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Atiborrarse a yogures no parecía muy mala idea en los años 80, si tenemos en cuenta que, cuantos más comiéramos, más posibilidades teníamos de hacernos con alguno de los muchos regalos que daba una de las marcas más icónicas de todos los tiempos: Yoplait. Todos (o casi todos) los niños nacidos en esa década han sufrido el empache de yogures de sabores y naturales porque en todas las casas españolas el objetivo era hacerse con la famosa vajilla, la cubertería, los juegos magnéticos o las cintas de casette de Félix Rodríguez de la Fuente.
Nunca hemos vuelto a guardar con tanto mimo las tapas de los yogures como cuando cada una sumaba un punto para canjear por alguno de esos regalos en el supermercado.
Sí, Yoplait, una marca de yogures francesa que se hizo famosa por sus regalos, además de sus icónicos sabores que hoy añoramos (fresa, melocotón, vainilla,...). Pero, entre todos, hubo un regalo que triunfó por encima del resto y que hoy en día se ha convertido en objeto de culto: la famosa vajilla Yoplait. Tazas de desayuno, platos hondos, llanos y de postre que tenían una forma y colores característicos y que a día de hoy siguen en muchas casas españolas siendo, con permiso de Duralex, esa vajilla irrompible.
De hecho, la vajilla de Yoplait no era cualquier cosa: su robustez estaba avalada por Arcopal, la firma que las fabricaba y que era otro indispensable en cada cocina española de esa época.
Cómo conseguir una vajilla Yoplait en 2026
Actualmente, la vajilla Yoplait original solo se puede conseguir en portales de segunda mano y a precios desorbitados (las he llegado a ver hasta por 300 euros). Pero, por suerte, he encontrado una prácticamente igual que la icónica de toda la vida en Carrefour.
Está fabricada en Galicia. De hecho, está firmada por otra marca icónica de vajillas: Alfares de Santa Clara.
Aunque es bastante fiel a la original (guarda la forma octogonal exacta, el blanco impoluto y la fina línea roja en el borde en todas y cada una de sus piezas), no tiene todas las piezas de la original.
Esta incluye 12 piezas exactamente (4 platos llanos, 4 platos hondos y 4 platos de postre), a diferencia de la original, que incluía, incluso, tazas y platillos para el té o el desayuno. Aunque, eso sí, cuesta apenas 24 euros, así que el desembolso es más que asumible.
Pese a eso, me parece una oportunidad perfecta de tener en casa una vajilla igual que la icónica Yoplait, aunque no sea de Arcopal y no sea la original. Y es que, la otra opción es gastar más de 100 euros y encontrar una que esté en buen estado en algún mercado de segunda mano en internet, a no ser que la hayas heredado.




