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Rosa Villacastín nos habla de su nuevo libro

Es su décimo libro pero nuestra colaboradora, Rosa Villacastín, todavía no se considera escritora. Con este libro "Los años que amamos locamente: amor, sexo y destape en la Transición" (Plaza & Janes), la periodista vuelve al pasado de esos años que le tocó vivir.

En este nuevo libro, Rosa cuenta todo lo que debieron luchar las mujeres por sus derechos y lo hace a través de historias como la de Cristina Almeida cuando perdió la virginidad, o aquella mujer que le metía somníferos a su marido en la cena para escaparse a un tablao flamenco con su amante gitano.

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Su vida en el Franquismo

¿Cómo surge este libro?

Yo tenía ganas de escribirlo porque recordar el pasado es muy saludable. Tengo un pasado muy rico en vivencias porque me tocó vivir una época privilegiada de este país. Porque era el final del franquismo y me tocó vivir ese movimiento estudiantil. En las casas antes no se hablaba de política.

¿Corriste mucho delante de la policía franquista?

Yo no corrí nada, lo único que me pasó es que un día entraron los "grises" en el Paraninfo de la Complutense y un policía de la secreta que era amigo de un primo me sacó, me metió en un despacho y tuvo que ir después de madrugada para sacarme.

En este libro se habla mucho de la mujer, ¿eres feminista?

Mucho y me sorprende que haya mujeres que digan que no lo son. Creo que todas deberíamos serlo, porque todas tenemos que luchar para llegar a los sitios. En aquella época mucho, era una sociedad en blanco y negro, donde unos vivían muy bien y quien tenía inquietudes no las podía expresar libremente porque se jugaba la cárcel. Era muy difícil vivir así.

¿A ti te pasó?

Yo cuento cómo mi madre me echa de casa cuando tenía 25 años por tomar la píldora. Íbamos descubriendo las cosas como una aventura: el sexo, las relaciones… Nuestros padres no tenían interés en mantenernos en la ignorancia, sólo que ellos no sabían mucho más porque se habían educado en una dictadura muy férrea.

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El acoso a la mujer

Pero igual ahora hay un retroceso.

Sí, sobre todo en el tema de la mujer. Yo no había conocido esta violencia de género, lo de "La manada".... Yo ni las viví ni las vi.

Empezaste a trabajar en el periódico Pueblo, que tú defines como un Arca de Noé por la gente que trabajabais allí, ¿existía entonces el acoso?

No, había mucho gilipollas. Yo me acuerdo que cubriendo la información de Marbella, yo llevaba minifalda y me llamaron que volviese al periódico en Madrid para ver al director, que me echó la bronca del siglo por ir vestida así.

Conociéndote, si hubieras sufrido acoso les hubieses parado los pies.

En la Universidad, por ejemplo, uno me tocó el culo y se llevó una hostia de padre y muy señor mío. Una cosa es el acoso del que tiene poder y te obliga a hacer cosas que no quieres hacer, y otra cosa es el tonto que en una cena empieza a deslizar la mano por la pierna. Yo he llegado a llevar al cine alfileres por si acaso.

En el libro hablas de cómo perdió la virginidad Cristina Almeida, ¿tú recuerdas tu primera vez?

Sí, pero no lo voy a contar. Había menos fuegos artificiales de lo que te contaban, pero claro que se acuerda uno.

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Su familia, franquista

Sigue habiendo una parte machista cuando se habla de las relaciones y de los hombres que son unos machitos y ellas unas guarras...

En aquella época era peor porque era como una obligación llegar virgen al matrimonio. Nosotras ya avanzábamos. Yo tuve la suerte de que mis padres me llevaron a colegios públicos y las relaciones eran más abiertas. Me acuerdo que había un grupo de profesores asturianos muy rojos, que todo lo que no te decían tus padres, ellos te lo facilitaban. Yo siempre les estaré agradecida por la educación que recibimos, porque mi familia era franquista. Tenían hasta un busto de Franco.

Con los años, ¿te llegaste a sentar con tu madre para contarle todo esto?

Nunca. Y la primera vez que hablé con mi padre de política fue cuando presenté mi libro sobre el golpe del 23-F, y le pedí a Fraga y a Carrillo que me lo presentasen. Vi cómo mi padre salía llorando de la sala. Y al día siguiente me contó toda la vida familiar, porque a mi abuelo le habían matado los rojos. Claro, a él se le revolvieron las tripas cuando vio allí a Carrillo. Pero sí recuerdo que me llegó a decir que entendía a esa gente que tenía enterrados a sus seres queridos en una cuneta.

No has sido madre, ¿te has planteado alguna vez cómo hubieras sido en ese papel?

No. Yo siempre he tenido claro que no quería ser madre. Y en eso influyó mucho mi madre, porque nos dijo a mi hermana y a mí que si queríamos hacer cosas en la vida, que no tuviéramos hijos. Y por eso no me lo he planteado. De hecho, tuve un novio que quería ser padre y le mandé a paseo.

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Su pasado periodístico

En el libro cuentas cosas donde no pones nombres y apellidos, ¿por qué?

Porque conozco a los hijos y algunos no saben las historias ni de sus madres ni sus padres.

¿Por qué das el salto de la crónica política a la social?

Cuando fui a la guerra de Nicaragua en 1987 y vi las diferencias sociales, yo me di cuenta de que no era independiente, porque no podía cenar con un político y al día siguiente ponerle a parir.

¿Han cambiado mucho los políticos?

Los de ahora son muy aburridos. Nunca te sorprenden y todo es por marketing, cuando Felipe González llegó a La Moncloa no tenía ni abrigo, que se lo tuvieron que prestar para que pasase revista a las tropas.

¿Cuál ha sido el mejor presidente de nuestra democracia?-

Adolfo Suárez hizo cosas muy importantes y Felipe. Este país cambió por ellos dos.

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La Transición

Hace unas semanas salió a la venta el décimo libro de la periodista Rosa Villacastín, "Los años que amamos locamente: Amor, sexo y destape en la Transición" (Plaza & Janes).

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Juan de Borbón

Rosa guarda con especial cariño en su casa una fotografía junto a Don Juan de Borbón. 

Era la primera vez que el abuelo del actual Rey de España concedía una entrevista.

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Adolfo Suárez

La periodista reconoce que uno de los mejores presidentes que ha tenido nuestro país fue Adolfo Suárez. 

"Había sido ministro con Franco y consiguió hacer la Transición. Gracias a él se legalizó el Partido Comunista", recuerda la periodista Rosa Villacastín.

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Felipe González

Rosa tuvo una muy buena relación con Felipe González. En muchas ocasiones entrevistó al ex presidente del Gobierno. 

Nuestra colaboradora cuenta que cuando González llegó al Palacio de La Moncloa en 1982 no tenía ni abrigo y le tuvieron que prestar uno para poder pasar revista al ejercito.

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Manuel Fraga

Rosa, junto a Manuel Fraga preparando una queimada. La periodista le pidió al político gallego que le presentara su libro sobre el Golpe de Estado del 23-F junto a Santiago Carrillo.

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