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Si algo he aprendido desde mis 18 años, es que ‘la vida del pueblo es la vida mejor’. La quietud de sus calles, el aire puro, la comida hecha a fuego lento en puchero y esas costumbres que, muchos de los que hemos crecido en la naturaleza, trasladamos a nuestro hogar, siga estando en el pueblo, o esté en la ciudad.
Pero si hay algo que me gusta de las casas de los pueblos, es esa facilidad para decorar. Mis abuelas siempre me han enseñado que no hace falta gastar mucho dinero para tener una casa decorada con buen gusto y con mucha personalidad. De hecho, ellas han sido siempre el claro ejemplo de que los artículos de calidad pueden estar años a nuestro lado, imperes al tiempo, pasando de generación en generación.
Es algo que descubrí con las vajillas Duralex. Cuando era pequeña, estaban en casa de mis abuelas, de mis tías, de mis vecinas y todo el pueblo en general. Así que, cuando me independicé, sabía que 100%, una vajilla Duralex estaría también en mi casa. Lo que no sabía es que la fiebre de lo nostálgico iba a traer consigo el cartel de agotado en muchas de estas vajillas míticas y que tiendas como IKEA iban a inspirarse en ellas para lanzar sus productos de nueva colección.
Ikea reinventa las vajillas Duralex
Precisamente, ha sido con su colección inspirada en el folklore sueco con la que Ikea ha rendido homenaje a estas vajillas con las que todos crecimos y que vuelven a entrar en las cocinas españolas este año. Vasos de vidrio que, lejos de parecerse a los Duralex, están soplados por un experto artesano en color ámbar, traslúcidos que recuerdan al 100% a los platos que han dado de comer a muchas generaciones.
La colección OMMJÄNGE está formada por vasos, fuentes, cuencos y una jarra que siguen la misma estética: una mitad, que podría estar sacada de la fábrica Duralex (en vidrio traslúcido color ámbar) y la otra mitad, en el mismo vidrio pero de color blanco.
Como digo, todas las piezas están hechas de forma artesanal por un experto con la técnica de soplado. Por eso, es lógico que esta colección sea de edición limitada y que queden pocas unidades a la venta.
Los vasos son perfectos para el día a día, pero nuestra pieza favorita es, sin duda, el cuenco, ideal para ensaladas y sopas. Decimos para sopas porque lleva una pequeña hendidura para servir sin verter líquidos.
La jarra, además de ser ideal para servir agua, nos parece una pieza preciosa también para usar como jarrón en la mesa de la cocina.
Sin duda, esta nueva colección de Ikea es la viva muestra de que reinventar los clásicos que nos han acompañado siempre no está reñido con la calidad (recordemos que es artesanal) y tampoco por el precio porque ninguna de las piezas supera los 20 euros. Nos parece una forma preciosa de rendir homenaje a nuestras raíces de una forma original y alejada de lo que quiere todo el mundo (que, a día de hoy, es la vajilla Duralex).




