Lo que se vivió este domingo, 19 de julio, en el MetLife Stadium de Nueva York fue único. Por segunda vez, España se llevó la victoria tras una partido intenso y lleno de faltas de respeto por parte de la selección argentina. Si hay algo que define a la Selección Española de Fútbol es compañerismo, equipo y valor de equipo. Eso es lo que ha destacado su entrenador, Luis de la Fuente, por encima de todo. De hecho, su frase resumiendo su estrategia lo define muy bien: "Lo que es malo para el panal es malo para la abeja". Todos forman una familia muy bonita en el que cada uno tiene su función. Todos los jugadores son muy queridos, pero Nico Williams es un que ha robado el corazón a media España.

Los orígenes de Nico Williams

Nicholas Williams Arthuer nació el 12 de julio de 2002 en Pamplona, aunque su historia familiar había comenzado ocho años antes. En 1994, sus padres, Félix y María, abandonaron Ghana en busca de una vida mejor. María estaba embarazada de Iñaki cuando ambos atravesaron el Sáhara, recorrieron miles de kilómetros y llegaron hasta Melilla. Tras pasar por Bilbao y diferentes localidades navarras, la familia terminó instalándose en la Rochapea, un barrio de clase trabajadora de Pamplona. Los Williams vivieron durante un tiempo en una vivienda social. Félix trabajó como pastor y en la construcción antes de marcharse a Londres para encontrar empleo, mientras María llegó a compaginar varios trabajos para mantener a sus hijos. "Mis padres arriesgaron sus vidas para que nosotros, mi hermano y yo, tuviéramos un futuro mejor. Y lo consiguieron. Siempre agradeceré lo que mi padre y mi madre hicieron por nosotros. Son luchadores, nos inculcaron el respeto, el trabajo duro, todos los días, que nadie te regala nada", dijo Nico en una ocasión al ‘AS’.

Cuando su padre tuvo que emigrar de nuevo por trabaja, con tan solo ocho años, su hermano Iñaki asumió toda la responsabilidad de cabeza de familia. Llevaba a Nico al colegio y a los entrenamientos, le preparaba los bocadillos e incluso se encargaba de ducharlo.

Sus primeros pinitos con el fútbol

Nico comenzó a jugar al fútbol con seis años en el CD San Jorge de Pamplona. Posteriormente pasó por el CD Pamplona y por la cantera de Osasuna. En 2013, con apenas once años, se incorporó a las categorías inferiores del Athletic Club y la familia se trasladó definitivamente a Bilbao.

También en el mundo del fútbol, Iñaki le abrió el camino a Nico. El mayor de los hermanos conocía la presión del fútbol profesional, las exigencias de San Mamés y las dificultades que acompañan a un futbolista negro en determinados estadios.