Susanna Griso y Luis Enríquez ya son marido y mujer. Tras calentar motores con una multitudinaria preboda a la que asistieron más de 200 invitados, la pareja ha puesto el broche de oro a su historia de amor dándose el 'sí, quiero' en un emblemático hotel de los años 30 en S'Agaró (Girona). Un enclave repleto de significado para el novio, ya que era el lugar donde disfrutaba de sus veranos durante la infancia.
El programa 'Fiesta' ha retransmitido en directo el esperadísimo momento de la llegada de la novia, que ha tenido lugar a las 20:20 horas, aprovechando la mágica luz del golden hour al atardecer. La novia ha llegado al altar del brazo de su hijo, quien se ha convertido en el padrino de la ceremonia. Y es que la propia Griso ya adelantaba hace unos meses que sus hijos serían los padrinos de boda.
La ceremonia, de carácter íntimo pero muy emotivo, ha sido al aire libre y ha contado con un maestro de ceremonias de lujo: el diputado Jaime de los Santos, amigo de la pareja y encargado de oficializar la unión.
El look nupcial: escote palabra de honor y espalda acordonada
Para su gran día, la presentadora de 'Espejo Público' ha deslumbrado con un diseño exclusivo firmado por Rosa Estévez, diseñadora y amiga íntima de Susanna. Se trata de un vestido de línea romántica y fluida, confeccionado en tono blanco radiante, con un favorecedor escote palabra de honor y un corsé ajustado que destaca por el cierre posterior con cordonería cruzada en la espalda, que da paso a una falda con una ligera caída.
Susanna ha completado su estilismo con un elegante recogido bajo de efecto deshecho, unos pendientes colgantes en forma de flor y un llamativo y silvestre ramo de flores blancas de gran volumen. Por su parte, el novio ha optado por un estilo desenfadado y veraniego, luciendo una camisa rosa combinada con un pantalón de lino en tono caqui.
Una celebración relajada tipo cóctel
Tras el emotivo "sí, quiero" rodeados de vegetación y en pleno corazón de la Costa Brava, los recién casados y sus invitados disfrutarán de la cena y de la fiesta. Fieles a su estilo distendido, la pareja ha prescindido del clásico banquete sentado para apostar por una cena tipo cóctel, uno de los pocos detalles que tenían claros desde el principio, donde el picoteo y el ambiente relajado serán los verdaderos protagonistas de una noche inolvidable.














