Mabel Lozano: "Es más fácil hacer un documental que criar a mis hijos adolescentes"

Poner el foco de luz y dar voz a quienes sufren explotación sexual se ha convertido en el mayor reto profesional para Mabel Lozano. De ahí que un día decidiese abandonar el cine y los platós de televisión para centrarse en lo que lleva años siendo una prioridad en su vida y que define como “la esclavitud del siglo XXI”. Una labor que le obliga a enfrentarse a un mundo cruel, pero del que ha sacado importantes enseñanzas que intenta transmitir a la sociedad y a sus hijos.

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Poner el foco de luz y dar voz a quienes sufren explotación sexual se ha convertido en el mayor reto profesional para Mabel Lozano. De ahí que un día decidiese abandonar el cine y los platós de televisión para centrarse en lo que lleva años siendo una prioridad en su vida y que define como “la esclavitud del siglo XXI”. Una labor que le obliga a enfrentarse a un mundo cruel, pero del que ha sacado importantes enseñanzas que intenta transmitir a la sociedad y a sus hijos.

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Mabel Lozano, la voz de la esclavitud sexual

-Mabel, ¿qué ocurrió para que centrase su carrera en las mujeres explotadas?
-Fue decisivo conocer a Irina, que trabajaba en un club de alterne de carretera. Irina es una chica rusa que vino a España y la vendió su novio por 3.000 euros. Rosa, la esclavitud existe, tiene nombre y rostro de mujer.

-¿Tanto le impresionó esa historia?
-Mucho, en eso he sido muy coherente, desde hace diez años yo no he vuelto a ponerme delante de una cámara, ni como actriz ni como presentadora.

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Lozano volvió a estudiar para ser directora

-¿No se ha arrepentido?
-Yo tenía clarísimo que si hubiera nacido en Madrid hubiera sido directora de cine, pero como nací en un pueblo pequeño de Toledo, allí los referentes eran otros, muy importantes, por eso volví a la Universidad para prepararme, para estudiar, para formarme y hacer lo que me apasionaba.  

-Curioso, tratándose de una mujer de su generación.
-Se ha conmemorado el aniversario de la muerte de Clara Campoamor, una época en la que las mujeres de este país no teníamos alma ni derecho a votar, pero eso cuando se lo cuentas a las jovencitas no se lo creen.

-¿Por desconocimiento?
-Porque vivimos en una sociedad en la que se habla mucho de igualdad pero todavía hay una brecha salarial muy grande entre hombres y mujeres. Yo hice un documental de homenaje a esa generación de mujeres de la posguerra que hicieron posible que nosotras seamos lo que somos.

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Para Mabel la conciliación en España no existe

-¿La conciliación es una meta inalcanzable?
-No, pero las jóvenes deben ser conscientes de que elegir entre promocionarse profesionalmente o ser madre no es fácil, porque la conciliación en este país no existe y eso les va a marcar.

-¿En qué nos hemos equivocado?
-Estamos educando a nuestros hijos excesivamente protegidos y mimados. Estamos siendo su trinchera, en vez de educarles para que sean fuertes, para que sepan enfrentarse a los problemas de la vida, les estamos protegiendo en exceso. En Sudamérica, a los 14 o 15 años les dicen “ponte las pilas y a buscarte la vida”, en cambio en España, a los 40, los hay que siguen viviendo en casa de sus padres.

-¿Qué mundo le gustaría dejar a sus hijos?
-Yo quiero que mis hijos sean estupendos, maravillosos, educados, para que contribuyan a mejorar el bienestar de la gente. Un mundo con el que yo estoy también muy comprometida. 

-¿La maternidad cambió sus prioridades?
-Es lo más transformador y maravilloso que le puede pasar a una mujer. A mí me cambió, y me cambia cada día. Para mí es más fácil hacer un documental en la otra punta del mundo que criar a mis hijos adolescentes, porque los hijos no vienen con un manual de instrucciones, pero cuando yo me levanto pienso cómo hacerles gente de bien.

-Los hijos son cosa de dos, ¿o no?
-En eso he tenido mucha suerte, porque Eduardo no es de esos padres que dicen “te ayudo”, no, mi marido comparte y tiene una paternidad responsable cien por cien. Nosotros para nuestros hijos somos su referente, porque al final la educación se aprende en casa, un reto muy difícil pero muy motivador.

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Mabel Lozano, madre entregada de mellizos

-¿Habla con ellos de sus documentales?
-Por supuesto que sí, a veces no se habla con los hijos de estas cosas por ignorancia, por miedo, por tabú, porque la sexualidad la aprenden a través de los digitales, de los amigos, y eso es tremendo porque crecen con unos estereotipos que no tienen que ver con la realidad que se vive fuera.

-¿Qué consejos le da a Roberta, su hija?
-Que los techos de cristal están para romperlos, y le pongo como ejemplo la generación de mi madre, que no pudo estudiar porque no había medios para todos. Ella tiene la suerte de ser lo que quiera, de estudiar en un colegio estupendo, de hablar varios idiomas y de vivir en un país garantista.

-¿Educa igual a su hijo que a su hija?
-Sí, pero no son iguales, son diferentes, y aunque son mellizos, a los 14 años Roberta tiene unas necesidades casi de persona adulta y Jacobo es un niño tímido, muy buen estudiante, guapísimo. Yo les dedico mucho tiempo porque tienen diferentes necesidades.

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Dispuesta a erradicar la prostitución

-¿Son el pilar de su vida?
-El pilar es mi familia, si yo no tuviera la estabilidad familiar que tengo, sería muy difícil abordar los temas que abordo en mis documentales. Yo no puedo tocar estos temas y desconectar, porque soy activista contra la trata sexual.

-Sus documentales han abierto los ojos a mucha gente.
-Lo que yo he tratado es de darle una patada a esa zona de confort en la que vivimos, para que se sepa que aquí, al lado de nuestra casa, se está explotando a niñas, mujeres... No se puede ser cómplice mirando para otro lado.

-¿A los consumidores de la prostitución se les debe sancionar?
-Hay que erradicar la prostitución, porque en los países donde se ha legalizado ha aumentado. El debate debe ser cómo conseguir devolver la dignidad a estas mujeres.

-¿Cómo?
-Educando a nuestros hijos para que no relacionen la prostitución con el ocio, y contándoles que no son más hombres por comprar el cuerpo de una mujer.

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A Mabel le costó que la tomaran en serio

-¿Qué ha sido lo más difícil?
-Rodar el primer documental, porque venía de ser una starlette de televisión y eran pocos los que creían en mí porque vivimos de prejuicios y etiquetas que no son más que injusticias.  

-¿Qué le ha enseñado estar tras la cámara?
-A observar, yo soy curiosa desde que nací, y estar detrás de una cámara me permite ver cosas que de otra manera no vería. Yo soy muy pudorosa, por eso no me gustan las entrevistas, porque soy muy celosa de mi ámbito familiar.

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Para Mabel Lozano cumplir años es un éxito

-¿Cómo se ve en un futuro?
-Cocinando, de siempre me ha gustado el mundo de la cocina porque me parece que es un arte, y yo soy una magnífica cocinera porque desde los 8 años cocino. Con unos amigos estamos creando una web sobre productos con denominaciones de origen, algo que me divierte.

-¿Le preocupa la edad?
-No, vivir es un éxito y cumplir años también. Lo bueno de la edad es tener inquietudes, hobbies, proyectos... La gente, más que morirse por la edad, se muere por falta de metas. 

-¿La independencia económica nos hace libres?
-Sin ninguna duda, así debemos educar a los hijos. Yo lucho por la igualdad, y en ese sentido, no depender de nadie es importante. Eso es algo que nos permite la incorporación al trabajo.

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Quién es Mabel Lozano

Nació en Villaluenga, 
Toledo, el 28 de diciembre de 1967.

Estudios El año 2007 su vida da un cambio radical: decide pasar por la Universidad para estudiar Cine.

Televisión Presentó el espacio de Televisión Española “Noche de Fiesta”, junto a Miguel Ángel Tobías, así como algunos especiales de Nochevieja. Compartió plató con Ramón García, Juncal Rivero, Nuria Rosa, Andoni Ferreño y Juan y Medio.

Cine Centra su carrera primero como guionista, y después como directora de varios largometrajes en los que se da voz a las mujeres que luchan por su supervivencia y dignidad en las situaciones más extremas.

Último trabajo Se llama “Chicas nuevas 24 horas” y trata sobre el tráfico y explotación de las mujeres. Se acaba de estrenar en Argentina con gran éxito de crítica y público, y por él está recibiendo numerosos premios.

Familia Está casada con el productor Eduardo Campoy, con el que tiene mellizos: Jacobo y Roberta, que tienen 14 años.

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