajaba en TVE, y la facilidad de acceso a servicios públicos.
En una entrevista local, citada por ese medio, ella misma explicó el motivo de la mudanza: "Llegamos aquí por pura cercanía de Torrespaña. Además de la proximidad al puesto de trabajo, comprobamos que estaba muy bien el acceso a los servicios públicos: al centro de salud, a los colegios, a Correos. Todo eso, que en las grandes ciudades se convierte en una tortura, en Rivas resulta sencillo".
Con el tiempo, aquella decisión práctica se convirtió en arraigo. Pepa Bueno también habló con cariño de la relación de su hija con la ciudad: "Mi hija es ripense hasta la médula. No hay manera de quitárselo. Cuando nos vamos de vacaciones… En España aún. Pero cuando salimos al extranjero, ella dice que es de Rivas y se sorprende de que en Estados Unidos no sepan dónde está Rivas". La periodista ha destacado, además, cómo ha visto crecer esa ciudad madrileña: "Hemos ido viendo una ciudad atractiva, en la que se va creando un tejido urbano. La parte negativa: pues ver hacerse una ciudad es duro porque te chupas mucha obra, mucho espacio desangelado, un paisaje un poco lunar. Cuando eso se va cosiendo, también te da satisfacciones".
















