Lo que vivimos en la infancia es algo que nos marca para el resto de nuestra vida. Las experiencias de la primera edad de nuestra existencia, así como la educación que recibimos por parte de nuestros padres, influyen tanto sobre el resto de las etapas vitales que muchas veces las recordamos como un capítulo fundamental en nuestra historia como personas. La infancia de uno de los actores más queridos de España y deHollywood, Javier Barden recuerda su infancia estricta, pero con cierta libertad de pensamiento.

Una escuela dura y estricta

Javier Bardem nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1969 en el seno de una conocida familia de artistas. Su infancia estuvo marcada por la separación temprana de sus padres y una ausencia paterna que le llevó a refugiarse en el cine. “Mis padres se separaron cuando era pequeño y me consolé viendo E.T. unas 24 veces”, confesó a ‘Wired’.

Lejos de la nostalgia idealizada, el actor describe un colegio con unas aulas masificadas, una educación basada en la memorización y métodos disciplinarios que hoy resultan difíciles de imaginar. Castigos físicos, reglas golpeando los nudillos y una separación estricta entre niños y niñas formaban parte de un sistema que marcó a toda una generación. "Las aulas estaban superpobladas, con una enseñanza centrada en la memorización más rígida, y donde los castigos físicos eran algo habitual", recordó en el pódcast 'En clave de Rhodes'.

La complicada relación con su padre

"Me sentí como un niño muy abandonado en algunos aspectos. Más allá del amor de mi madre y de mis hermanos, sentía que había una parte de mí que ya no estaba cuidada". A lo largo de los años, el actor ha elogiado la educación que su madre les dio a él y a sus hermanos dejando entrever que lo ideales de sus progenitores eran totalmente opuestos.

En el año 1990, el marido de Penélope Cruz aceptó un papel en ‘Las edades de Lulú’. El actor se metió en la piel de Jimmy y tuvo que realizar una escena de sexo homosexual. Sin embargo, su padre no lo vio como algo normal debido a esos ideales que mencionó el propio Javier. “Se sintió avergonzado de mí”, confesó en una entrevista a ‘The New York Times’.