Así se reparte la cuantiosa herencia de la Casa Alba

Palacios, castillos, fincas, propiedades inmobiliarias, joyas, obras de arte... forman parte de la gigantesca herencia que la duquesa de Alba deja a sus hijos y nietos, y a la Casa de Alba. La mayor parte del patrimonio permanecerá unido como legado de la Casa de Alba. La gran incógnita es qué percibirá su viudo, Alfonso Díez, a pesar de que renunció ante notario antes de la boda a la parte que le correspondería. Los hijos de doña Cayetana ya saben qué reciben gracias a una donación en vida realizada en 2011.

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Palacios, castillos, fincas, propiedades inmobiliarias, joyas, obras de arte... forman parte de la gigantesca herencia que la duquesa de Alba deja a sus hijos y nietos, y a la Casa de Alba. La mayor parte del patrimonio permanecerá unido como legado de la Casa de Alba. La gran incógnita es qué percibirá su viudo, Alfonso Díez, a pesar de que renunció ante notario antes de la boda a la parte que le correspondería. Los hijos de doña Cayetana ya saben qué reciben gracias a una donación en vida realizada en 2011.

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Doña Cayetana deja una inmensa herencia

Con la muerte de la duquesa de Alba, que ha fallecido a los 88 años, se abre una nueva etapa en la Casa de Alba. Sus seis hijos se reparten un inmenso patrimonio, tanto en propiedades como palacios, castillos, fincas... joyas y obras de arte de incalculable valor.

El 4 de julio de 2011 doña Cayetana se reunió con sus seis hijos para firmar ante notario el reparto de su herencia, en lo que jurídicamente se considera una donación de bienes en el registro de la propiedad, que cambian de titularidad. La gestión y administración, así como el uso y disfrute, seguían siendo de ella hasta su muerte.

La casa de Alba tiene 542 años de historia. Los títulos que doña Cayetana ha concedido a sus hijos, excepto al primogénito, Carlos, y Alfonso, no son hereditarios.
La parte sustancial de los bienes de la Casa de Alba pertenecen a la Fundación, creada en 1975.

Como patrimonio dotacional de la fundación figuran los palacios de Liria, Monterrey en Salamanca, el castillo y la torre de Alba de Tormes (cuna de la casa), cuatro castillos en Galicia (Castro Caldelas, Moeche, Andrade y Narahio) y cuatro locales comerciales en la calle Fuencarral de Madrid.

La creación de la Fundación salvaguarda el patrimonio frente a hipotéticas veleidades del heredero y contribuye a perpetuarlo.

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La herencia de Carlos

Carlos Fitz-James Stuart, hijo mayor de doña Cayetana, hereda la Fundación Casa de Alba, con los palacios de Liria de Madrid (en la imagen) y Montserrey.

Además, para él también queda medio centenar de ducados, marquesados, condados y grandezas y la responsabilidad de preservar el legado histórico y monumental de la Casa de Alba.

El Palacio de Liria fue diseñado por el arquitecto Ventura Rodríguez y fue destruido por dentro completamente en la Guerra Civil. La duquesa de Alba lo reconstruyó completamente. Cuenta con salas tapizadas de obras de arte y una biblioteca que guarda cuadernos de viaje de Cristóbal Colón o el último testamento del rey Fernando El Católico.

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La herencia de Carlos

Carlos también recibe, dentro de la Fundación Casa de Alba, el Palacio de Monterrey, en Salamanca. El edificio fue diseñado por Rodrigo Gil de Hontañón.

También recibe fincas rústicas, entre ellos el latifundio El Carpio, situado en Córdoba, y numerosas casas de alquiler.

Carlos participa en casi todas las empresas familiares y sus hijos pueden heredar títulos.

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La herencia de Alfonso Díez

Con la muerte de la duquesa de Alba, su marido, Alfonso Díez, que es duque consorte de Alba, pierde el título.

Antes de su boda en 2011, el exfuncionario renunciaba ante notario a la parte que le correspondería como viudo de los bienes de la duquesa, pero según la ley no se puede renunciar a algo que no se tiene, por lo que es más que probable que reciba fincas, dinero y otras cosas como joyas, cuadros... pertenecientes al patrimonio personal de doña Cayatana y que se encuentra fuera de la Casa de Alba.

Además, según el artículo 816 del Código Civil, toda renuncia sobre la legítima entre el que la debe y sus herederos forzosos es nula. Lo que significa que, al morir la duquesa, su viudo puede reclamar la parte que le correspondiera, en la que iría incluido aquello que hubiera recibido en vida de su mujer.

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La herencia de Alfonso

Alfonso Martínez de Irujo recibe en herencia parcelas rústicas y la finca del antiguo castillo de El Tejado del siglo XIV, que ha sido rehabilitado. Está situada en Calzada de don Diego, en Salamanca (en el círculo).

El contenido más llamativo del acuerdo de la herencia con él han sido siete títulos nobiliarios, tres de ellos con Grandeza de España: ducado de Híjar y los condados de Palma del Río y Aranda. Los otros son marquesados de Orani y Almentara y los condados de Guimerá y Ribadeo. Sus hijos podrán heredarlos.

Comparte con su hermano Carlos las labores administrativas de la Casa de Alba y figurará en casi todas las empresas familiares.

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La herencia de Jacobo

Jacobo Fitz-James Stuart, que recibió una gran parte de la herencia cuando fundó la Editorial Siruela, añade a su herencia varias fincas rústicas. Ya disfruta, además, de una magnífica masía en el Ampurdán.

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La herencia de Fernando

Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, hereda la gran mansión de Las Cañas, en Marbella (foto) y numerosas propiedades agrícolas. Además, es el encargado de la gestión del patrimonio de la Casa de Alba.

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La herencia de Cayetano

Cayetano Martínez de Irujo hereda por su parte el palacio de Arbaizenea (en la imagen), situado en San Sebastián.

El conde de Salvatierra también recibe una finca de 20.000 metros cuadrados que pertenecía a la familia de su padre, los duques de Sotomayor.

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La herencia de Cayetano

Cayetano Martínez de Irujo añade a su herencia el cortijo Las Arroyuelas, un latifundio en Sevilla, con centenares de hectáreas dedicadas a la explotación agrícola.

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La herencia de Eugenia

La pequeña de los Alba, Eugenia Martínez de Irujo, recibe por su parte la mansión de Sa Aufabaguera, en Ibiza, la que vemos en esta imagen.

La duquesa de Montoro añade a su herencia el cortijo de la Pizana, que consta de una finca de 600 hectáreas en Gerena, Sevilla.

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La herencia de sus nietos

La duquesa de Alba cuenta con nueve nietos, de los que a ocho les ha dejado una finca para cada uno.

Queda por saber qué pasará finalmente con el palacio de Dueñas. La duquesa pensaba dejárselo a Fernando, hijo mayor del duque de Huéscar, pero no se sabe si finalmente será Carlos Fitz-James Stuart, encargado de gestionar el patrimonio de Alba, el que se lo quedará.

El esplendoroso edificio, del siglo XVI, está ubicado en el centro histórico de la capital hispalense.

En 2010, la Junta de Andalucia inscribió 1.425 bienes de Las Dueñas, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, entre ellos, obras de Bassano, Luca Giordano, Sofonisba Anguisola, Annibale Carracci, Sorolla, Zuloaga y Romero de Torres, que no podrán salir de Sevilla sin autorización de la administración andaluza.

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Un patrimonio mil millonario

El patrimonio de la Casa de Alba asciende a unos 3.000 millones de euros distribuidos entre palacios, castillos, terrenos agrícolas, participaciones bursátiles, joyas y obras de arte.

De esta cantidad, se estima que la fortuna personal de doña Cayetana rondaría los 1.000 millones de euros.

En la última lista Forbes, publicada hace unas semanas, se calculaba que el patrimonio de los Albas ascendía a 2.800 millones de euros.

 

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Joyas de incalculable valor

La duquesa de Alba cuenta con mucho patrimonio heredado a su vez de sus padres y ancestros, no en forma de propiedades, sino de joyas de incalculable valor. Algunas de estas piezas fueron heredadas de la emperatriz Eugenia de Montijo.

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Otras propiedades de los Alba

El castillo de Castro Candelas o castillo de los Condes de Lemo, situado en Orense, tras el acuerdo por la herencia de doña Cayetana pasó a manos de Fernando Martínez de Irujo, actual propietario de la fortaleza.

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Otras propiedades de los Alba

El castillo de Monterrey, una fortaleza-palacio ubicada en la parroquia de Santa María del municipio de Monterrey, en Orense, pasó a manos de la Casa de Alba en 1794 por herencia del decimoctavo conde de Lemos, Carlos Miguel Fitz–James Stuart. Pertenece al patrimonio de la Casa de Alba.

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Otras propiedades de los Alba

El Castillo de El Barco de Ávila o Castillo de Valdecorneja, situado en la provincia de Ávila, que en la antigüedad fue habitado por los Duques de Alba. Actualmente es utilizado para los actos culturales que se celebran en esta localidad.

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Otras propiedades de los Alba

El palacio de los Duques de Alba de Piedrahíta, Ávila, fue  residencia veraniega de la Casa de Alba y lugar en el que Goya pasó algunos veranos.

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