Sonsoles Ónega se despidió el pasado 18 de julio de su audiencia de 'Y ahora Sonsoles' para disfrutar de unas merecidas vacaciones de verano. "Acabamos la cuarta temporada y vamos a por la quinta con las ganas de siempre, pero sabiendo más. Ha sido un año de corazón partido, de excesos, de algún dolor irreparable, pero también de todas las alegrías que nos dan ustedes [...]. Me voy un ratito a vaciar el depósito de las emociones para llenarlo de fuerzas y volver a por todas", dijo la presentadora tras un año de lo más movido y marcado por la muerte de su padre, el también periodista Fernando Ónega, el pasado mes de marzo. Tras unos días de desconexión total, la comunicadora ha reaparecido en sus redes sociales compartiendo algunos momentos de cómo están siendo estos días de asueto, que está aprovechando para cargar pilas, comer bien, tomar el sol y dejar las prisas y el estrés atrás. "Es buscar la infancia, lo que te recuerda adonde quieres volver", dice la presentadora de su refugio gallego.

Ha sido en su cuenta de Instagram donde ha publicado un vídeo en el que se la ve de lo más feliz y relajada en la 'terriña', porque aunque ella es madrileña de nacimiento, Sonsoles Ónega es gallega de corazón por las raíces de su padre, y donde cada verano vuelve a tener contacto con los recuerdos de su infancia. Galicia es la comunidad autónoma que ha visitado de nuevo cumpliendo con su tradición estival, pero la visita de este año, sin lugar a dudas, está más cargada de emoción que nunca. La presentadora de Antena 3 no suele dar demasiados detalles sobre la ubicación exacta de dónde descansa, y aunque parece que este año podría haberse ido a O Grove por las imágenes que ha publicado en sus redes, varias veces ha veraneado también en la pequeña localidad de Mosteiro (perteneciente al concello de Pol), un pueblecito de apenas 200 habitantes, del que era Fernando Ónega, en el interior de Lugo, a unos 50 kilómetros de la costa de Ribadeo.

Qué ver y hacer en Mosteiro y alrededores, el refugio veraniego de Sonsoles Ónega en Galicia

Mosteiro es una aldea típica gallega, donde las casitas rurales y sus caminos por el campo son los grandes atractivos para descansar y relajarse, lo que suele buscarse en vacaciones. Siempre se puede tomar algo en el bar Abuide, comprar pan de pueblo y hogazas en la panadería Fernández o comer chuletas, zamburiñas, navajas o un arroz con bogavante en el restaurante Agustín; pero si el cuerpo nos pide algo más de 'marcha', los alrededores también son dignos de visitar, como el Castro de Viladonga -en el que descubrir el pasado galaico de la zona- o un tramo del Camino de Santiago Primitivo, rodeado de parajes naturales y menos masificado que el oficial.

foto de un tramo del camino de santiago
Iñigo Fdz de Pinedo//Getty Images

Lugo está a menos de media hora en coche, donde se pueden visitar la Muralla Romana (que es Patrimonio de la Humanidad), la catedral o el casco histórico, y hacer algunas paradas en la zona de vinos y tapas. También se pueden visitar las termas romanas de Lucus Augusti, superbien conservadas a pesar de tener más de 2000 años de antigüedad. Si tenemos tiempo, y no nos importa alejarnos un poco más, a menos de una hora de Mosteiro también se puede visitar Portomarín, Meira o A Fonsagrada. Y si queremos disfrutar del mar, la playa de Los Bloques (en Ribadeo) o la playa de las Catedrales son algunas de las mejores opciones.

playa de las catedrales, en lugo
Juana Mari Moya//Getty Images
Playa de las Catedrales, en Lugo.