Todos los detalles sobre el divorcio de Arantxa Sánchez Vicario

Dicen que la ex tenista está hundida y que se enfrenta sola a una difícil batalla por la custodia de sus dos hijos: Arantxa y Leo.

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Su historia de amor siempre estuvo en el punto de mira y ahora, para desgracia de Arantxa, parece que se han cumplido las peores predicciones de su familia. Según la periodista María Eugenia Yagüe, Josep Santacana ha abandonado el ático donde convivía con su familia para instalarse en otro apartamento con una nueva pareja. Para más inri, el empresario se habría llevado todos los bienes de su esposa, incluso sus trofeos.

Josep Santacana quiere la custodia de sus dos hijos

Ella, todavía no se ha pronunciado, a pesar de que el entorno de su marido asegura que él sólo se ha llevado lo que le correspondía. La guerra entre ellos se plantea difícil. Santacana no sólo ha pedido el divorcio, sino que solicita la custodia en exclusiva de sus dos hijos: Arantxa, de 9 años, y Leo, de 7. Al parecer, el empresario alega en su escrito que la madre no está en condiciones óptimas para atender a los pequeños.

Según Marisa Martín Blázquez, Arantxa llevaba tiempo sospechando que su marido estaba con otra. "Él se lo negó y la animó a ir a un psicólogo. La tenista fue y esos informes son los que ahora Santacana pretende utilizar para conseguir la custodia", explicó en "El programa de Ana Rosa". Algunas informaciones apuntan a que la pareja llevaba dos años separada, pero lo cierto es que existen fotos del pasado mes de agosto, donde se les puede ver juntos con los niños llegando al aeropuerto de Miami.

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Dicen que el ánimo de Arantxa no es nada bueno y que se enfrenta a grandes dificultades económicas. Por lo pronto, Santacana es la persona que gestiona todo su patrimonio, un par de millones de euros que se habrían invertido por sociedades de otros países.

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La situación financiera de Arantxa, complicada

La tenista está llena de deudas: tiene una deuda fiscal en España de 1,7 millones de euros por impago de impuestos entre 1989 y 1993. Además, el Banco de Luxemburgo le reclamó en enero 7,5 millones de euros, de los que 2,5 corresponden a intereses de un aval no satisfecho con el que habrían pagado otras deudas. Arantxa viviría ahora con un sueldo de 3.000 euros como directora deportiva de un centro educativo.

Quizá lo más dramático de toda esta historia es que la mejor tenista española se enfrenta a esta dramática situación totalmente sola. Arantxa no se habla con nadie de su familia, aunque dicen que su madre estaría dispuesta a ofrecerle su apoyo. "No vamos a decir nada, antes tendrá que hablar ella", explicó su hermano, Javier Sánchez Vicario.

La crisis familiar empezó en 2007, cuando la tenista y su marido se enamoraron en Ibiza. Los padres de ella decidían entonces gastarse 100.000 euros en detectives privados para advertirle a su hija de que Santacana no era de fiar. Arantxa puso el grito en el cielo y decidió tirar para adelante, finiquitar todas las deudas del empresario y dejarle que administrase todos sus bienes.

Dura batalla judicial

En 2012 la guerra familiar se recrudeció: la tenista se querelló contra su padre, Emilio, su hermano, Javier, y dos personas de su confianza. Arantxa no entendía que no tuviera fondos para hacer frente a la multa de 5,2 millones de euros que le impuso Hacienda. Ella, entonces, culpó a su entorno de haberse dilapidado una fortuna de 45 millones de euros. En 2015, la ex campeona de Roland Garros aceptó desactivar las causas judiciales tras llegar un acuerdo con su familia. Sánchez Vicario recuperaba el uso de dos de sus inmuebles: un piso en Barcelona, donde vivían sus padres, y una casa de verano en la Costa Brava.

Pese a que la batalla judicial se acabó, los suyos nunca le perdonaron sus acusaciones públicas. En febrero de 2016 fallecía el patriarca de la familia. Arantxa viajó con Santacana para despedirle, pero sus hermanos la echaron del tanatorio.

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