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La caja de madera de mi abuela albergaba hilos, agujas, botones, retales de tela, tijeras y todos los enseres de costura que utilizaba en el día a día. Siempre estaba en una especie de mesita de noche que tenía al lado del sofá y yo no paraba de sacarlo y meterlo todo en su sitio porque el subir y bajar de la tapa era algo que me encantaba. Igual que su textura, a medio camino entre la madera y el mimbre.
Me quedó claro que es madera cuando, hace apenas dos años, esa caja terminó con moho porque la coloqué en mi dormitorio nuevo del pueblo y la mala suerte hizo que se mojase cuando cayó agua en la habitación debido a una humedad en el techo (aquí una foto original de la cesta de mi madera de mi abuela entre otras dos que mi padre consiguió para mí, justo antes del desastre).
Aunque sigo conservándola actualmente, me ha sorprendido muchísimo ver una igual en las rebajas de Zara Home y, aprovechando el precio y la nostalgia de querer una caja igual que la de mi abuela, pero en buenas condiciones, me he hecho con ella y ahora la empleo en lo mismo que ella: llevo dentro todos mis enseres de costura.
No hablo de cajas con tapadera, si no de la cesta de madera con la que aparecen muchas personas en el campo, en fotos analógicas de principio de los 50, los 60 o, incluso, los 70 en España. Cestas que almacenaban desde el pan de media mañana, hasta los accesorios imprescindibles para zurcir calcetines o algún roto en la ropa de trabajo durante la jornada. Esas cestas forman parte de colectivo cultural español y, ahora, Zara Home las ha rendido un homenaje tan bonito que el resultado es prácticamente el que todos tenemos en nuestra memoria.
Las cajas de almacenaje de Zara Home que homenajean a las abuelas
Creo que no soy la única a la que estas cajas de madera le recuerdan a las que había en los pueblos españoles del siglo XX (el mío está en el norte de Extremadura, pero son comunes a todos) a juzgar porque de los tres tamaños disponibles, dos ya se han agotado. Por suerte, el que queda disponible es el más versátil porque mide 24 x 16 cm, así que sirve para almacenar prácticamente cualquier cosa.
Yo, evidentemente, quería rendir homenaje a mi abuela con estas cajas de almacenaje y por eso, entre otras cosas, he empleado la mía a modo de costurero, pero me parecen también estupendas para guardar las llaves, para usar a modo de joyero e, incluso, si me apuras, para colocar en la cocina y almacenar infusiones o café. O en el cuarto de baño para los enseres de maquillaje y/o higiene personal.












