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Antes de que los exprimidores de plástico y que los exprimidores eléctricos formasen parte del menaje indispensable de la cocina, había un objeto imperecedero al cambio del tiempo.
Un objeto que, en silencio, siempre ha estado ahí y al que, con el paso del tiempo, los cambios de necesidades y la comodidad, hemos dejado de hacer caso. Hablo del exprimidor de cristal. Ese exprimidor, casi convertido en objeto de decoración, que llegó a las casas españolas (y del resto del mundo) forma parte de esos artículos de menaje antiguos que vuelven a la palestra en pleno 2026.
No lo decimos nosotros: así lo dictan los catálogos de nueva colección de algunas tiendas de decoración que todos conocemos. Sin ir más lejos, Inditex se ha sumado a la moda retro con una reinvención de este exprimidor que todos conocemos por haber estado en casa de nuestras abuelas.
El exprimidor de cristal vuelve a ser tendencia
La conciencia ecológica, que despierta el amor/odio con materiales sintéticos como el plástico, sumada a la fiebre retro que vivimos en pleno 2026, ha hecho que vuelvan a aparecer por los catálogos de nueva colección piezas que todos teníamos olvidadas (y que, incluso, habrá quién tenga en el último rincón de un armario).
Es el caso del mítico exprimidor de cristal que ahora se puede conseguir en Lefties Home por 6 euros. Está pensado para utilizar sin vaso, porque el zumo cae directamente al recipiente que forma parte del exprimidor. Después, tan solo hará falta verterlo en un vaso y tomarlo. ¿La ventaja? Junto al zumo cae también parte de la pulpa de la naranja o del limón, que tiene más vitaminas. Aunque si hay alguien fan del zumo líquido sin trozos de nada, bastará con colarlo antes de tomarlo.
¿Cómo funciona? Muy sencillo, al estar fabricado 100% en vidrio con textura y con forma de exprimidor, bastante con colocar la mitad de la fruta en la parte de arriba y girar hacia izquierda y derecha con algo de brío para extraer todo el zumo. Igual que hacían nuestras abuelas, vaya.
Además de ser un invento bastante ecológico, es también un objeto muy bonito, por lo que, cuando no lo estemos utilizando, se podrá colocar como objeto de decoración en cualquier cocina. E, incluso, tiene una ventaja más: al ser de cristal, este exprimidor no adquiere el tono entre naranja y amarillento que acaban adquiriendo los exprimidores convencionales de plástico porque se friega y elimina cualquier rastro de naranja que se haya podido quedar.







