Pepe Rodríguez: "De joven quería ser cantante"

Sus veredictos como jurado de 'MasterChef' dan miedo, pero su ironía y su sonrisa fácil enseguida le delatan. Acompañamos a uno de los mejores cocineros del país, en una de sus frenéticas jornadas de trabajo en El Bohío, su restaurante con estrella Michelin.

image

Sus veredictos como jurado de 'MasterChef' dan miedo, pero su ironía y su sonrisa fácil enseguida le delatan. Acompañamos a uno de los mejores cocineros del país, en una de sus frenéticas jornadas de trabajo en El Bohío, su restaurante con estrella Michelin.

1 de 10
El juez más duro de 'MasterChef' nos abre su cocina y su vida

El juez más duro de MasterChef es, además de un increíble mago de los fogones, un conversador de primera. Ameno, divertido, culto y llano.

Nos ha invitado a El Bohío, su restaurante de Illescas (Toledo) con Estrella Michelin, para enseñarnos cómo es una jornada de trabajo cualquiera.

Imposible no hablar de comida, de viajes, de música, de éxitos y de fracasos, de la familia y de la larga historia de un restaurante que lleva dando de comer desde antes de la Guerra Civil. No hay muchos que puedan presumir de ello.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
2 de 10
''Mi madre abrió el restaurante y no había frito un huevo en su vida''

-Pepe, ¿por qué un restaurante castellano-manchego se llama El Bohío?
-Es la cabaña de campo cubana y mi abuelo, gallego, emigró a Cuba con 14 años. Allí trabajó en hostelería y conoció a mi abuela, Valentina, que era de Illescas. Se casaron, nació mi madre y de regreso, poco antes de la Guerra Civil, montaron una casa de comidas en Illescas. Luego estuvo unos años cerrado, hasta que mi madre decidió volver a abrir.

-¿Tu madre había aprendido bien el oficio?
-Qué va, no había frito un huevo en su vida.

-¿Y cómo lo hizo?
-Ella era una señorita de provincias. Sus padres habían hecho dinero y nunca le hizo falta trabajar. Luego conoció a mi padre, Diego Rodríguez, novillero primero y después fotógrafo taurino y de Santiago Martín, El Viti. Se casaron, vinieron a Madrid, nacimos nosotros... Hasta que la cosa no dio para más y mi madre dijo: “Nos volvemos al pueblo”. Y reabrimos El Bohío en el piso bajo de la casa y arriba vivíamos la familia.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
3 de 10
''De pequeño, llegaba de la escuela y entraba por el bar''

-Eso sí que es crecer entre fogones, pero de verdad...
-De niño, llegaba de la escuela y entraba por el bar. Y había de todo, también borrachines. La casa siempre estaba llena de olores y de ruido.

-¿De niño te gustaba asomarte a los pucheros?
-No, pero me gustaba comer.

-¿Qué comías?
-De todo, cocido, gachas...

-¿Guardas las recetas de tu abuela y de tu madre?
-Sí, pero no me hagas buscarlas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
4 de 10
''Nunca tuve vocación ni ilusión por ser cocinero''

-¿Cuándo empiezas a cocinar?
-Al principio echábamos una mano como camareros y, cuando mi madre enfermó, no nos quedó otra que entrar en la cocina. Primero nos turnábamos mi hermano Diego y yo, pero era un follón. Y al final decidimos que yo estaría en la cocina y él en sala.

-¿Entonces no fue vocación?
-No, nunca tuve ni pasión ni ilusión por ser cocinero. Fue por obligación. Es cierto que crecí viendo cocinar a mi abuela y a mi madre, pero nunca fue mi vocación. Ahora me apasiona cocinar, sobre todo para la familia.

-¿Qué querías ser entonces?
-Futbolista, pero no se me daba bien (risas), y cantante, estrella de rock, pero no afino mucho (más risas). De joven me encantaba el Heavy Metal, ahora soy más de los Rolling Stones. Viajo donde sea para verles. Si no hubiera estado con las grabaciones de “MasterChef”, habría estado en La Habana. ¡Menudo conciertazo!

-¿Y cuándo te das cuenta de que las cazuelas son lo tuyo?
-Tendría unos 25 años, me enteré de que se organizaba un certamen de alta cocina en Vitoria y me apunté. Allí conocí a Michel Trama, Pierre Daniel, Michel Bras... Recuerdo a Ferrán Adriá y a Martín Berasategui, que eran unos chavalitos que empezaban a sonar....  Para un chico de pueblo como yo, que hacía cordero asado, ver aquello fue impresionante.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
5 de 10
''El día que me dieron la estrella Michelin acababa de firmar la hipoteca''

-¿Quiénes han sido tus maestros?
-Muguruza en Benalmádena, Berasategui en San Sebastián y, por supuesto, Ferrán Adriá. Recuerdo un día que Martín nos dijo a unos cuantos: “¿Queréis ver lo que hace Ferrán en El Bulli?” Y cogimos el coche y fuimos para allá. Conducía yo. ¡Qué viaje! Y lo que comimos allí me pareció magia pura.

-Estudiar, trabajar, viajar... Y en 1999 recibes la Estrella Michelin. ¿Qué estabas haciendo ese día?
-¡Como para olvidarlo! Acababa de firmar con mi mujer la hipoteca de la casa y empezaron a llamarme para darme la enhorabuena.  Yo no sabía por qué...

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6 de 10
''Jordi Cruz es mucho más duro y yo, más irónico''

-Pero el verdadero mérito es mantenerla 17 años, ¿no?
-Sí, porque ha habido épocas duras. Con la crisis , mi hermano Diego y yo estuvimos dos años sin cobrar. Lo que entraba era para los trabajadores.

-¿Podemos decir que “MasterChef ”os salvó la vida?
-Pues sí, las estrellas Michelin hacen mucha ilusión, pero la televisión tiene un poder...

-¿La fama te ha cambiado?
-Espero que no (risas)... Lo único es que ahora la gente me para por la calle, siempre muy amable, la verdad.

-En “MasterChef” eres un juez implacable.
-No estoy de acuerdo, Jordi Cruz es mucho más duro y yo, más irónico.

-¿Es cierto que los críticos de la Guía Michelin se presentan de incógnito? o ¿hay chivatazos?
-No, pero llegan solos, saben lo que piden, siempre pagan la cuenta y, a la que se van, te dejan su tarjeta. No se puede decir lo mismo de otros críticos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
7 de 10
''En mi casa de las cenas me encargo yo''

Dicen los entendidos que si estuvierais en Madrid, ya tendríais la segunda o la tercera estrella Michelin, ¿estás de acuerdo?
-No pienso en eso y tampoco en trasladarme a Madrid. Éste es mi pueblo, aquí me conoce todo el mundo desde niño. La casa donde está El Bohío fue mi hogar... No me veo fuera de aquí.
-Pero viajas a menudo para probar otras cocinas, ¿verdad?
-Por supuesto, es fundamental probar la gastronomía de otras culturas. Me gusta mucho la comida mexicana, marroquí...

-Con tanto trajín, ¿cuándo ves a la familia?
-El domingo es mi sábado y siempre lo pasamos juntos.

-En casa, ¿quien cocina?
-Mi mujer cocina, claro, pero de las cenas me encargo yo. Hacerlo es un lujo para mí.

-¿Cómo mantiene la línea un cocinero al que le gusta comer?
-Cerrando la boca (risas)... y comiendo sano.

-¿Haces deporte?
-Salgo a andar y, cuando puedo, disfruto mucho jugando al tenis con mis hijos.

-¿Te gustaría que fueran cocineros?
-¡No, por favor!, que estudien.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
8 de 10
Todo un experto

Un equipo de quince personas trabaja al máximo nivel para sacar una carta de tres menús: degustación (105 euros), de temporada  (65 euros) y del día (40 euros). Es un espectáculo verles trabajar, sacando platos como crujiente de cerdo, bombón de escabeche de perdiz, sopa de ajo negro con bacalao, su famosa pringá del cocido o las colmenillas rellenas de morteruelo... Una cocina pegada a la Tierra, con un toque de modernidad.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
9 de 10
Con mucha historia

Pepe y Diego Rodríguez son la tercera generación de un restaurante que abrió en 1934, en Illescas (Toledo), fundado por sus abuelos. Hoy cuenta con 2 Soles Repsol, 1 estrella Michelin y el Premio Nacional de Gastronomía 2010.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
10 de 10
Masterchef, líder de audiencia

Samantha Vallejo-Nágera, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz (de izda. a dcha.) son los jueces del exitoso programa de cocina de TVE. El pasado miércoles 11 de mayo volvieron a ser líderes de audiencia, con 3.125.000 espectadores. Su éxito se debe también al buen rollo que desprenden. "Todo es auténtico, nos llevamos de lujo", asegura Pepe.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo