El mundillo 'celebrity' no para de sorprendernos, y la última anécdota de la que nos hemos enterado mezcla a dos personas tan diferentes como Violeta Mangriñán y Rosalía. La creadora de contenido y la cantante no tienen nada que ver, o eso parecía, pero lo cierto es que sí tienen algo en común que hasta ahora desconocíamos: el Bar Bocata de Barcelona, uno de los locales de moda de la Ciudad Condal. Recientemente, su dueño, Quim Crespo, pasaba por el programa de radio de La Ser 'La Treva', donde ahondaba en una curiosa historia que tenía a ambas como protagonistas, y es que el pasado diciembre, en plenas Navidades, en la cuenta oficial de Instagram del bar, Quim compartió un pequeño vídeo de Rosalía allí. Una visita que no fue fortuita y que, como adelantábamos, también tenía a Violeta como protagonista, y a la que ahora la valenciana, al enterarse, ha reaccionado en sus redes.
"Recibimos una llamada una hora antes de que llegara ella, pero no nos dicen que es ella, nos dicen que… No recuerdo el nombre; nos dicen que vendrá una actriz, Violeta; nos dicen que vendrá Violeta Mangriñán. No nos llama ella, sino que nos llama su representante y nos dice que vendrá Violeta", empezaba contando Quim preguntado por los presentadores del espacio Amparo Pérez, Uri Mora y Aitana Romà, que le corregían y le explicaban que Violeta no era exactamente una actriz, sino una creadora de contenido y personalidad televisiva.
La sorprendente historia tras la visita de Rosalía al Bar Bocata como Violeta Mangriñán
Pero Violeta Mangriñán nunca apareció, y en su lugar la que entró por la puerta fue ni más ni menos que Rosalía. "Nosotros le decimos si quiere una mesa normal o cómo, y 'sí, sí una mesa normal'; pues le hacemos la reserva y al cabo de una hora aparece Rosalía. Nosotros intuimos que era un aviso 'fake' por parte del agente de Rosalía para que tuviera una mesa, pero realmente se sentó aquí detrás; estaba en medio del local, no estuvo ni camuflada ni escondida ni nada; en medio de todo el mundo", contó hasta con cierta sorpresa.
Este tipo de tácticas suelen ser comunes cuando estrellas de ese calibre quieren acudir a locales con discreción, sin despertar mucho alboroto, y aunque en el caso de Rosalía –que se encontraba en la ciudad unos días junto a su chica, Loli Bahía— utilizaron el nombre de otra famosa, también es común que sean los propios representantes los que hagan reservas a su propio nombre, o incluso con uno falso, para que el famoso en cuestión pueda llegar sin ser visto y marcharse sin que se enteren los paparazzis.
"Ella llega muy tarde y pide mucha comida", continuó contando Quim ante la sorpresa de los presentadores, a los que también reveló la graciosa anécdota de por qué Rosalía aparecía en el post con el nombre del bar en la frente. "Entonces el bocadillo de butifarra no se lo acaba y lo pide para llevar y cuando lo pide para llevar, yo le llevo el bocadillo y unas pegatinas. Al cabo de un minuto o dos, vuelvo y le digo: 'Osti, nos podríamos hacer una foto', y en lugar de hacer una foto... ¿Sabes cuándo pulsas el botón del iPhone que hace vídeo? Pues es cuando sale el vídeo y ella tiene el logo aquí (en la frente) y yo me equivoco y le digo: "Osti, ¡perdón!", y ella con la pegatina del Bar Bocata en la frente. Fue muy chulo", relató entre risas.
La reacción de Violeta Mangriñán a la anécdota con Rosalía
La historia de Quim y Rosalía ha corrido como la pólvora en cuestión de horas, y muchos perfiles de fans de la cantante barcelonesa se han hecho ya eco hasta llegar a la propia Violeta, que no ha podido evitar tomarse la anécdota con mucho sentido del humor: "Me deben un bocadillo de butifarra", escribía en su cuenta de Instagram.














