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La primera vez que oí hablar del 'borrador mágico' fue en la redacción. Todavía no se había hecho viral en redes sociales, pero ya había quien lo conocía, como una de mis compañeras, a la que agradezco cada día su recomendación. Llevaba unas Converse blancas y comentaba que no había manera de limpiar la suela de los roces. Había probado con todos los trucos que había visto en Instagram, incluso los más raros: goma de borrar, pasta de dientes, quitaesmalte... La cosa iba a peor porque con el sol estaban empezando a amarillear. Fue entonces cuando esta 'compi' me soltó: "¿No conoces el 'borrado mágico' de Mercadona? Es buenísimo". Con escepticismo pero sin nada que perder (un paquete de 3 estropajos cuesta menos de 2 euros), fui al súper y lo cogí. Lo probé y, para mi sorpresa... funcionó.
Desde entonces, ese bloque blanco y rojo es un fijo en mi lista de la compra. No solo lo uso para las zapatillas, también para limpiar las 'obras de arte' que mis hijos pintan en las paredes o las juntas de los azulejos. Hace unos días, he podido devolverle el favor a mi compañera al revelarle un uso, prácticamente desconocido, del 'borrador mágico'. "Es un estropajo especial", escuché que le decía un empleado del Mercadona a una señora y puse la oreja, mientras la conversación derivaba en que mucha gente no sabía realmente la de usos que se le podían dar. Me puse a investigar y encontré, en el blog especializado de Mercadona, una publicación en la que los expertos aseguran que es infalible para las manchas de humedad en las paredes y techos. "Los restos de moho y hongos desaparecen con el sorprendente efecto mágico de este estropajo", afirman.
Lo probé en una pequeña esquina de la ventana del salón, con menos esperanza que cuando lo usé para las zapatillas, y volvió a sorprenderme: Funcionó. Lo hice tal y como los expertos recomiendan: "Frotando con suavidad y enjuagando con frecuencia".
El uso poco conocido del 'borrador mágico': elimina las manchas de moho de la pared
Y, tres años después, se repetía la situación; ella se quejaba de que moviendo las cortinas de su habitación había visto unas pequeñas manchas de moho y esta primavera le tocaría pintar porque lo de cambiar las ventanas no estaba en su presupuesto. Y me dije: "Esta es la mía". Le conté lo que había escuchado en el súper, que ya había probado que funcionaba y, al día siguiente, lo primero que hizo fue darme las gracias por el tiempo y el dinero que le había ahorrado.
La clave está en que el estropajo está realizado con una espuma de melamina (la parte blanca), que actúa como una microlija ultrafina, 'arrancando' la suciedad incrustada de la superficie, mientras que la cara roja retira los residuos. Solo hay que humedecerlo bien y escurrirlo hasta que no gotee y frotar suavemente, con la cara blanca, la superficie a limpiar. Una vez limpia, se retira con la esponja roja posibles residuos que hayan podido quedar.
Eso sí, por experiencia también he comprobado sus 'contras' y, al ser ligeramente abrasivo, no lo recomendaría para limpiar pantallas de la tele, ni el móvil, ni mucho menos muebles con madera barnizada o lacada y superficies con brillo alto o para limpiar la vitro. Pero sí lo recomiendo al 100% para devolver el blanco a las suelas de las zapatillas, limpiar rodapiés, juntas de azulejos y, por supuesto, para eliminar esas manchitas de moho que han podido aparecer en la pared durante el invierno.




