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Agustín Jiménez: ‘‘Soy raro, difícil, desordenado y no tengo plan de vida’’

Lleva dos años con “Una boda feliz”, que compagina con “La cena de los idiotas”, que arrancó en Madrid hace cinco años y donde vuelve a asumir el mismo personaje que entonces. También acaba de publicar su tercer libro, “Gente como que no”, en el que habla de cómo detectar a personas tóxicas.

Lleva dos años con “Una boda feliz”, que compagina con “La cena de los idiotas”, que arrancó en Madrid hace cinco años y donde vuelve a asumir el mismo personaje que entonces. También acaba de publicar su tercer libro, “Gente como que no”, en el que habla de cómo detectar a personas tóxicas.

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Agustín Jiménez, un hombre 10

La valentía y el honor es lo que valoro en un hombre para darle un 10. Necesitamos más héroes y heroínas, aunque mujeres hay más. A mí me gusta más hablar con ellas; los hombres suelen hablar sólo de mujeres, coches y fútbol y somos más tontones. Al menos antes sabíamos arreglar cosas con las manos; ahora ni eso”.

¿Algún hombre se salva ?
Christiaan Barnard, quien hizo el primer trasplante de corazón, e Isaac Newton, capaz de pincharse el ojo para ver cómo era su lente. Tenía una inquietud científica inmensa. De mi entorno, Juan Carlos Rubio, autor teatral. 

¿Y una mujer 10?
Esperanza Lemos, mi compañera en “La cena de los idiotas”.

Tus armas de seducción…
El sentido del humor. Si quiero, puedo hacer reír. De pequeño era yo quien siempre rompía el hielo de mi grupo, y eso que era bajito, pequeño, muy delgado… Siempre he estado con la mujer que he querido, aunque no soy un picaflor; soy de pareja.

 

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La entrevista

Sin embargo, estás soltero.
He llegado a la conclusión de que es difícil compaginar una relación con mi trabajo. Además, tengo dos hijos y para mí son lo primero. Soy difícil, raro y desordenado en todos los sentidos de mi vida: vivo al día, es difícil quedar conmigo, me levanto y acuesto cuando me da la gana, tengo un Opel Astra que era de mi padre y no me importa (risas)… 

¿Puedes ser feliz sin amor?
Sí. Han aparecido mujeres que me han gustado, pero nada.

¿Qué te retocarías en Photoshop?
La barriguilla, aunque también me está dando alegrías porque me ayuda para mis personajes.

¿Cómo defines tu estilo?
Vestiría como un espadachín del siglo XIX o un soldado de Napoleón. Me gusta el cuero y las botas altas de montar a caballo

 

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La entrevista

¿Qué no te pondrías?
Ropa con banderas.

Un cosmético indispensable.
Crema hidratante para antes de maquillarme. Nada más, ni siquiera espuma de afeitar. Tengo una piel dura y no se ve viejuna.

¿Cuándo comes hasta morir?
Nunca, no me gusta comer. La hora de la comida me parece un parón. De hecho, estoy más gordo porque como cualquier cosa rápida, y porque me encanta el dulce. No me gusta la gente que cuelga “tuits” de lo que va a comer.

¿Estás a dieta alguna vez?
No, no tengo constancia.

¿Qué supone el deporte en tu vida?
Poco, es mi defecto. Hice de todo en el pasado: danza, esgrima, kung-fu..., pero ahora nada.

El mejor regalo que te pueden hacer.
Una libreta. Siempre voy con una porque en cualquier momento la saco para dibujar.

 

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La entrevista

¿Qué te da miedo?
El fracaso –que he experimentado– y la locura. Por eso quizá nunca he tonteado con las drogas, además de que son malas.

¿Qué te da pudor?
Los que van de graciosos y no lo son. Siento vergüenza ajena. 

Un momento “tierra trágame”.
Dejé a mi hijo en el cole y, cuando estaba con sus amigos en la puerta, “clavé rueda” con el coche para avergonzarlo y ¡me pilló la policía! Me libré porque el hombre se había hecho una foto conmigo días antes.

¿Qué te emociona?
La belleza. Pido un poquito de gusto: un mínimo de lógica, ética y estética. Me emociono cuando alguien tiene talento y lo muestra a los demás, con los actos altruistas…

¿Cómo te gustaría ser recordado?
Como un cómico. Hacer reír es lo más maravilloso del mundo.

 

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La entrevista

¿Qué haces en tus ratos libres?
Hago manualidades de cualquier tipo.

¿Qué dejarías por un buen libro?
Las obligaciones de trabajo. Leo libros de ciencia y antropología.

Un día que te cambió la vida…
El nacimiento de mis hijos.

El mejor consejo que te han dado.
Nunca te hagas el gracioso ni creas que lo eres.

Pasarías horas hablando con…
Stanley Kubrick para saber qué había en su cabeza.

Elige un superpoder.
El don de la ubicuidad.

¿Para qué tienes poca paciencia?
Para las gestiones en general.

 

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La entrevista

Un recuerdo imborrable.
Cuando con catorce años me subí a un escenario y recité unos versos del Arcipreste de Hita. La gente empezó a reírse y entonces entendí que tenía algo, un don.

Un lema de vida.
Ama como si no te fueran a hacer daño, trabaja como si no lo necesitaras y baila como si nadie te estuviera viendo.

Si no fueras actor…
Sería ingeniero.

Un lugar para perderte. 
Mi casa, con mis cosas. Soy muy antisocial y lo que me gusta es estar ahí, a mi rollo. El fiestón no va conmigo.

Un momento perfecto del día.
Acabar la función y oír los aplausos. Es como un orgasmo.  Luego terminan y sientes una gran sensación de abandono.

 

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Agustín y las redes sociales

Agustín reflexiona sobre las redes.

“Citando a mi hijo: “Ser famoso en Twitter es como ser rico en el Monopoli”. Yo he hecho experimentos, he combatido a todo tipo de trols –nunca bloqueo a nadie– y voy a saco, sobre todo cuando se meten conmigo físicamente. Antes lo usaba más como reflexión y ahora más como promoción (@agustijimenez)”, dice el cómico.

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Ahora escritor

Antigalán

“Soy un deshecho, un actor en paro que tiene un aspecto horrible. Hay actores que jamás aceptarían estos personajes. Pero yo no, no quiero ser galán. Me gusta encontrar la hermosura en personajes feotes”, dice, como el que interpreta en “Una boda feliz”, obra que compagina con “La cena de los idiotas”.

Además de las dos obras y sus monólogos, ha lanzado su tercer libro, “Gente como que no”, donde habla de personas tóxicas, pero desde su perspectiva ácida, alejándose de los libros de autoayuda que tan poco le gustan. 

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