Isabel Gemio no necesita presentaciones, y, de hecho, poco más que decir su nombre le hizo falta a Henar Álvarez para dar la bienvenida a la presentadora a su programa, 'Al cielo con ella', la noche del pasado 5 de mayo. Isabel está en un gran momento tras su vuelta a las noches en la radio hace unos meses con 'El último tren', con un horario que no le permitía ir a programas de 'prime time' como el de Henar, y finalmente, tras mucho intentarlo, pudo acudir. Con mucha ilusión recordó su etapa en televisión en los 90, con programas de éxito como 'Lo que necesitas es amor' o 'Sorpresa, sorpresa'; también el varapalo de enterarse de que la sustituían por Concha Velasco, o los 8 años que estuvo sin trabajar. Precisamente, la ética profesional de Isabel no es algo que aprendiera en los medios, sino mucho antes, de la mano de sus padres: "En mi infancia aprendí que si no trabajas, no comes", reveló hace un tiempo en una entrevista en 'Lazos de sangre', de TVE.

isabel gemio
Gtres

La comunicadora nació una víspera de Reyes de 1961, en un pequeño pueblo extremeño llamado Alburqueque, que si a día de hoy difícilmente roza los 5000 habitantes, cuando ella era pequeña, hace 65 años, la localidad era apenas una aldea de gente dedicada casi en su totalidad a las labores del campo. Una infancia dura, pero que ha recordado con ternura y cariño en varias ocasiones: "Mis padres eran campesinos, vivían en un cortijo con mis primos y mis tíos, y ahí nací yo", contó en una entrevista que concedió hace unos años en Canal Extremadura. Una tierra que siempre ha llevado por bandera, no solo porque es la suya, sino porque Isabel sigue muy ligada a sus raíces.

imagen de alburquerque, pueblo situado en badajoz, extremadura
Gtres
Imagen de Alburquerque y su castillo, en la provincia de Badajoz, Extremadura.

Isabel tiene publicados varios libros, pero es en 'Mi hijo, mi maestro' (2018) donde revela cómo ha sido criar a su hijo con distrofia muscular, y en el que también la extremeña escribe varios pasajes sobre su propia vida y su infancia: "Mi infancia fue de silencios y de calles de tierra. En mi casa no había libros, la cultura era algo que no existía. La radio era el único alimento para mi imaginación; gracias a ella supe que había otra vida fuera de Extremadura [...]. Mi padre escuchaba 'Radio Pirenaica', la que entonces conocían como la radio de la resistencia", relata. Durante años, Isabel no solo ha hecho entrevistas, sino que también las ha protagonizado, y en el mencionado programa de TVE contó sobre su niñez: "En mi infancia aprendí que si no trabajas, no comes. Esa dureza de Extremadura es la que me ha permitido aguantar todos los golpes que me ha dado la vida después".

Isabel Gemio, sobre su infancia en la España rural: "Es muy duro"

Aunque Isabel recuerda con cariño su infancia familiar, también ha visto a sus padres trabajar de sol a sol para sacar a sus hijos adelante. Algo que le hizo 'ponerse las pilas' en su adolescencia para buscar una vida más cómoda, y en seguida se fue a vivir a Badajoz y compaginó un trabajo en una tienda de ropa y sus estudios en el Centro de Arte Dramático de la ciudad, porque en su casa no pudieron echarle una mano para vivir fuera: "Mis padres sabían que tenía que estudiar porque ellos no pudieron. Mi objetivo en la vida no era depender de ellos ni de un hombre. Eso lo tuve claro muy pronto", ha reflexionado.

Además, también ha reconocido que, aunque vivir en el campo es mucho más tranquilo, cree que la idea del medio rural se ha romantizado en exceso: "Desde la ciudad se romantiza mucho el campo, pero es muy duro. Yo veía a mis padres trabajar sin descanso para darles a sus hijos una vida mejor y lo consiguieron: nos dieron algo mejor de lo que ellos habían vivido". Su vida cambió a los 17 años cuando, ya independizada, se cruzó con una periodista que buscaba voces juveniles para un nuevo programa de radio, y quedó prendada de la suya. Aquello fue el comienzo de la Isabel Gemio que conocemos hoy, porque desde entonces no ha parado de trabajar y de labrarse un nombre en radio y televisión que hoy ya es legendario.